Es uno de los libros más reproducidos y enigmáticos de la historia. Sus textos esconden códigos, dobles sentidos, leyendas y datos reales que bien podrían conformar la mayor de las novelas jamás escrita. Muchos interpretan sus líneas al pie de la letra, otros las juzgan con ojo crítico y hay quien hasta asegura que en su interior se cuenta el porvenir de toda la humanidad. Hablo, claro está, de la Biblia. Y hay pocas personas que la conozcan tan a fondo como la escritora leonesa Celia Ropero, que a finales del pasado año publicó el primer Diccionario Toponímico del Antiguo Testamento, un ejemplar único que recoge todos los lugares físicos de los que se habla en las escrituras hasta el Nuevo Testamento, los nombres de mujeres y los gentilicios.
«Junto a María Jesús Meñika —la otra autora de este trabajo— comenzamos nuestros estudios de hebreo en el Instituto Bíblico y Oriental de León y, mientras traducíamos la Torá del hebreo, surgió la inquietud de reunir en un diccionario todos los nombres de lugar que aparecen en la Biblia, tanto en hebreo, como en griego, lengua que ya dominábamos», puntualiza. Gestar este pequeño tesoro que tan sólo puede adquirirse en el propio Instituto Bíblico les llevó ocho años. «Lo hicimos con mucha paciencia, leyendo cada página, anotando cada dato importante», añade la también profesora de Latín y Griego en el Instituto de Enseñanza Secundaria Octavino Andrés de Valderas.
«La toponimia del Próximo Oriente tiene muchas dificultades dada la diversidad de lenguas que en el pasado y en el presente se refieren a los mismos lugares». Muchos de ellos siguen en pie en la actualidad, de otros sólo quedan ruinas. «El libro tiene también un índice de concordancias, es decir, junto con el nombre del lugar aparecen una lista de las citas bíblicas con datos arqueológicos e históricos del sitio. Asimismo, el lector encontrará un mapa aclaratorio». Todas las citas textuales están tomadas de la Sagrada Biblia Reina Valera, mientras que las abreviaturas usadas en el diccionario pertenecen a la Biblia de Jerusalén.
La idea de ambas escritoras es profundizar más sobre estos temas debido a la buena acogida que ha tenido hasta la fecha el ejemplar. «En un futuro seguiremos investigando y trabajando sobre otros aspectos que nos permitirán llevar a cabo nuevas publicaciones sobre el apasionante estudio del mundo bíblico, así como ampliar la presente edición», finaliza Ropero.
Al margen, la escritora leonesa también está inmersa en el estudio de piezas históricas del Museo Bíblico y Oriental para documentarlas y hacer una publicación.
La leonesa que convirtió la Biblia en un diccionario
01/Feb/2016
Diario de León, España- por Pablo Rioja