José Carlos Mahía: “El antisemitismo está agudizado y es preocupante”

18/Dic/2017

Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski

José Carlos Mahía: “El antisemitismo está agudizado y es preocupante”

El Palacio Legislativo siempre causa admiración. Acercarse a este templo de la democracia nacional y ver de lejos la imponencia tanto del edificio como de las dos enormes banderas flameando al frente, impone respeto. Entrar al recinto y llegar al Salón de los Pasos Perdidos, no sólo trae recuerdos de las visitas escolares sino ganas de perderse allí adentro por los pasillos y simplemente observar con detalle.
Pero como no podemos llegar tarde al encuentro pactado con José Carlos Mahía, Presidente de la Cámara de Diputados desde el 1° de marzo-por un año, dado que el cargo es siempre rotativo y por ese lapso-, vamos directo a su oficina con ganas de escuchar historias, de esas que hacen a la vida del legislador. Y dado que Mahía- que es también vicepresidente del Frente Amplio-  es Representante Nacional hace cinco legislaturas, concretamente hace 23 años (10 en la oposición y el resto en el gobierno), tiene lo que contar.
Este es un resumen del diálogo mantenido recientemente en su despacho. La entrevista completa fue publicada en «Semanario Hebreo».
P: Recientemente te manifestaste públicamente condenando la profanación del Memorial del Holocausto del Pueblo Judío. ¿Cómo ves tú la problemática del antisemitismo, justamente desde un lugar en el que puedes observarlo sin ser judío?
R: Lo veo más agudizado y es preocupante, incluso hay algunas expresiones neonazis que hay que tomarlas con seriedad, en Uruguay y en el mundo. Cosas que pensábamos que estaban superadas, hoy afloran y demuestran que hay una parte muy enferma de la sociedad, que está. Yo puedo tener discrepancias con acciones o decisiones del Estado o del gobierno de Israel y es legítimo que las tenga. Otra cosa es la expresión de odio racial o de antisemitismo. Y eso hay que condenarlo con toda la energía. Por eso desde el 7 de marzo que se hizo el evento acá por el asesinato de David Fremd- yo había asumido hace una semana- o toda la serie de eventos que se han llevado adelante, se han hecho con convicción y ha hablado el sistema político en su conjunto. Tenemos que ver las partes buenas porque significa que el sistema político uruguayo tiene una base de valores fuertes.
P: ¿Y no hay ninguna duda de que cruza líneas partidarias?
R: Ninguna duda, es todo el sistema. En todos los partidos tenés quienes están fuertemente ligados a esto. Yo trabajé mucho en el período de la oposición en el período 2000-2005, en particular con el entonces diputado Pablo Mieres, con el diputado Nahum Bergstein, con Margarita Percovich, con Glenda Rondán, Roque Arregui y el Partido Nacional tenía otro legislador más de Rivera que era suplente, Henry López, en este tema y contra toda discriminación, se trabajó en forma plural y sacamos la Ley anti Discriminación, votada por todos los partidos.
P: ¿La ley es una herramienta suficientemente vigorosa para lidiar con ese fenómeno que crece en la sociedad?
R: Tiene más nivel de difusión por la masividad que hay de los instrumentos de internet. Lo que cambió es eso. Por lo otro, creo que podés mejorar los instrumentos legales pero en general yo tengo la convicción de que lo más importante son las acciones del gobierno, o de los gobiernos. La mejor ley con un gobierno timorato, que mire para el costado, fracasa. Y con un marco legal capaz que menos vigoroso pero con una acción decidida de un gobierno, las cosas tienen un curso adecuado. Yo creo en el equilibrio.
P: Los fenómenos de intolerancia se acentúan por lo que permiten las redes sociales que multiplican y amparan en el anonimato. Las divisiones y la intolerancia ¿También son Uruguay?
R: Eso ha crecido.  Ves mucha falta de escrúpulos y te asusta un poco. Hoy es muy rápido eso, y es un límite que está difuso, no en mis valores ni en los tuyos, pero aparece cada vez más el vale todo. Y en algún momento va a haber que hacer un parate en esto. Porque por un lado tenés la libertad de expresión, que tiene rango constitucional y quienes defendemos la libertad, la defendemos, pero se está lastimando mucho el honor y la credibilidad y con ello un fenómeno que está muy duro, cargado de antivalores y que debemos de abordar sin caer en corporativismos. Pero hay que abordarlo porque está muy bravo.
