El Periódico, España- por Adriá Rocha
Cutiller
Decenas
de muertos en otro ataque químico en Siria
Al menos 50 personas, según la Sociedad
Médica Sirio-Americana y el grupo de rescate de los Cascos Blancos , han muerto
este sábado por un presunto ataque con armas químicas en la región de Guta
este, la única bajo control rebelde dentro de la provincia de Damasco. Otras
organizaciones opositoras elevan la cifra de muertos en más de 150. «La escena
era horrible. Muchísima gente se ahogaba», ha explicado un miembro de los
Cascos Blancos a la agencia AFP.
«La mayoría eran mujeres y niños y morían al instante. Nunca había
visto nada igual», ha añadido. Al menos 500 personas han sido atendidas con
síntomas del gas venenoso.
Según esta oenegé, el ataque tenía como
objetivo una zona residencial llena de subterráneos, donde los civiles de Guta
llevan meses escondiéndose de los bombardeos. Al ser más pesado que el oxígeno,
el gas queda atrapado en los refugios. «Después del ataque químico, los
bombardeos han continuado encima del hospital que recibía a los afectados», ha
dicho en un comunicado la Sociedad Médica Sirio-Americana. Médicos Sin
Fronteras (MSF), en múltiples ocasiones, también ha acusado el régimen de
Damasco de atacar sus hospitales en Guta.
Esta provincia, de unos 400.000 habitantes,
lleva siendo bombardeada y asediada por el régimen de Bashar el Asad desde enero,
cuando el presidente sirio empezó una ofensiva militar aérea y terrestre para
capturar la región. Desde entonces, a causa de los bombardeos de Damasco y de
su aliada, Rusia, han muerto 1.600 civiles.
La región —y muchas otras, como Idleb — ha
sido atacada ya en múltiples ocasiones con armas químicas. Naciones Unidas, que
ha investigado los casos, siempre ha concluido que el responsable de estos
sucesos es Asad; pero el régimen siempre lo ha negado. Esta vez ha hecho lo
mismo. «Son todo noticias falsas, fabricadas por Jaish al Islam en Duma -la
ciudad donde ha ocurrido el ataque-. Esta facción está preparada para
inventarse el uso de armas químicas para acusar al Ejército sirio», ha dicho
este domingo en un comunicado el Gobierno de Damasco.
Alto el fuego
Jaish al Islam es, en la actualidad, la
última milicia opositora que queda en Guta. Asad, gracias a esta última
ofensiva militar, ya controla el 95% de la región. Hace una semana, con Jaish
al Islam cercada en Guta, Rusia declaró un alto el fuego en la región. Así,
empezaron a negociar con la milicia para que ésta abandonara las armas y fuese
trasladada al norte, a Jarabulus, una zona controlada por la oposición bajo la
protección y tutela de Turquía.
Pero el pasado viernes las conversaciones
entre Rusia y Jaish al Islam se rompieron y Damasco, desde entonces, ha vuelto
a atacar Duma. En estos dos días y sin contar el presunto ataque químico han
muerto por bombardeos y ataques con barriles incendiarios 130 civiles, según el
Observatorio Sirio por los Derechos Humanos (OSDH).
Este domingo, sin embargo y según la
agencia estatal de noticias siria, SANA, Rusia y Jaish al Islam han llegado a
un acuerdo. En 48 horas, sus combatientes, los familiares de los milicianos y
los civiles que lo deseen abandonarán la ciudad de Duma hacia Jarabulus. A
cambio, Jaish al Islam liberará a 3.500 soldados leales a Damasco, según el
Observatorio Sirio. Entonces, las tropas de Asad tomarán, al fin, el último 5%
que queda de la región de Guta. Habrá pasado tras 1.600 muertos y cuatro meses
de bombardeos y combates constantes.
Diario Libre- por Luana Sarmini-Buonaccorsi
Erdogan,
Putin y Rohani, favorables a un “alto el fuego duradero” en Siria
Rusia,
Irán y Turquía se comprometieron este miércoles en Ankara a cooperar para
lograr un “alto el fuego duradero” en Siria, donde los tres países se
impusieron como potencias determinantes. Sus respectivos presidentes, Vladimir
Putin, Hasan Rohani y Recep Tayyip Erdogan, se reunieron para intentar avanzar
hacia una solución de la guerra que arrasa Siria, en un momento en que Estados
Unidos siembra dudas sobre una posible retirada de sus tropas.
