El pasado 2015 nos ha dejado muchas heridas y muchas lecciones. Hemos sido testigos de eventos que nunca hubiéramos imaginado los que nacimos en la segunda mitad del siglo pasado.
Soñamos -con razón y durante bastante tiempo- que luego de las atrocidades cometidas contra judíos, gitanos, homosexuales, polacos, rusos etc., a manos de las hordas nazis, no veríamos comportamientos similares. Era esperado que la humanidad hubiera aprendido la lección y que enrumbara un camino hacia la civilización y la tolerancia para con el otro. Erramos.
Además de los interminables ataques terroristas contra Israel y los judíos en diferentes partes del planeta, fuimos testigos mudos de los ataques en setiembre 11 del 2001 contra las Torres Gemelas de New York y las instalaciones del Pentágono en Washington. Desde entonces se han producido más de 300 ataques terroristas. Más de 60 en Israel, 13 en Francia, 7 en territorio norteamericano y otros 3 en dependencias estadounidenses en el extranjero, 6 en Rusia, 3 en Australia, 2 en Inglaterra y uno en España, Holanda, Dinamarca, Alemania y Suecia, respectivamente. El resto ocurrieron en países de mayoría musulmana en Asia, África y el Medio Oriente.
Es evidente que la mayoría de las víctimas de estos asesinos son musulmanas. Son los que más sufren este nuevo flagelo de la humanidad- el Islamoterrorismo- Lo incomprensible es que este numeroso grupo de musulmanes no violentos, que sufren tanto el Islamoterrorismo como la Islamofobia no luchen contra ambas con la fuerza que necesitan y no alcen sus voces de protesta y condena ni en sus lares, ni a salvo de ellos, en el resto del mundo.
En los Estados Unidos, paladín de la libertad de expresión, el respeto de la ley y la integridad de sus habitantes, existen muchas organizaciones musulmanas. La mayoría de ellas agrupadas recientemente bajo la sombrilla del Consejo de Organizaciones Musulmanas de EE.UU. (USCMO). Sus más conocidos principales integrantes son el Consejo de Relaciones América islam (CAIR) y El Circulo Islámico de Norteamérica (ICNA) el cual establece en su manual del 2010: «…dondequiera que el movimiento islámico tiene éxito a establecer la sociedad islámica verdadera, formarán coaliciones y alianzas. Esto dará lugar a la unidad de la Ummah (nación musulmana) y hacia el establecimiento del Califato“. Ambas hacen, muy ocasionalmente, declaraciones en contra de la violencia (no del Islamoterrorismo) Es preocupante que también son muy cercanos a la actual Casa Blanca: varios de sus dirigentes han sido acusados por operaciones de apoyo a diferentes facciones islamoterroristas.
Después de dos días de sesiones del Consejo de Organizaciones Musulmanas de EE.UU. (USCMO), la coalición prometió «luchar contra todas las formas de extremismo violento en la patria «,señalando que los musulmanes son las principales víctimas de los grupos terroristas como ISIS y, frecuentemente, víctimas de la Islamofobia. Pero no renunció a la doctrina de la yihad armada islámica que alimenta el terrorismo, ni llamó a llevar la política fuera de las mezquitas estadounidenses. En cambio, USCMO flexionó su músculo electoral, con la decisión de llevar a cabo» una campaña para registrar a un millón de votantes antes de la elección presidencial de 2016 “. No hubo ningún llamado a limpiar la casa musulmana americana de toda la literatura jihadista.
Por otra parte, existe una organización islámica llamada Foro Islámico Americano por la Democracia, fundada y encabezada por el ex oficial de la Marina Norteamericana Dr. Zuhdi Jasser, que entiende el problema y lucha abiertamente contra el Islamoterrorismo. Refiriéndose a CAIR el Dr. Jasser declaró: CAIR puede condenar los actos y medios de los radicales islamistas violentos, pero nadie debe ser engañado por un momento en que la fijación singular de CAIR es avivar las llamas y la recaudación de fondos bajo la exagerada narrativa de que los musulmanes están bajo el asedio del ‘intolerante americano’…»Están alimentando el movimiento global contra Estados Unidos”.
Por supuesto la organización del Dr Jasser no fue invitada a participar del Consejo de Organizaciones Musulmanas de EE.UU. (USCMO). Es, al menos, una pequeña voz que, sin quererlo, representa a la mayoría de los musulmanes.
La mayoría de los no musulmanes ve cometer estos horrores en el nombre de Alá e ignorantemente implica a todos los seguidores de esa fe que suman más de 1.5 billones de personas en el orbe. Son injustos con la mayoría y, usualmente, contraen el virus de la Islamofobia, como aún muchos sufren el de la judeofobia, la latinofobia o la negrofobia. Todas las fobias son irracionales. Debido a ellas han sufrido y muerto millones de inocentes a lo largo de la historia. No debemos cejar en la lucha contra el Islamoterrorismo, pero debemos cuidarnos de convertirnos en Islamófobos. No es justo ¿A Ud. no le parece? A mí, sí.
Islamofobia vs Islamoterrorismo
04/Ene/2016
El Nuevo Herald, Por Roland J. Behar