Jerusalén es la eterna capital del pueblo hebreo, como lo es Madrid para los españoles, París para los franceses, Roma para los italianos. Israel es el único estado en toda la región cuya existencia ha sido acordada por las Naciones Unidas. La conexión histórica y espiritual del pueblo hebreo con Jerusalén es innegable. Así lo apuntó la viceministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Hotovely: “… Israel no necesita legitimidad de las organizaciones políticas por su inquebrantable conexión histórica con nuestra capital eterna Jerusalén, una conexión de más de 3,000 años que habla desde todas las piedras de la ciudad”.