Rusia, Irán y Turquía se comprometieron
este miércoles en Ankara a cooperar para lograr un “alto el fuego duradero” en
Siria, donde los tres países se impusieron como potencias determinantes.
Sus respectivos presidentes, Vladimir
Putin, Hasan Rohani y Recep Tayyip Erdogan, se reunieron para intentar avanzar
hacia una solución de la guerra que arrasa Siria, en un momento en que Estados
Unidos siembra dudas sobre una posible retirada de sus tropas.
Trump expresó en varias ocasiones en los
últimos días su deseo de una rápida retirada de los alrededor de 2.000 soldados
estadounidenses desplegados en ese país para luchar contra los yihadistas del
grupo Estado Islámico (EI).
El jefe de la inteligencia estadounidense,
Dan Coats, anunció este miércoles que la administración de Donald Trump tomó
una decisión sobre el futuro de la presencia militar estadounidense en Siria,
que anunciará “en breve”.
En un comunicado publicado tras la cumbre
en Ankara, los tres dirigentes “reafirmaron su determinación en cooperar
activamente en Siria con vistas a lograr un alto el fuego duradero entre los
beligerantes”.
También subrayaron su voluntad de “acelerar
sus esfuerzos para garantizar la calma sobre el terreno y proteger a los
civiles en las zonas de distensión y facilitar un acceso rápido de la ayuda
humanitaria a esas zonas”.
“Nadie hace nada”
Moscú y Teherán, que apoyan al gobierno
sirio, y Ankara, que respalda a los rebeldes, son los padrinos del conocido
como proceso de Astaná, que permitió la puesta en marcha de cuatro “zonas de
distensión” en Siria.
Durante una conferencia de prensa tras la
cumbre, Putin denunció una falta de acción de la comunidad internacional para
buscar una solución a la guerra en Siria. “Nadie hace prácticamente nada, salvo
Irán, Turquía y Rusia”, aseguró.
“Vemos pequeñas entregas de ayuda
humanitaria por parte de la ONU, pero eso claramente no es suficiente”, añadió.
Por su parte, Erdogan hizo hincapié en las
operaciones militares llevadas a cabo por Turquía en el norte de Siria contra
la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG), considerada terrorista
por Ankara pero aliada de Washington en la lucha contra el grupo EI.
“No nos detendremos hasta haber terminado
de asegurar estas regiones, especialmente Manbij”, dijo en referencia a esta
estratégica ciudad del norte de Siria, donde están desplegados soldados
estadounidenses junto a las YPG.
Rohani, cuyo país apoya activamente al presidente
sirio, Bashar al Asad, afirmó por su parte que “el futuro de Siria [pertenece]
a los sirios”.
Divergencias
A pesar de ese compromiso de cooperación,
la búsqueda de una solución a la guerra en Siria, que en siete años dejó más de
350.000 muertos, tropieza con los intereses contradictorios de estos tres
países y sus divergencias respecto al futuro de Al Asad.
Muestra de estas divisiones, Rohani
consideró en su discurso que la ciudad de Afrin, arrebatada por Ankara a las
YPG el mes pasado, “debería ser transferida al control del ejército sirio”.
El último encuentro de los tres dirigentes
dedicado a Siria tuvo lugar el 22 de noviembre en Sochi, y condujo a un
Congreso Nacional Sirio en la estación balnearia rusa que se saldó en un sonoro
fracaso.
Según el comunicado de la cumbre de este
miércoles, se celebrará una tercera reunión en Teherán, en una fecha aún no
determinada.
Gracias al apoyo de Moscú y de Teherán, el
régimen de Al Asad logró recuperar más de la mitad del territorio sirio.
Y Turquía, principal apoyo de los rebeldes,
los ha ayudado a tomar el control de grandes extensiones de territorio en el
norte del país.
Pero la suerte de la provincia rebelde de
Idlib (noroeste de Siria) podría poner la cooperación entre Turquía, Rusia e
Irán a prueba, sobre todo si el régimen decide emprender acciones para
retomarla.
Esta región, que está actualmente dominada
por los yihadistas de la antigua rama siria de Al Qaida, es una “zona de
distensión” en la que Turquía estableció puestos de observación.
“Las tensiones entre Rusia y Turquía
resurgirán cuando la coalición prorrégimen se concentre de nuevo en la
provincia de Idlib”, advierte Elizabeth Teoman, analista del Institute for
Study of War (ISW).
Mientras los “paladines” Erdogan, Putin y Rohani acordaban un alto el fuego en Siria, ataque químico provocó decenas de muertos
09/Abr/2018