Uno de los aspectos más curiosos de la saga de los Acuerdos de Oslo radica en el hecho de que fue Noruega, un país cultural y geográficamente alejado del Medio Oriente y relativamente marginal en la arena de la política internacional, quien logró dar forma y llevar a su conclusión exitosa un canal secreto entre dos enemigos históricos del Medio Oriente. Jane Corbin en su libro Gaza primero (Bloomsbury, 1994) y Hilde Henriksen Waage en su extensa monografía ¿Noruegos? ¿Quién necesita noruegos? (Instituto Internacional para la Paz en Oslo, 2000), ofrecen un panorama muy rico en detalles acerca de los lazos de Noruega con Israel y la OLP antes y durante las negociaciones secretas que culminaron en el Acuerdo de Oslo.
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