Después de 11 años sin publicar, Jonathan
Safran Foer sacó ‘Aquí estoy’, una novela de más de 700 páginas en la que habla
sobre relaciones que se quiebran, la existencia de Israel, el judaísmo y lo que
ocurre cuando el amor está bajo la prueba de la cotidianidad y la tecnología.
Si no fuera por el aire juvenil que lo
acompaña, se podría decir que Jonathan Safran Foer tiene 50 años. Bastan unos
minutos a su lado para confirmar que el escritor de 39 sabe cuál es su lugar el
mundo, que no necesita justificarse y que tampoco le tiene miedo a decir “no
sé” cuando desconoce la respuesta.
En 2000, cuando tenía 25 años, el autor que
algunos catalogan como el sucesor de Philip Roth publicó su primera novela,
Everything is illuminated. En ese entonces era estudiante de la Universidad de
Princeton, un desconocido en el mundo literario cuya ópera prima se convirtió
en un bestseller y fue llevada al cine. Similarmente, Extremely Loud and
Incredibly Close, su segunda novela, recibió el aclamo tanto del público como
de la crítica y fue adaptada al cine de la mano del cineasta Stephen Daldry
(Billy Elliot, Las Horas).
A pesar de que algunos critican su cercanía
al mundo de las celebridades, Safran ha ganado varios premios literarios y se
muestra imperturbable frente a los chismes. Suele comportarse con humildad: en
eventos públicos se le ve silencioso y concentrado en las conversaciones
ajenas. No subestima a su interlocutor. En entrevistas, trata al periodista con
amabilidad. Sin incomodarlo, se interesa por él, hace chistes. Suele
presentarse con el mismo tipo de lentes ovalados y camisas de colores oscuros.
Algunos de sus personajes han sido comparados con aquellos que aparecen en los
textos de Chéjov por sus preguntas y argumentos constantes. Incluso es común
que en sus entrevistas incluya interrogantes o los traslade al entrevistador.
Safran creció en una familia judía
compuesta por tres hermanos y vivió la mayoría su vida en Washington. En 2014
se separó de la escritora Nicole Krauss -con quien tiene dos hijos-, y un año
antes fue invitado por el presidente Barack Obama a ser integrante del Consejo
Estadounidense para el recuerdo del Holocausto.
Aquí estoy, su nueva novela, cuenta la
historia de Jacob y Julia, una pareja judía que vive en Washington. Él es un
escritor de series para el canal HBO y ella es arquitecta. Tienen tres hijos
llamados Sam, Max y Bengy. Al aproximarse su aniversario de bodas, se enfrentan
al hecho de que “sus vidas internas quedaron abrumadas de tanto vivir”. Después
de años de trabajar de la mano en labores cotidianas como cocinar, limpiar y
organizar horarios, se ven obligados a confrontar las distancias que han
surgido entre ambos. Jacob cuestiona la felicidad y en sus meditaciones
llega a reflexiones como la siguiente: “el deseo de exprimir unas gotas más de
felicidad casi siempre terminaba por destruir la felicidad que con tanta
fortuna habías logrado reunir, pero que eras demasiado inseguro para ver”.
En Aquí estoy también habla de los judíos americanos y de la
destrucción de Israel.
Usted escribió su primera novela a los 25
años y la segunda tres años más tarde. Esta es su tercera, publicada 11 años después.
¿Qué pasó durante ese lapso de tiempo?
Sucedieron muchas cosas, hubo mucha vida.
Tengo hijos. Me tomó casi 2 o 3 años empezar el relato. Algunos esperan que un
escritor publique un libro en momentos específicos y eso es como decir:
desayuno a las 8 y luego a la una si no tengo hambre antes. Escribir cada
cierto tiempo es una convención. Hubo una razón para desaparecer y yo no siento
que tenga que escribir en un momento determinado.
Algunos críticos y periodistas se
preguntaron si Aquí estoy se trata de un libro autobiográfico o de una catarsis
por las similitudes entre usted y Jacob, quien también es escritor, judío,
estadounidense, vive en Washington, tiene hijos hombres y pasó por un divorcio.
¿Lo es?
Escribo sobre lo que conozco. Soy un judío
estadounidense que trata situaciones relacionadas con ello: las preguntas sobre
la religión, Israel y los textos judíos. Y hablo de temas que son universales
como la felicidad, las relaciones con otros o la toma permanente de decisiones.
No puedo decir que el libro es autobiográfico o una terapia. Sin embargo, esta
novela es personal y cercana a lo que soy. Tiene un grado cercano de
sensibilidad a mí y describe situaciones o sentimientos con los que estoy
familiarizado. Es una sensibilidad que no es políticamente correcta si se mira
desde un punto de vista local. También es provocativo decir que uno puede ser
uno de esos personajes. Con este libro intenté escribir de forma más profunda
sobre todo. Por ejemplo, del sentimiento de no tener hogar y la incapacidad a veces
de tomar decisiones. Tenía interés en ver cómo es eso de estar preparado para
una situación. Cuando me han pedido describir el libro en unas cuantas
palabras, digo que se trata de un grupo de personas que se esfuerzan para estar
preparados para las circunstancias de la vida cotidiana.