ANALIZANDO EL PAÍS Y LA SOCIEDAD DESDE ADENTRO
P: Hablemos del Parlamento… ¿Qué es para ti ser presidente de la Cámara de Diputados?
R: La verdad, orgullo, eso es lo que siento. Yo nunca me imaginé ser legislador y estar hoy aquí es algo que trato de llevar con la mayor responsabilidad posible, porque quiero mucho al Parlamento y siento que defender la política en su mejor expresión es trabajar en favor de los buenos valores de la sociedad. Y lo que yo pueda aportar desde el lugar en el que estoy, lo voy a seguir haciendo.
P: Estando adentro, haciendo política: ¿Dirías que todos son dignos de la imagen de solemnidad que el Palacio Legislativo inspira?
R: Es una pregunta muy comprometedora, pero te diría que no en todos los casos y es un problema. La mayoría sí, pero el tema es la valoración que se hace de la democracia representativa y de lo que vos representás. Yo creo que hay una crisis en la sociedad y también en los que ejercemos cargos políticos de representatividad y de transmitir valores. Hay en algunas mentalidades una visión poco respetuosa y poco alineada o poco consustanciada con la democracia representativa, eso es por lo menos lo que yo creo.
P: ¿Te refieres a que hay políticos que cuestionan el sistema?
R: Sí, en parte sí. Hay una mirada de desapego, de descrédito del valor representativo del Parlamento, tal cual uno lo concibe. No quiero hacer un juicio histórico, y no sé cómo decirlo para que no suene como lo que no quiero decir. Ser legislador es una responsabilidad muy importante, y es importante para la sociedad. Entonces vos tenés que asumir que tenés que representar a la sociedad en su conjunto, que no sos delegado «de»…
MAYORÍAS Y MARGEN DE MANIOBRA
P: En un Parlamento en el que hay mayoría del partido de gobierno, en el que sos representante de los que te votaron y de los que no: ¿No es problemática la representatividad cuando hay mayoría absoluta?
R: Sí, puede ser. El haber estado 23 años en el Parlamento me ha dejado enseñanzas. En los primero diez años yo perdí todas las votaciones de mis mociones o proyectos de ley, o sea todas las importantes, porque no había un partido en sí mismo con mayoría, pero había dos que concentraban las decisiones esenciales. Entonces los demás estaban afuera. De todas las mociones que llegaban, las más importantes, esencialmente estaban acordadas previamente por el Partido Colorado y el Partido Nacional porque hicieron acuerdos políticos. Recién a partir del año 2010 -se intentó en 2005 y no se alcanzó porque la oposición no aceptó- comenzó a haber una representación pluripartidaria a nivel de entes autónomos y servicios descentralizados. El problema que tenés con las mayorías es que caés en la tentación de no incluir a la oposición. Pasó antes del Frente Amplio y pasa ahora. Nosotros en estos meses tuvimos una situación distinta; al perder la mayoría con la ida del diputado Gonzalo Mujica tuvimos que hacer un trabajo de alianzas y de negociación política en el mejor sentido del término, que nos llevó a que la principal ley, que es la de la rendición de cuentas, se aprobara. La principal ley, el partido de gobierno, el Frente Amplio, este año la logró aprobar, demostrando su capacidad de, al no tener mayoría automática, articular con otros. Para nosotros fue un aprendizaje, para la oposición también.
WHATSAPP DE VOZ EN LA CÁMARA
P: Me imagino que la era de la inmediatez en las comunicaciones da entrada a situaciones antes impensables.
R: Por supuesto. Por ejemplo, cuando se interpeló al ministro Rodolfo Nin Novoa, fue una cosa bastante atípica. El ministro en determinado momento lee en sala un whatsapp que le manda una canciller.
P: ¿La canciller venezolana?
R. La venezolana, exacto. Y al tiempo el diputado Jaime Trobo pone el whatsapp de voz al aire del presidente de la Asamblea de Venezuela, y yo habilité todo ese tratamiento. Puse en escena herramientas que hoy están nuevas y que están generando otros desafíos. Porque a veces no debaten en sala y debaten por twitter, al tiempo que están en sala. Básicamente el trato es de respeto, y ha sido siempre. Yo lo he practicado y le doy espacio a todos y siento que si vos actuás de buena fe, minimizás las posibilidades de que del otro lado te actúen mal.
