Israel y Gaza: sobre “desproporciones”

14/Jul/2014

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

Israel y Gaza: sobre “desproporciones”

Uno de los puntos que más aparecen en los informes
internacionales y los comentarios de políticos y observadores diversos sobre la
guerra en curso entre Israel y Hamas, es el de la supuesta
«desproporción» entre los ataques de dicha organización islámica palestina
-y otros grupos radicales en Gaza- y la masiva respuesta militar de Israel.
También lo ha hecho la Cancillería uruguaya en un comunicado emitido días
atrás, en el que si bien condena asimismo el lanzamiento de misiles «que
ponen en riesgo a la población civil del centro y sur del Estado de
Israel»-lo cual es ineludible- deja la sensación de que el problema
principal es la «respuesta desproporcionada» de Israel.

De lo que conocemos de la historia de las guerras a
través de los siglos, parece claro que cuando una parte es atacada y se ve en
la obligación de responder, no analiza con qué armas y con cuántos kilos de
explosivos el vecino agredió, para ajustar a ello la respuesta, sino que
responde con el poderío que está a su alcance, a fin de garantizar que pone fin
a la amenaza. Al respecto, cabe recordar no sólo que Israel advirtió
repetidamente a Hamas cesar el disparo de misiles, antes de emprender el
operativo en curso-dándole reiteradas oportunidades para evitarlo- sino que
lejos está de haber recurrido a toda su fuerza militar en su respuesta.

También suele alegarse que si del lado israelí no hay
muertos y son pocos los heridos causados por los misiles lanzados del lado
palestino, eso significa que la amenaza no es tan grande, dándose a
entender-aunque no siempre se lo dice explícitamente- que por ende, la
respuesta a los misiles tendría que ser mucho más moderada.

Y nos preguntamos si acaso hay que esperar a que las
baterías de defensa «Cúpula de Hierro» fallen -en lugar de tener el
impresionante éxito que tiene al interceptar en vuelo los cohetes que están en
camino a localidades densamente pobladas-, si hay que dejar de hacer sonar las
alarmas de advertencia para que la gente corra a buscar resguardo, si hay que
esperar a que haya muchos muertos, para reaccionar.

La única razón por la que no hay centenares de muertos
cada día en Israel, es la protección, la alerta, la dedicación en Israel de
recursos y esfuerzos, a preparar a la ciudadanía para que sobreviva a los
ataques.

Imaginémonos por un momento un escenario que nunca
quisiéramos ni siquiera concebir, solamente para comprender con mayor facilidad
: si volaran durante 14 años sobre territorio de un país cualquiera de América
Latina, misiles lanzados por uno de sus vecinos…a Uruguay desde Argentina o
Brasil, a Chile desde Argentina, a Venezuela desde Colombia o viceversa…por
dar sólo algunos ejemplos. En realidad, no hace falta imaginar 14 años..Basta
con imaginar unos pocos días ,unas pocas semanas de ataques de ese tipo. Y
claro está que no entramos aquí en comparaciones entre las capacidades
militares de ninguno de estos países, y la israelí. ¿Qué se sentiría en el
territorio atacado? Que hay que poner fin a la agresión, por todos los medios.
¿Alguien concebiría esperar a ver si hay muertos, para comprender que la
amenaza del otro lado es insostenible?

Otro tema relacionado al punto de la
«desproporción», es el daño causado a los civiles no involucrados.
Lamentablemente, también en la guerra actual, civiles inocentes del lado
palestino pagan parte del precio de la situación creada por su propio gobierno
en la Franja de Gaza. Casi de más está aclarar que una vida inocente que se
pierde, es un mundo entero. El corazón se estruja especialmente, cuando son
niños las víctimas mortales. Y los ha habido también en este conflicto.

Las cifras se aclararán totalmente , cabe suponer, recién
al terminar la guerra, y seguramente las partes no coincidirán al respecto. Los
palestinos sostienen que la mayoría de los muertos son civiles y un alto
oficial israelí con el que hablamos este domingo rechaza categóricamente dicha
afirmación, pero prefiere dar los datos concretos cuando pueda dar números
exactos , al parecer al culminar el operativo.

De todos modos, nos parece evidente que si con la
potencia de fuego usada, en una semana hubo aproximadamente 160 muertos, es
porque la intención de Israel no es entrar a matar en forma indiscriminada,
sino atacar los blancos terroristas. Basta con recordar los números que resumen
situaciones en países vecinos, donde la intención sí es matar cuanto más mejor:
cientos y cientos en un solo día.