Hace unos cuantos años usted escribió el
libro Eating animals, a propósito de su interés por el vegetarianismo y la
industria aimenticia estadounidense. ¿Se siente más a gusto publicando un libro
así o prefiere la ficción?
Escribo ficción porque me siento más
cómodo. Da alegría ver las cosas desde un lado ajeno. En los últimos años
participé en varios proyectos y el hecho de escribir otra novela me hizo sentir
nuevamente escritor. No empecé a escribirla con un plan deliberado. Tenía
algunos sentimientos e ideas que quería confrontar y no había muchas
expectativas. Al final hubo mucho trabajo detrás del libro y una vez me senté a
escribir, todo fue fluyendo. Todo ese proceso es una de las cosas que más
disfruto de la ficción. Además, es un género en el que me desenvuelvo con mayor
facilidad, mi pensamiento está en su mejor punto y siento alegría de expresar
algunas ideas. También es más sencillo sentirse uno mismo en ese mundo de
ficción o en el virtual que en el real, en el que estás y en donde te
encuentras frente a frente con otros.
¿Qué pensó en contar cuando se sentó a
escribir este libro y cómo fue ese proceso de abstraerse del mundo para
lograrlo?
Tenía claro que quería escribir de forma
profunda sobre temas que me interesan. Por ejemplo, la noción de hogar y el
sentimiento de sentirse sin uno. También quería tratar la inhabilidad para
tomar decisiones y el interés que tenemos las personas en estar preparados.
Respecto al proceso de escritura, al igual que el resto de las personas me
enfrento al reto de desconectarme. No sé si en esta época estemos más
distraídos que antes. En otros tiempos la gente también ha tenido ese deseo de
quererse ir a otro lugar, eso ha existido siempre.
La Biblia está llena de frases poderosas y
usted escogió justo Aquí estoy, que aparece en el Libro del Génesis. ¿Por qué?
Cuando Dios le pide a Abraham que salga con
su hijo Isaac para que lo sacrifique, este último le responde con esa frase.
Más que pedir de verdad un sacrificio, Dios quiere ver qué tan listo es Abraham
y éste se convierte en un ejemplo, en un modelo de incondicionalidad. Y esto es
un poco a lo que se enfrenta Jacob (el personaje principal) porque mientras
quiere ser incondicional para las personas que tiene cerca, al mismo tiempo
vive situaciones que demuestran que no lo es tanto. Quiere estar en un espacio
o en una situación determinada pero la vida lo ha llevado a otro lugar o
momento específico.
Entre los varios temas controversiales
sobre el judaísmo, en el libro usted describe uno bastante sensible, la
destrucción de Israel. ¿Cuál era su intención?
Aunque ha habido y habrá varias
interpretaciones al respecto, no sugiero que Israel debe destruirse, que yo lo
anhele o que se trate de una apología. Con una situación así pasa lo mismo que
con una pintura, en la que uno ve y describe la diversidad de colores. Escribo
de Judaísmo e Israel porque soy un judío estadounidense y uno escribe de las
que cosas que conoce. Respecto al tema de las reacciones o interpretaciones de
los lectores, realmente no me preocupo mucho por lo que dice la gente. Incluso
es destructivo pensar en lo que opinarán otros cuando estoy trabajando. Hay
mucho trabajo detrás de este libro y hago lo mejor posible pero el significado
que tenga para otros es algo que no me pertenece. Independientemente de sus
preguntas o posición, los lectores siempre enriquecen la historia con giros o
puntos de vista nuevos.
¿Por qué le llama tanto la atención la toma
de decisiones y describe con detalle a sus personajes en este proceso?
A medida que pasa el tiempo y me hago
mayor, veo que es más difícil tomarlas. Y es lógico porque cuando uno es joven
las consecuencias no son tan dramáticas ni tantas personas resultan afectadas.
Al mismo tiempo, cuando uno va aumentando en edad deja de tener tantas
expectativas y comienza a darle más valor a cosas pequeñas o cotidianas. Es una
forma de estar más tranquilo y feliz.
En su libro habla de la felicidad. ¿Tiene
alguna definición de ella?
Ocurre cuando la vida está integrada y no
dividida. Es cuando uno está presente en el momento y lugar en el que quiere
estar.
¿Cómo ha sido su contacto con el mundo
hispanohablante y con Colombia?
Estuve en el Hay Festival Cartagena en 2012
y este año estuve en España. He leído a Javier Marías, Pablo Neruda y poesía
clásica.
¿Qué opina de esta literatura o de
Latinoamérica?
Probablemente diría generalizaciones y eso
me parece peligroso. Precisamente ese fue uno de los problemas de la pasada
campaña electoral en los Estados Unidos.
* Al terminar la entrevista le pido que me
firme su novela nueva. Le comento que la anterior desapareció de mi casa
misteriosamente con una dedicatoria que él escribió hace unos años en
Jerusalén. Sonríe y dice: “A lo mejor hay una buena razón para que haya
desaparecido”.
*Periodista, traductora y profesora de
Cultura Judía
“La felicidad ocurre cuando la vida está integrada”
08/Feb/2017
Revista Arcadia, Por Adriana Cooper*