La historia de Januca

16/Dic/2014

Visavis

La historia de Januca

Un día llegaron los
secuaces de Antioco a la aldea de Modin, donde vivía el anciano sacerdote
Matatias. Cuando el oficial sirio hizo construir un altar en la plaza publica
de la aldea y exigió a Matatias que ofreciera sacrificios a los dioses griegos,
este replico: “Yo, mis hijos y mis hermanos, permaneceremos fieles al pacto que
Di-s hizo con nuestros antepasados” .
De inmediato se acerco al
altar un judío helenista con la intención de ofrecer un sacrificio. Matatias
empuño su espada y lo mató, los hijos y los amigos se arrojaron sobre los
oficiales y soldados sirios y mataron a muchos de ellos, después de perseguir a
los demás destruyeron el altar.
Matatias sabía que
Antioco se enfurecería cundo supiese lo que había pasado y seguramente enviaría
a sus esbirros para castigarlo a el y a los suyos. Por lo tanto abandono la
aldea de Modin con sus hijos y los suyos y huyo a los montes de Judá.
Todos los judíos leales y
valientes se le unieron. Formaron legiones que cada tanto abandonaban sus
escondites para lazarse sobre destacamentos y avanzadas de los enemigos y para
destruir los altares paganos que se erigían por orden de Antioco.
Antes de morir Matatias
reunió a sus hijos y los instó a seguir peleando por la Tora de Di-s. Les pidió
que siguieran los consejos de su hermano Simeón el sabio y que en la lucha
reconocieran como jefe a Yehuda el fuerte. Yehuda era llamado el Macabeo, palabra
compuesta por las cuatro primeras letras de las palabras hebreas Mi Kamoja
Ba-elim Hashem (quien como tu oh Di-s)
Antioco mandó a su
general Apolonio para eliminar a Yehuda y su gente, los Macabeos. Aunque
superaban en numero y en equipo a su adversario, los sirios fueron derrotados
por los Macabeos. Antioco despachó entonces otra expedición que también fue
derrotada. Al fin comprendió que solo un ejercito poderoso podría aspirar a
vencer a Yehuda y sus bravos combatientes, un ejercito de 40000 combatientes
recorrieron el territorio bajo las ordenes de Nicanor y Gorgiash.
Al enterarse de esto
Yehuda y sus hermanos exclamaron, “Lucharemos hasta la muerte en defensa de
nuestras almas y de nuestro templo” El pueblo se reunió en Mizpa (donde antaño
el profeta Samuel había elevado sus preces a Di-s). Al cabo de una serie de
batallas se gano la guerra.
Los macabeos regresaron a
Jerusalem y la liberaron. Entraron al templo y lo limpiaron de ídolos que
habían colocado los vandálicos sirios. Yehuda y los suyos levantaron un altar y
lo consagraron en el Vigésimo quinto día del mes de Kislev del año 3622.
La menorá candelabro de
oro, había sido robada por los sirios, por lo que los macabeos hicieron una
nueva de un material menos noble. Cuando quisieron encenderla encontraron solo
una pequeña redoma de aceite puro cerrada con el sello del gran sacerdote
Johanan. Alcanzaba para un solo día, pero por un milagro de Di-s, siguió
ardiendo durante ocho días hasta que se consiguió mas aceite.
El milagro demostró que
Di-s había tomado nuevamente a su pueblo bajo su protección. En recuerdo de
esto nuestros sabios fijaron los ocho días de Januka para la celebración anula
de acción de gracias y del encendido de las velas.
Cuando murió el malvado
Antioco, su hijo Eupator ascendió al trono de Siria. Eupator no era nada mejor
que su padre. Formo un ejercito de mercenarios, compuesto por cien mil soldados
de infantería, veinte mil de caballería y treinta y dos elefantes adiestrados
para la guerra, todos eran veteranos de guerras anteriores e iban protegidos
con corazas y cascos de metal, cuando el sol naciente iluminaba este
resplandeciente conjunto de armaduras, el brillo que reflejaba relumbraba a
millas de distancia.
Yehuda y sus valientes
guerreros dispuestos a pelear hasta el último hombre, atacaron a sus enemigos
pero sin antes implorar la ayuda de Di-s en su santa causa.
Fue una batalla
sangrienta pero Yehuda y los suyos lucharon sin tregua. Destruían un batallón
tras otro pero el enjambre enemigo parecía inextinguible. De pronto Eleazar vio
