Tras haber sido declarada Patrimonio
Nacional, la antigua fábrica situada en Brněnec será reabierta en 2019 como
museo sobre la vida del empresario y las víctimas del Holocausto
Considerado como uno de los héroes del
Holocausto, Oskar Schindler fue un empresario checo que logró salvar la vida de
unos 1.200 judíos de las cámaras de gas. Lo hizo a través de una lista, tal y
como se conoce la popular película llevada al cine por Steven Spielberg (La
Lista de Schindler) y galardonada con siete premios Oscar, donde se recogían
los nombres de aquellos judíos que habían sido contratados para trabajar en su
fábrica de menaje de cocina y munición. Primero en Polonia y, posteriormente,
en la República Checa.
La primera de ellas, localizada en Cracovia,
fue utilizada durante los primeros años de la guerra. Hoy, reconvertida en un
museo, una exposición permanente recuerda los hechos vividos en la ciudad
durante la ocupación nazi entre 1939 y 1945. También hay varios enseres de los
trabajadores, maquinaria y parte de la producción de la época. Por su parte, la
factoría checa, utilizada por Schindler para evitar que sus trabajadores fueran
exterminados o evacuados junto con el resto de judíos cuando Alemania comenzaba
a perder la guerra, permanece prácticamente abandonada.
El complejo, construido en Brněnec (antigua
Brünnlitz) en el siglo XIX, se encuentra a pocos kilómetros de Zwittau, la
ciudad natal de Schindler. Allí fue donde el empresario continuó con su negocio
a pesar de las pérdidas económicas, lo que le hizo tener que pagar grandes
sumas de dinero a las autoridades alemanas para continuar con sus empleados.
Las obras de rehabilitación no se esperan
que estén terminadas hasta 2019, año en el que está prevista su inauguración
Debido a su relevancia histórica, la
antigua fábrica fue comprada por la Fundación Oskar Schindler en la República
Checa el pasado mes de agosto. La idea, tal y como revelaron a la agencia
France-Presse, es recuperar las instalaciones, incluida la torre de vigilancia,
salvaguardar la memoria del empresario y convertir el lugar en un museo sobre
el Holocausto, tal y como se hizo en su día con la de Cracovia. Algunos de sus
edificios formaban parte del subcampo de concentración de Groß-Rosen de
Brněnec, donde se instalaron a los trabajadores hasta que fueron liberados el
10 de mayo de 1945 por el Ejército Rojo.
Las obras de rehabilitación no se esperan
que estén terminadas hasta 2019, año en el que está previsto su inauguración.
No obstante, el edificio ya ha sido declarado como Patrimonio Nacional por el
Ministerio de Cultura de la República Checa.
La fábrica de Oskar Schindler de la República Checa será convertida en un museo
15/Nov/2016
National Geographic, Por Laura Fernández