Januca o la rebelión macabea

27/Nov/2013

Por Dr. Jaime Apoj, miembro de CO.PRE.DI.

Januca o la rebelión macabea

¿Lucha de liberación nacional?Poco más de un siglo y medio antes del nacimiento de Jesús, un puñado de labradores judíos se levantó contra los conquistadores greco sirios que habían ocupado su país.Corría aproximadamente el año 165 A.C., y la tierra de Israel era gobernada por  Antíoco IV, lugarteniente del imperio helénico. Más no eran griegos los gobernadores y mandos medios que ejercían su poder en las tierras de Judea, sino que eran sirios, fenicios y egipcios, que intentaban imponer una cultura helenística, para lo cual ordenaron que se debía adorar a los dioses griegos; ello, obviamente, encontró la resistencia de los judíos más observantes. Sin embargo, el helenismo encontró adeptos entre los judíos más ricos, la nobleza y burguesía de Jerusalén, que se había convertido en una ciudad helenística (polis) y había visto profanar su templo; pero encontró la resistencia popular de los más pobres, los labriegos y pequeños campesinos.Así, la rebelión comenzó en la pequeña aldea de Modín, unos 25 kilómetros al oeste de Jerusalén, donde habitaban el anciano Matatías, jefe civil y kohan (sacerdote) de la comunidad, junto a sus hijos Juan, Simón, Judas, Eleazar y Jonatás. Allí, como en tantas aldeas y humildes poblados, seguían siendo monoteístas, creyendo en un Dios invisible ante el que no se arrodillaban, respetando el shabat (sábado), liberando a sus esclavos a los siete años de servicio, y educándolos, y cumpliendo los demás preceptos del judaísmo.Es así, que el Alcalde Apeles se hizo presente en Modín, rodeado de sus mercenarios, y en un acto público ordenó a Matatías “honrar” y adorar a Palas Atenea, diosa de la sabiduría, y, “salir de la ignorancia” abandonando a su Dios “invisible”. El anciano se rebeló, apuñaló al sacerdote judío que integraba el sequito de Apeles, y sus hijos junto a otros aldeanos, allí mismo mataron a Apeles y sus mercenarios.Así comenzó la revuelta; los aldeanos abandonaron Modín y se fueron a refugiar a los montes ubicados en las laderas de los cerros de Efraim, La rebelión se extendió entre el pueblo, pero -obviamente- frente a poderosos ejércitos profesionales, muy bien equipados, no libraron una guerra clásica, sino una guerra de guerrillas, parapetados en los bosques y los cerros que tan bien conocían.  Por 30 años libraron una batalla que es ejemplo de resistencia y liberación, casi sin paralelo en la historia. Fue, quizás, la primer guerra de liberación nacional, aunque el moderno concepto de Estado nacional es muy posterior (los politólogos lo ubican por el siglo 18, junto a la Revolución Francesa).Judas, sin ser el mayor de sus hermanos, se convirtió sin embargo en el líder de la revolución, y fue apodado el Macabeo, distinción sin par. Sobre el origen de la expresión “Macabeo” hay distintas opiniones; quienes afirman que proviene de la palabra martillo (en hebreo makabet), quienes opinan que es deformación de Matatías (Judas ben Matatías, hijo de Matatías), etc. Pero lo importante, es que era una distinción, un reconocimiento espontáneo que le otorgaba el pueblo, aunque nunca dejó de ser un igual entre sus iguales.La reconquistaA fines del 164 A.C., Judas el Macabeo al frente de su pueblo, logró reconquistar Jerusalén, y como primer acto, ordenó purificar el templo profanado y reanudar el culto interrumpido. Se encontraron con que para el encendido de velas no existía material suficiente; no obstante, en lugar de durar un día, el candelabro duró ocho días, dando lugar a la celebración de la fiesta de Janukah o de las luminarias, en recuerdo de este milagroso acontecimiento. Aquel mismo año, Judas consigue del gobernador Antíoco V, ocupado por los problemas de la sucesión, un edicto de tolerancia para los judíos. A Judas, que muere en batalla por el año 160 A.C. a manos de las tropas de Demetrio, le suceden Jonatás, el menor de sus hermanos (también muerto en batalla) y luego su hermano mayor Simón (143-134 A.C.), quizás el más político de los Macabeos.La celebración de JanucaLa tradición implica que se resalte el milagro del candelabro, en ocasión de la reconquista del templo, por sobre la lucha física y militar, pues lo espiritual siempre debe primar sobre lo físico. Otros articulistas desarrollarán este aspecto. Sin embargo, no puedo dejar de resaltar el mérito y el sacrificio de quienes no tenían ni educación ni tradición militar, pero sí profunda convicción en sus valores que con fuerza y coraje se resistieron a abandonar. Mucho más fácil era aceptar la “globalización” helenista, ser hedonista y complaciente con las autoridades. Sin embargo, el sacrificio, el valor y la convicción de este pueblo mayoritariamente labrador, logró instalar un estado judío en la tierras de Judea, aplicando aquel viejo precepto de “a Dios rogando y con el mazo dando”. Su ejemplo, en momentos previos al encendido de la primera vela de Januca, nos invade y enriquece la historia del pueblo judío y de la humanidad.