un elefante mas ricamente enjaezado que los otros y que iba con una fuerte
escolta armada. Allí debe encontrarse el rey pensó, si lo mato la victoria será
nuestra. Con desprecio de su propia vida Eleazar se precipito sobre el elefante
abriéndose paso a brazo partido entre la escolta, matando a diestra y
siniestra, hasta llegar al enjaezado animal, Eleazar mató al animal y al
encumbrado jinete, pero al hacerlo perdió la vida al ser atrapado bajo la
pesada bestia que se desplomo por causa de sus heridas.
No era el rey a quien
Eleazar matar sino a uno de sus más altos generales. Sin embargo la acción de
Eleazar inspiró a sus hermanos para seguir la lucha con decisión. Pero se
encontraban en gran desventaja numérica y hubo un momento en que corrieron
grave peligro.
De pronto apareció un
mensajero trayéndole al rey noticias de una sublevación en su propio país: Su
hijo intentaba derrocarlo. Antioco Eupator decidió abandonar la batalla y hacer
las pases con Yehuda. Así fue que se salvo la tierra de Israel en el instante
mismo que todo parecía perdido.
Yehuda libro y gano
muchas batallas pero en una de ellas murió. Todo Israel lloro la muerte de su
héroe. Mas tarde eligieron a Jonathan para que los dirigiera.
Por suerte para los
judíos, había nuevamente disturbios en Siria. Demetrio el monarca reinante se
encontraba en pugna con su rival Alejandro, Demetrio no sentía mayor estima por
Jonathan y le temía, pero temía aun más a Alejandro. De modo que decidió atraer
a Jonathan a su bando. Así envió mensajeros para invitar a Jonathan a olvidarse
de sus viejos agravios y brindarle amistad.
Alejandro no tardo en
imitarlo. Envió el también una corona de oro y regios ropajes para Jonathan,
con un mensaje de amistad en el que expresaba su complacencia al verlo
consagrado como sumo sacerdote y rey de los judíos.
Jonathan tomo el partido
de Alejandro pues sabía que Demetrio era traicionero y poco digno de confianza.
En la primer batalla que
libraron, Demetrio perdió la vida y Alejando y triunfó Alejandro. Este celebro
la victoria en la ciudad de Acco e invito al rey Tolomeo de Egipto y a Ionatan
a tomar parte de los festejos de la victoria. A Ionatan le hizo rendir honores
reales.
Uno de los hombres que
gozaba de la confianza del rey de Siria era Trifon. Este hombre no era tan
dedicado como aparentaba y había proyectado asesinar al rey para suplantarlo en
el trono.
Como sabia que Jonathan
no dejaría sin vengar tal traición. Trifon resolvió deshacerse de el.
Para eso organizo una
fiesta a la que invito a Ionatan. Este no sospechaba que se la había tendido
una trampa y asistió a la fiesta. En un momento en el que quedo sin escolta
Trifon ordeno que lo tomaran prisionero.
Solo quedaba con vida uno
de los valientes hijos de Matatias.
Yehuda, Eleazar, Iojanan
y Jonathan habían sacrificado sus vidas por su pueblo, le tocaba el turno de
asumir el mando a Simón, todo el pueblo de Israel le imploro que aceptara ser
su jefe y sumo sacerdote, prometieron obedecerlo como lo habían hecho con sus
hermanos.
La tierra de Israel continuaba
rodeada de enemigos, y Simón tuvo que librar muchas batallas antes de lograr la
paz con lo interno y los externos.
En el tercer aniversario
de la ascensión al mando sé Simón, todos los dignatarios y nobles de Israel se
reunieron en Jerusalem para rendirle honores al bien amado y Sumo Sacerdote.
Todos juntos agradecieron a Di-s por haberlos librado de sus enemigos y en
medio de ovaciones y jubilo, proclamaron a Simeón Gran Sacerdote y Príncipe de
Israel. Todo el pueblo juró lealtad a su nuevo jefe y su familia. Las valientes
acciones de Matatias fueron grabadas en placas de bronce, y se fijaron en las
columnas que sostenían el Santo Templo. Replica de estas placas fueron
obsequiadas a Simeón como prueba de eterno amor y gratitud.
“Volvieron los judíos a
vivir felices en su propia tierra, con derecho a venerar a Di-s, en paz y
seguridad, y todos los años el vigésimo quinto día de Kislev, celebran la
fiesta de Januca, encendiendo las luces de Januka y relatando a sus hijos los
maravillosos milagros de Di-s”