Las tensiones políticas que protagonizan el día a día de Israel no afectan a su boyante tejido productivo y a su pujante actividad empresarial. El régimen de incentivos a la inversión y a la I+D y el ejemplo de las más de 300 compañías de tecnología y sus más de 6.000 start ups que operan en este pequeño país mediterráneo, con poco más de ocho millones de habitantes y 70 años de vida, le convierten en uno de los mercados más atractivos y con más proyección.