Mañana se cumplen veinticuatro del atentado terrorista a la AMIA. Y los hechos se muestran adversos para la Argentina. Sin que se haya cerrado el capítulo de la conexión local aún, poder e inmunidad son dos factores indiscutibles que les permite moverse por el mundo a los iraníes acusados por la justicia argentina de ser autores intelectuales del atentado, que el 18 de julio de 1994 dejó 85 muertos. Pero además, cuestiones de geopolítica demuestran lo «pequeño» que puede terminar siendo el reclamo argentino cuando los acusados son jugadores en grandes ligas.