Este jueves, cuando se cumplan 524 años del último plazo para que los judíos abandonaran forzosamente la actual isla italiana de Sicilia, expulsados por los Reyes Católicos Fernando de Aragón e Isabel de Castilla durante la Inquisición española, el arzobispo de Palermo, Corrado Lorefice, le devolverá oficialmente a la pequeña, pero renaciente comunidad local una propiedad del monasterio San Nicolás Tolentino, construido sobre las ruinas de la Gran Sinagoga de esta ciudad, y allí se inaugurará un nuevo centro religioso, de estudios y museo.
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