Irán y una actitud belicista que lo lleva a estar cada vez más solo

09/Ene/2012

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Irán y una actitud belicista que lo lleva a estar cada vez más solo

7-1-2012
En las últimas semanas, Irán ha vuelto a tentar su suerte y a hacer ostentación de un poderío militar que molesta tanto a su vecino Israel como a los Estados Unidos y a la Unión Europea.
En efecto, los militares iraníes han hecho reiteradas pruebas con misiles de corto y largo alcance, tanto terrestres como marítimos. Desde el 24 de diciembre, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad participó activamente del despliegue armamentístico en el sur de su país entre el estrecho de Ormuz y el océano Índico, con la finalidad de intimidar a Estados Unidos y a Israel, dos países a los que considera archienemigos de su nación.
Durante esas pruebas quedó en claro que la nación islámica cuenta con un poderío militar suficiente como para bombardear Israel y las bases estadounidenses de la región.
Incluso, la Marina de guerra iraní tenía previsto desarrollar un simulacro de bloqueo del estrecho de Ormuz, pero finalmente no se realizó. El asunto es que por este estrecho se transporta el 40% del petróleo mundial, con lo que una clausura iraní podría provocar un alza vertiginosa del crudo o un enfrentamiento armado en el Golfo Pérsico.
El costo económico y humano para cualquiera de los implicados -Irán, Estados Unidos e Israel-, sería enorme.
Estados Unidos y la Unión Europea, por su parte, están cada vez más ocupados en aplicar sanciones económicas que persuadan a Teherán para que abandone su programa nuclear, algo que a esta altura parece no provocar efectos en los sectores radicales que comandan el gobierno.
La situación se agrava si se toma en cuenta que según la página web de la Agencia de Energía Atómica de Irán, los trabajos en enriquecimiento de uranio están cada vez más avanzados. A pesar de que argumentan que el programa tiene fines civiles, que pretende generar energía, la comunidad internacional sospecha -con absoluta y plena razón-, que Irán se acerca cada vez más a la posibilidad de construir una bomba nuclear.
Las sanciones de Estados Unidos a Irán buscan frenar este avance. La Casa Blanca no sólo no le compra más crudo a Irán, sino que en las últimas horas de 2011 ratificó una ley que sanciona a todas aquellas personas o entidades que negocien con el banco central iraní.
El próximo paso de Estados Unidos es que la Unión Europea acompañe estas medidas, y desbarrancar económicamente al régimen de Ahmadineyad, que depende de la venta de petróleo.
Precisamente, el Consejo Europeo de diciembre encargó a los ministros de Exteriores que siguieran trabajando en una nueva ronda de sanciones contra Teherán, a raíz del último informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea) en el que se acusaba a Irán de haber trabajado en la tecnología necesaria para fabricar armas nucleares.
Como se ve, Irán está herido, pero también está armado y las posibilidades de que se encuentre un acuerdo en paz se muestran cada vez más lejanas. En ese contexto, los países del continente latinoamericano que lo ven como un aliado confiable deberían de replantearse esa posibilidad y alejarse de ese socio tan afecto a las inclinaciones belicistas.