En el marco de la cobertura periodística, el cronista no suele señalar a quién vota o de qué lado del mapa político se encuentra. Menos que menos cuando hay una situación de conflicto que agita los ánimos y las emociones. Pero como se suele recordar que el gobierno actual es “el más de derecha y el más nacionalista en la historia de Israel”, dando a entender implícitamente que por ello no hay paz con los palestinos, decidí comenzar estas líneas con un pronunciamiento personal. Ninguno de los partidos que forman la actual coalición de gobierno en Israel -sí, la más derechista y nacionalista de su historia- contó jamás con mi voto en ninguna de las elecciones. Ni tampoco contará con él cuando como ciudadana, tenga que volver a votar. Pero entre eso y decir “amén” a muchas cosas injustas y falsas que se escriben sobre Israel, hay un gran trecho.