Libros y estatuas, las últimas víctimas del Islam

27/Feb/2015

El Observador

Libros y estatuas, las últimas víctimas del Islam

Cuando los videos de las decapitaciones parecían haber superado el límite del terrorismo islámico, los nuevos videos de hombres aprisionados en jaulas inmensas mientras eran calcinados confirmaron lo que el mundo se temía: el Estado Islámico aun tiene mucho que mostrar.
Esta semana, las víctimas elegidas fueron otras. Al menos 8mil libros antiguos y manuscritos ancestrales fueron destruidos en la Biblioteca Pública de Mosul (Irak), luego de que integrantes del grupo ISIS hicieran estallar el lugar. La iglesia de la Virgen María y el teatro de la ciudad siguieron en la lista. Esculturas y reliquias que componían el patrimonio de la civilización asiria, de hace más de 3mil años, no sobrevivieron al ataque yihadista. Los videos de la destrucción fueron difundidos de inmediato.
Decapitaciones, crucifixiones, masacres, entierro de víctimas vivas y persecuciones étnicas y religiosas. El Estado Islámico ha ido acostumbrado al mundo a sus acciones de violencia -cada una más intensa que la otra- a lo largo del tiempo. Es que el uso de la brutalidad es parte de la estrategia utilizada para hacer valer su poder.»Básicamente usan el terror para lograr la expansión, sembrando el miedo y usando las redes sociales para mostrar actos terribles antes de llegar a una nueva zona que quieren controlar», explicó el analista iraquí y docente de sociología en la Universidad Metropolitana de Londres, Sami Ramadami, durante una entrevista con la BBC. Sin embargo, el porqué lo hacen es la pregunta más dífícil de responder. Los expertos hablan de dos motivos: religión y doctrina.
El Dr. Stephen M. Kirby, autor de tres libros sobre el islam, escribió una columna sobre la obsesión del Estado Islámico con los incendios. Según el autor, la recurrencia al fuego para generar violencia se remite a una tradición religiosa, donde Mahoma y demás líderes acudían al incendio como forma de castigo para quienes presentaban resistencia. Los llamaban «hipócritas» o «infieles».
La tendencia se continuó incluso después de la muerte del profeta y, según dice el escritor, «incluso cae bajo la admonición de Dios que se encuentra en 8:57 del Corán: Así que si usted gana el dominio sobre ellos en la guerra, los castigaría severamente a fin de dispersar a los que están detrás de ellos, para que puedan aprender una lección».
Por otra parte, para el investigador español de Terrorismo Internacional, Fernando Reinares, las acciones del grupo están basadas en libro «Gestión de la brutalidad» escrito en 2004 por un doctrinario al servicio de al Qaeda, Abu Bakr Naji. Según el investigador, el libro está dedicado a los sucesivos estadios mediante los cuales imponer por la fuerza un dominio islámico y a las modalidades de violencia que deben ser utilizadas en cada una de esas fases.
El investigador acude a una cita del texto original donde explica que «tanto el primero como el cuarto de los califas reconocidos en la tradición suní, “quemaban a la gente con fuego porque conocían el efecto que la violencia bruta tiene en tiempos de necesidad”.»Con ‘tiempos de necesidad’ se refiere a etapas críticas en la formación de un dominio islámico, en las que se administran provisiones y servicios para los musulmanes que habitan un territorio carente de autoridad estatal y donde el caos está siendo reemplazado por un orden inspirado en la sharía, concluye el autor.