Tras el atentado terrorista en el que fue asesinada a puñaladas la jovencita israelí Ori Ansbacher de 19 años, la Autoridad Palestina sigue en silencio. La única razón por la por ahora han dejado solo al asesino, sin glorificarlo ni presentarlo como un héroe, es que según se ha informado, antes de matarla, la violó. Ello es considerado un crimen deleznable en el Islam y en la sociedad palestina en general. El gobierno palestino en Ramallah, que presenta siempre como “héroes” a quien asesine a israelíes, -incluyendo civiles, en todo tipo de ataques- aún no llamó a emularlo, ni lo abrazó como ha hecho siempre con otros. ¿Por qué? ¿Acaso entendió que con ello educa al odio e incita a nuevos atentados? No, en absoluto.