La Polonia víctima de Hitler y Stalin

03/Mar/2015

Marca, España, Por Miguel Ángel Lara

La Polonia víctima de Hitler y Stalin

El primer partido de la
selección polaca se jugó el 18 de diciembre de 1921. En aquella derrota frente
a Hungría (1-0 en Budapest) el manto de la tragedia y la muerte que estaba
amenazando a Polonia caía ya sobre el once polaco. Una década después, antes
del infierno nazi, murió a causa de una tuberculosis el portero Jan Loth, el
único caso en la historia de la selección polaca en jugar tanto en la portería
(tres partidos) como en la delantera (dos).
Luego llegó el horror a
Polonia. Y los futbolistas iban a formar parte de esa tremenda cifra de cerca
de seis millones de polacos muertos durante la II Guerra Mundial.
La Federación Polaca de
Fútbol se creó en 1921, tres años después de que el país recobrara la
independencia. La comunidad judía tenía una fuerte presencia en la sociedad, lo
que se reflejaba en el fútbol. Los equipos poseían un fuerte condicionante de
pertenencia a una comunidad. Por eso, cuando el Polonia Varsovia jugó un
amistoso con el Hakoah de Viena, el equipo austriaco tuvo el apoyo de la
potente comunidad judía polaca. Pero cuando jugaba la selección era otra cosa.
La ocupación nazi y el
terror impuesto en Polonia primero por los alemanes y después por los
soviéticos, tras el pacto Molotov-Ribbentrop del 23 de agosto de 1939, se iba a
cobrar la vida de muchos internacionales polacos. De aquel primer once, cuatro
jugadores pagaron con su vida la guerra. Polonia iba a ser el único país
invadido en el que los nazis prohibieron jugar al fútbol bajo amenaza de la
pena capital. Aún así, se jugaron partidos y competiciones hasta debajo de la
tierra.
Arthur Marczewiski nació
en Lodz en 1896 y jugó con Polonia solo aquel primer partido. Regentó una
tienda de un propietario alemán durante la ocupación nazi. Su rastro se perdió
cuando en 1945 el Ejército Rojo entró en Lodz. De los 163.000 judíos del gueto
de la ciudad (613 edificios con desagüe, 382 con tuberías, 294 con inodoro, 49
con baño y 30.624 sin nada) solo quedaban 877.
Monumento a la masacre de
Katyn
Monumento a la masacre de
Katyn
Josef Kaluza, ‘Kowalski’
(Przemysl, 1896) fue una de las primeras estrellas polacas. En 16 partidos con
la selección hizo 7 goles. Del campo pasó a los despachos de la Federación
Polaca y fue uno de los pocos directivos que decidió quedarse en el país tras
la invasión nazi. Murió en Cracovia el 11 de octubre de 1944 al no poder
acceder a una vacuna prohibida por los alemanes a los ciudadanos polacos para tratar
una infección. Había sido el seleccionador polaco en Mundial de 1938, en el que
Polonia cayó después de un partido épico con Brasil (5-6 tras la prórroga).
En Auschwitz I murió
Marian Einbacher (8-1-1900, una vez internacional) el 12 de enero de 1943. Su
calidad se había convertido en una referencia en Europa Central hasta que una
lesión le obligó a dejar de jugar al fútbol en 1925. Pasó a trabajar en un
banco. Fue detenido a raíz de los levantamientos que se iniciaron en 1942 y
murió en una cámara de gas.
La suerte (mala) de Leon
Sperling, ‘Munio’, hizo que se cruzara en diciembre de 1941 con un soldado
borracho de la Gestapo en el gueto de Lwow (hoy es la ciudad ucraniana de
Lviv). Así, sin más razón, acabó la vida del futbolista de más talento de
aquella primera selección polaca, que jugó 16 partidos con su país, entre ellos
la derrota por 5-0 ante Hungría en la primera participación polaca en fútbol en
los Juegos Olímpicos (París, 1924).
El primer gol (logrado de
penalti) en la historia de Polonia llegó a su tercer partido, el 28 de mayo de
1922 (1-2 en Estocolmo ante Suecia en la primera victoria polaca). Su autor,
Jozef Klotz, fue otra de las víctimas de la barbarie nazi. Nacido el 2 de enero
de 1900 en Cracovia se hizo jugador en el Jutrzenia de su ciudad para ser luego
uno de los futbolistas más populares del Makabi, el equipo judío de Varsovia.
Fue detenido y ejecutado en 1941 en el gueto de Varsovia.
En el equipo que ganó en
Suecia estaba Adan Kogut (Cracovia, 4 enero 1895). Empezó a jugar al fútbol en
1914 en el Cracovia Krakau y colgó las botas en 1929 en el Gwiazda Warszawa.
Al iniciarse la guerra se
convirtió en capitán de una brigada blindada. Tras el pacto germano-soviético
fue capturado por el Ejército Rojo y sus huesos fueron reconocidos en 1943 como
uno de los cerca de 22.000 oficiales polacos ejecutados en la primavera de 1940
en el bosque de Katyn por orden de la NKVD soviética. La URSS negó las
ejecuciones hasta que en 1990 Boris Yeltsin entregó los documentos
desclasificados en los que aparecían las órdenes para la masacre de Stalin y
Beria.
El mismo destino sufrió
Marian Spoida. Nació en suelo prusiano (Posen, 4 de enero de 1901), jugó en el
Warta Posen entre 1919 y 1929. Con Polonia disputó 14 partidos. Al acabar la
Gran Guerra, se alistó con solo 17 años al Ejército polaco, con el que combatió
en la guerra polaco-soviética (1919-1921) que marcaría las fronteras en el
periodo entreguerras. Con el grado de teniente regresó a la vida civil para
trabajar en la banca y en la Federación Polaca de Fútbol. Movilizado en 1939,
fue identificado con el número 3.624 entre los cadáveres reconocidos en Katyn.
Olímpico en París, fue el ayudante de Kaluza en el Mundial de 1938.
El rastro de Zygmunt
Krumholz se perdió en un gueto de algunas de las muchas ciudades por las que
pasó al este de Polonia en 1941. Había nacido en Czernichow el 1 de marzo de
1903 y defendió la camiseta polaca en la derrota por 0-3 frente a Hungría en
Cracovia el 14 de febrero de 1922. Su último equipo había sido el Makabi
Krakow.
Stefan Fryc debutó con
Polonia en la victoria en Estocolmo y después jugó siete partidos más. Olímpico
en París como jugador del KS Krakow, se alistó al ejército austriaco en 1914,
pasando a ser soldado polaco a partir de 1918. Formó parte de ejército polaco
que resistió a la invasión alemana y participó en la Campaña de Septiembre, la
que engendró la resistencia polaca. Fue hecho prisionero y fusilado en el
invierno de 1943.
Nueve internacionales
polacos fueron asesinados en la Segunda Guerra Mundial, la que en Polonia se
cobró vidas por centenas de futbolistas que forman parte de una terrible cifra
millonaria de muertos.