4-8-2011 Egipto. El expresidente compareció ante el tribunal enjaulado y en una camilla
EL CAIRO | AFP
El exlíder egipcio Hosni Mubarak, y sus hijos Alaa y Gamal, acusados de estar implicados en la muerte de manifestantes y de corrupción, se declararon inocentes ante el tribunal penal de El Cairo. En tanto, la batalla campal volvió a las calles.
«Niego completamente esas acusaciones», declaró Mubarak, que comparece ante el tribunal acostado en una camilla, antes de que sus hijos tomaran la palabra para rechazar igualmente los cargos que se les imputan.
Asimismo, después de la audiencia de cuatro horas, el juicio fue aplazado hasta el 15 de agosto, anunció ayer el presidente del tribunal Ahmed Rafaat, que ordenó que el expresidente egipcio permanezca en un hospital cerca de El Cairo hasta la próxima audiencia.
En cambio, el juicio del ex ministro del Interior, Habib el Adli, y de seis jerarcas policiales se reanudará en el día de hoy.
Previamente, la fiscalía había acusado a Mubarak de haberse puesto de acuerdo con el ex ministro del Interior, también sentado ayer en el banquillo de los acusados, para matar «premeditadamente» a los 850 manifestantes que en enero y febrero murieron mientras protestaban contra el régimen en El Cairo y otras ciudades.
Por otra parte, el fiscal acusó de corrupción a Alaa y Gamal Mubarak. En el momento de tomar la palabra para negar las acusaciones, los hijos de Mubarak tenían un libro en la mano, probablemente un ejemplar de El Corán.
Mubarak deberá residir en el Centro Médico Internacional, cerca de El Cairo, decidió el presidente del tribunal, que accedió al pedido de la defensa para que un cancerólogo atienda al expresidente «cada vez que lo necesite».
El exmandatario, de 83 años, apareció en público por primera vez desde que dimitió el 11 de febrero, tras haber permanecido tres décadas en el poder. Estaba tumbado en una camilla, en un recinto cercado por barrotes.
Pálido, vestido de blanco, Mubarak habló con sus hijos, que se mostraban tranquilos e iban vestidos también de blanco, con el atuendo reglamentario de los acusados en espera de sentencia.
Otro acusado, el empresario Husein Salem, cercano a los Mubarak, es juzgado en ausencia. Desde junio se encuentra en prisión preventiva en España, por sospechas de blanqueo de dinero, fraude, soborno, estafa y corrupción.
Si Mubarak es declarado culpable de los cargos de asesinato de manifestantes, sería pasible de la pena de muerte.
Su abogado, Farid al Dib, podría argüir que su cliente está demasiado enfermo para ser juzgado y que no autorizó la represión.
El presidente del tribunal penal de El Cairo, Ahmed Re-faat, pidió «un silencio total» durante la audiencia y amenazó con expulsar de la sala a quienes se desacataran.
El proceso fue difundido en directo por la televisión pública. Ante el tribunal, cientos de personas, entre ellas familias de víctimas, siguieron con atención y en silencio el proceso gracias a una pantalla gigante.
Más de mil policías y soldados fueron desplegados alrededor del recinto. Un periodista de la AFP constató que se colocaron alambres de púa frente a la academia de policía. Hubo enfrentamientos esporádicos entre pro y anti Mubarak, que se enfrentaron a pedradas, con saldo de varios heridos pese a la fuerte presencia de la policía y el ejército.
«Hablan de revolución y de libertad, pero no son más que una banda de gamberros». «¡Oh juez, no hay que tener miedo más que de Alá!», gritaban los partidarios de Mubarak, que llevaban fotos del expresidente.
En Sharm el Sheij, un corresponsal de la AFP vio a manifestantes pidiendo la ejecución del expresidente cuando éste salía del hospital.
Mubarak y sus hijos se declararon inocentes
04/Ago/2011
El País