El 30 de agosto de 1899, nace Ray Arcel en el seno de una familia judía que apenas llegaba a Estados Unidos en busca de una mejor vida de la que tenían en Rumania. Desde pequeño, Arcel, se comienza a conectar con el boxeo debido a que en Harlem, el bravo barrio en el que vivía, los chicos peleaban por ver quién era el mejor, sin embargo Arcel no era de los que peleaban con sus puños, ya que se dio cuenta que su “cerebro era más grande que su físico” y que si podía ayudar a que alguien más ganara peleas, no sólo sobreviviría al barrio sino que se ganaría un lugar importante dentro de él.