Ori nació ciega, pero nunca permitió que
eso la detenga. Asistió a una escuela normal, tomó exámenes de matriculación,
participó en viajes anuales e incluso viajó a Polonia con sus compañeros de clase.
“Cuando los demás me ven que me organizo como todos y que no me avergüenzo de
mí misma, entonces me tratan como a un igual”, dice.
Por lo tanto, enrolarse en las Fuerzas de
Defensa de Israel (FDI) con el resto de sus compañeros fue natural para ella y
para todos los que la conocen. “Mis amigos se alistaron en el ejército y era
obvio que yo también lo haría”, continúa.
“Hay gente que me dice que podría haber
evitado el servicio y que no debía ser voluntaria, pero no tengo duda de que
hice lo correcto. Mis hermanos fueron soldados de combate y nunca dejaban de
hablar de sus experiencias en las FDI. Siempre quise alistarme, darle al país,
crecer y desarrollar mi independencia. Realmente siento que hice lo correcto”.“Me alisté para ser Suboficial de Educación.
Me encargaré de dar giras y dirigir talleres para soldados sobre valores”. Ori
desea enfatizar valores de igualdad y tolerancia. “En la escuela participé en
un programa de radio y solo al final dije a los oyentes que era ciega. Me
gustaría que en la vida real, como en la radio, conociéramos a las personas
como son, no de acuerdo a cómo se ven, si tienen bastón o no”.
“Mi bastón solo puede indicarme dónde están
los obstáculos, no me guía. Fue realmente frustrante. Hacía calor y tuve que
caminar la misma ruta una y otra vez varias veces, pero mi deseo de alistarme
me dio la energía para hacerlo. Siempre insistí en conservar mi independencia
en la base. Hacer todo sola y no necesitar ayuda”, finalizó.
Ori, la soldada israelí ciega que utiliza su discapacidad para enseñar qué es la tolerancia
13/Dic/2017
Visavis