Lo que sí está claro desde ahora, por más dolor que
provoquen las imágenes transmitidas por televisión del sufrimiento de los
civiles-un tema que no subestimamos en absoluto- es que los civiles palestinos
son usados por Hamas y las otras organizaciones terroristas , en su agresión
contra Israel. Por un lado, los misiles de los terroristas son lanzados
intencionalmente, hacia la retaguardia israelí, tienen como blanco la población
civil de Israel. Por otro, disparan desde calles pobladas por sus propios
civiles , cerca de escuelas, habiendo escondido sus misiles en los sótanos de
mezquitas y casas particulares.

El Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu lo resumió
en una buena frase: «Nosotros desarrollamos misiles para proteger a
nuestros civiles mientras que Hamas usa a sus civiles para proteger a sus
misiles». Tal cual.

Un nuevo ejemplo de ello llegó este domingo, con la gran
evacuación de Bet Lahia, al norte de Gaza. Las imágenes que se vieron por
televisión, y que es lógico que provoquen críticas a Israel cuando no se conoce
todos los detalles de la situación, eran de miles y miles de palestinos
abandonando sus casas en dicha zona y marchando a pie, en carretas, coches o
burros, hacia el sur, sea a refugios de las Naciones Unidas o a lo de
familiares en la ciudad de Gaza propiamente dicha, para huir de los bombardeos
que Israel había anunciado lanzaría.

Sin alegar ni por un momento que no hay aquí una tragedia
humana y que sin duda será terrible si cuando esa gente vuelva ve que su casa
quedó destruida, hay otros elementos que creemos deben ser conocidos en
relación a estos hechos.

1) Israel comprobó que más del 35% de los misiles de
largo alcance lanzados hacia su territorio, los que llegan a Tel Aviv y otras
ciudades más alejadas de Gaza, son disparados desde esa zona, Bet Lahia, dado
que al estar en la parte norte de la Franja, es la más cercana a Israel.

2) Israel también vio que los lanzacohetes son instalados
entre las viviendas, junto a los civiles, en los campos de los agricultores
palestinos, junto a sus casas.

3) Es por ello que decidió que a fin de poner término a
la amenaza concentrada que llega de esa zona , donde hay numerosos misiles
almacenados, hay que atacar con intensidad los blancos identificados, pero que
dado que su deseo es minimizar las víctimas no involucradas, lo mejor es que la
población se vaya, para no correr riesgos. Por eso se lanzaron panfletos desde
el aire y se avisó a la población de otras formas, que se vaya, que se aleje
hacia el norte. Se le dio doce horas para ello, hasta el domingo al mediodía,
aunque luego se esperó varias horas más antes de atacar.

¿Qué derecho tiene Israel de ordenar a la gente salir de
sus casas para poder bombardear la zona?, podrá preguntarse inclusive una
persona de bien, no necesariamente pro terrorista. Pero sería oportuno también
plantear otra pregunta distinta: ¿Acaso puede no hacer nada, cuando tiene
identificado el origen de la amenaza hacia sus principales ciudades? ¿Tiene
derecho un país a permitir que su población sea atacada, sin tomar medidas al
respecto?

La verdadera desproporción en esta situación, no pasa ni
por el poderío bélico ni por la cantidad de muertos, sino por las intenciones,
de las cuales, aquí, hemos explicado sólo una parte.

Esto nos hace acordar un ejemplo que dio Netanyahu años
atrás , tras una de las conflagraciones anteriores en Gaza, al preguntarle una
periodista británica por televisión, qué tiene para decir sobre la gran
diferencia en la cantidad de muertos palestinos e israelíes .Netanyahu le
preguntó «¿está segura que quiere comenzar por allí?», a lo cual la
periodista, sorprendida, respondió «¿ por qué no?».

Y Netanyahu, que sabe no sólo manejarse ante las cámaras
sino también en los libros de historia, respondió: «Porque en la Segunda
Guerra Mundial, murieron muchos más alemanes que británicos y norteamericanos
juntos, pero nadie tiene dudas de que la guerra fue causada por la agresión
alemana. Y en respuesta al blitz alemán sobre Londres, los británicos borraron
la ciudad de Dresden entera, matando quemados a más civiles alemanes que la
cantidad de gente muerta en Hiroshima».

Netanyahu agregó: «También le recuerdo que
cuando en 1944, la Royal Air Force británica trató de bombardear los cuarteles
de la Gestapo en Copenhaguen, algunas de las bombas se desviaron de su curso y
cayeron sobre un hospital de niños daneses, matando a 83 niños pequeños.
¿Quizás tenga usted otra pregunta?».