Jaballa Matar fue una de las figuras más destacadas de la oposición a Gadafi. Tras ser secuestrado en El Cairo en marzo de 1990, la policía secreta egipcia se lo entregó al dictador libio, quien lo confinó en la prisión de Abu Salim, en Trípoli. Era «La Última Parada», el lugar al que el régimen enviaba a aquellos que quería olvidar. Allí se le pierde el rastro. Su hijo, Hisham Matar (Nueva York, 1970), autor de las novelas «Solo en el mundo» e «Historia de una desaparición», escribe sobre esa herida y sobre cómo el más tenue rayo de esperanza («quizá mi padre no estuviese muerto») choca contra la salvaje realidad: «Estaba claro que le habían pegado un tiro o lo habían ahorcado o lo habían matado de hambre o como consecuencia de la tortura». Un desgarro con forma de memorias, eso es «El regreso». La reconstrucción -hasta donde resulta posible- de los últimos pasos de Jaballa Matar.
Ver nota completa