La cercanía del estallido

22/Ago/2012

El País, Uruguay, Jorge Abbondanza

La cercanía del estallido

SEÑALERO JORGE ABBONDANZA
Simbólicamente, la alarma sonó el Día de los Muertos. El 2 de noviembre pasado, un diario inglés informó sobre el plan de Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña para atacar a Irán. Ese mismo día se probó en Israel un misil de alcance medio que puede llegar a objetivos iraníes. El sábado 5, Shimon Peres (presidente israelí) reconoció que es «cada vez más probable un ataque militar contra Irán». El martes 8, el Organismo Internacional de Energía Atómica, que forma parte de Naciones Unidas, confirmó por primera vez en un documento que Irán habría avanzado en el desarrollo de un arma nuclear. El ataque previsto se realizaría contra las instalaciones subterráneas en que supuestamente se fabrican esas armas, protegidas bajo una coraza de hormigón de varios metros de espesor.
Nueve meses después, el panorama es todavía más grave. El miércoles 15, el ministro israelí de Defensa Civil habló en una entrevista sobre la «guerra inminente» contra Irán. Dijo que podría durar un mes y provocar al menos 500 muertos en la población israelí. Un diario de ese país agregó que el ataque podría producirse antes de las elecciones presidenciales norteamericanas, fijadas para el mes de noviembre. Otro medio informó que «el ataque es solo cuestión de meses, o incluso de semanas». El jueves 16, Shimon Peres aclaró que «no podemos hacer esto solos, sino de común acuerdo con Estados Unidos». Ese mismo día, el ayatollah Ali Jamenei -supremo dignatario religioso de Irán- declaró que «el Estado judío está destinado a desaparecer».
Para que esa desaparición no se produzca, la población de Israel recibió en estos días, como ensayo general, un alerta emitido por SMS a los celulares de los civiles para el caso de que se produzca un bombardeo misilístico iraní. En caso de guerra, los israelíes cuentan con un sofisticado escudo antimisiles, pero además saben que deberán luchar en varios frentes, incluido el de una eventual guerrilla islámica desde Líbano o Siria con apoyo de Hezbollá. A pesar de todo, según encuestas recientes, un 35% de los israelíes (que era un 41% en noviembre) apoya un ataque contra Irán, actitud que comparten varias figuras del gobierno de Benjamin Netanyahu. En cualquier caso, Israel deberá enfrentar a un enemigo grande, porque Irán -que es uno de los primeros productores mundiales de petróleo- lo aventaja con un territorio ochenta veces más extenso y una población diez veces mayor.
En caso de guerra, considerando la proximidad del Golfo Pérsico por donde pasa un 20% del petróleo que abastece al mundo (comprendido el iraní), puede suponerse hasta dónde trepará el precio del fluido. Más dramáticamente, cabe imaginar la situación de una masa de ciudadanos bajo amenaza de bombardeo general, y el riesgo adicional de que ese combate se extienda a otras zonas. Pero además falta incorporar al cuadro el papel de Rusia y China, que respaldan al régimen iraní y tienen intereses en la región, sin contar con la paradoja de que ese conflicto se entablaría para impedir que Irán posea la bomba atómica, aunque todos los países que jugarían un papel en la crisis (Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, China, Rusia) tienen armas nucleares, lo cual les impide predicar con el ejemplo. En todo caso, durante las próximas semanas el Oriente Medio deberá contener la respiración, aunque el resto del mundo no podrá estar más tranquilo viendo los nubarrones a lo lejos.