P: Hace unos días la vicepresidente dijo una palabra no muy parlamentaria con micrófono abierto, ¿pasan muchas cosas de esas en el Parlamento?
R: Pasan, sí… alguna por suerte no se registra. Te pasa que vos hacés un comentario, como cuando uno manda a un grupo de whatsapp un comentario errado. Hoy estás expuesto a los medios. Hoy ya la noticia la genera un ciudadano de a pie. Entonces, quienes estamos en la cosa pública nos vemos escrutados por la sociedad a través de las redes. El cambio tecnológico fue tan profundo y tan rápido que te cuesta adaptarte a eso. A veces te lleva a perder autenticidad y a mostrarte «políticamente correcto» y está mal.
DETRÁS DE LAS BAMBALINAS
P: Seguramente en la dinámica diaria del Parlamento, en la interna, hay cosas que no se ven tanto afuera, especialmente en la relación entre legisladores de distintos partidos.
R: En líneas generales, tenés los buenos códigos, que en Uruguay existen. Hay cosas que cambiaron y están un poco lastimados pero todavía hay. Por ejemplo, vos llegás a un acuerdo y después vas al pleno y lo cumplís. Hay legisladores que se hacen cargo de sus bancadas y después en términos generales, se responde. Después hay ciertos códigos que todavía están, en el sentido de respetar la voz de otro.
P: ¿Por ejemplo?
R: Yo tengo una anécdota de otra época, cuando empecé. Estaba el plebiscito del Marco Regulatorio Energético y yo era una de las principales voces del Frente Amplio contrarias a eso. Resulta que antes de la Cámara, a las 3 y media de la tarde, yo tenía una entrevista en una radio, en la 36 que en esa época tenía sintonía con el Frente, y se me rompió el auto y mi secretario no estaba con auto. Entonces venía de una Comisión en el edificio viejo hacia el anexo, a esa hora era el horario de recambio de taxis y era imposible conseguir uno. Como decía Galeano, que comprendió la palabra «sintaxis» a las 3 y media de la tarde en Montevideo. Yo tenía que ir a la radio, era en vivo, venía en camino con un legislador del Partido Nacional, Bernardino Ayala, y le comenté esto: «mirá lo que me pasó». Antes de subir al ascensor el tipo me dio vuelta mi mano y me puso la llave de su auto. Y bueno, me fui en el auto de él a defender una postura contraria a la suya. Me acuerdo que iba en el auto y veía atrás el pegotín que decía «Herreristas».
P: Genial. ¿Alguna anécdota de esta legislatura?
R: Cuando se dio el tema del subsidio, con el lío que se armó en el Senado con la situación de Sendic, yo tenía dos subsidios para sacar. Antes de tomar la resolución administrativa, que era mi responsabilidad, lo que hice fue consultar a los partidos políticos, a todos. Dije: «¿Hay algún partido político que tenga un cuestionamiento para hacer en Sala sobre esto? Porque si lo hay, veo qué hacemos». Todos los partidos dijeron: «Acá no va a haber ningún planteamiento de ningún partido», y hasta el día de hoy eso se mantuvo. Entonces yo valoro mucho, porque lo practico, que la palabra se cumpla. Y eso ha pasado. Después hubo muchos legisladores que me han agradecido, por ejemplo, la apertura del Salón de los Pasos Perdidos a eventos culturales porque se emocionaron con los artistas que vinieron.
P: O sea que sigue existiendo lo que podríamos llamar de caballerosidad parlamentaria…
R: Yo puedo tener contigo las mayores diferencias ideológicas. políticas y expresarlas con respeto, con convicción y con mucha fuerza. Pero eso a lo que no puede pasar jamás es al campo de lo personal y menos aún de decir y acordar políticamente el tratamiento de una cuestión de determinada manera y cambiarla sobre los hechos. Esos son el tipo de códigos a los que uno alude. No a componendas para tapar nada si no a formas de expresar en Cámara y políticamente las cosas.
P: Para terminar… ¿hay algo que quisieras agregar?
R: Solamente que me alegra tener la oportunidad este año mío como presidente de Cámara de poder aportar al respeto a las distintas ideas, a la tolerancia como valor, a abrir el Parlamento a la gente a través de la cultura y del conocimiento. Si logré contribuir en algo en esta dirección, habré sentido que cumplí con los cometidos por los cuales me comprometí el 1º de marzo.