Uno de los hijos de
Martin Bormann, llamado también Martin, como el secretario de Hitler y ordenado
sacerdote católico, se pasó la vida pidiendo perdón por los pecados del padre a
las víctimas del Holocausto.
Betina, sobrina nieta del
comandante de la Fuerza Aérea alemana Hermann Göering, por su parte, decidió
esterilizarse para no traer al mundo hijos que pudieran transmitir el “gen”
nazi a la posteridad.
Ricardo Eichmann, hijo de
Adolf, el criminal refugiado en la Argentina, declaró alguna vez no tener nada
que ver con la historia de su padre, cuyas acciones, para él, habían quedado en
el olvido.
Hoy, casi setenta años
después del final de la Segunda Guerra Mundial, y de la derrota definitiva y
total del Tercer Reich, el conflicto que tuvieron que enfrentar los
descendientes de los criminales nazis sigue en pie: encontrar una estrategia
que permita convivir con la herencia de una pasado ominoso.
Y el problema no atañe
sólo a los más directamente involucrados. Cientos de libros, películas e
investigaciones académicas dan cuenta de que el nazismo es todavía un enigma y
una herida para la humanidad entera (ver recuadro). Entre el asombro y el
horror, es muy difícil no continuar preguntándose por qué. Las explicaciones
abundan pero ninguna termina de satisfacer por completo. El infierno que dejó
detrás de sí la Segunda Guerra, sigue siendo un estigma para todos.
Herencia. “Son necesarias
varias generaciones hasta que resulta posible enfrentarse con el pasado”, dice
Katrin Himmler, sobrina nieta de Heinrich Himmler, jefe supremo de las SS –la
fuerza de seguridad que tuvo funciones policiales, militares y de inteligencia
durante el Tercer Reich- y uno de los responsables directos del mayor genocidio
de la historia humana.
Katrin vive en Alemania,
casada –curiosamente con un judío– y dedicada a las investigaciones históricas.
Su primer trabajo no llegó a la Argentina pero causó un revuelo considerable en
Europa. Consignado en el libro “Los hermanos Himmler, biografía de una familia
alemana”, el texto desterraba la idea de que Heinrich fuera el único nazi de la
familia y distribuía responsabilidades en el resto de los hermanos, esposas y
cuñados. El descubrimiento barría con
años de silencio familiar, pero también representaba la recuperación de cierta
honra para un apellido mancillado por las acciones criminales del célebre
antepasado.
Ahora, es la
correspondencia privada de su tío abuelo lo que Katrin ha editado e investigado
junto al historiador Michael Wildt (“Himmler según la correspondencia con su
esposa”, Taurus). Una inmersión en el lado más oculto de un hombre público, que
confirma su peores aspectos: su antisemitismo, su adhesión incondicional a
Hitler, su creencia en la supremacía de la raza aria. Dogmas que compartió con
su esposa y que aún hoy defiende su hija Gudrun en alianza con grupos neo nazis
y de ultra derecha.
En la entrevista
exclusiva que dio a NOTICIAS, Katrim Himmler habló de su historia familiar, del
nazismo y de la pesada herencia que significa llamarse Himmler.
Noticias: ¿Cuántos años
hace que investiga el pasado de su familia? ¿Cómo apareció en usted este
interés?
Katrin Himmler: Siempre
me interesó la historia, especialmente el nacional socialismo, es algo que me
transmitió mi padre. Cuando estudié Ciencias Políticas, también me interesaba
ese período, pero fue mucho tiempo después que me concentré en mi propia
familia. Supongo que necesitaba cierto coraje para hacer las preguntas que
quebrarían el tabú de silencio. De todos modos, nunca me sentí especialmente
valiente en este sentido, porque mis padres nos educaron de esa manera: nos
enseñaron tolerancia y simpatía, coraje civil frente a la injusticia y a
mantenar nuestra propia posición crítica, aún cuando no fuera cómoda dentro de
nuestro grupo de pares.
Noticias: ¿Cómo se lleva
(o se sufre) un apellido tan asociado al “mal”? ¿Cómo lo sufrió su padre, que
supongo, fue el más afectado?
Katrin Himmler:
Extrañamente, no es muy problemático vivir en Alemania y llevar el nombre Himmler.
Casi no hay gente que se llame Goebbels, Göering o Bormann. Himmler, en cambio,
es un nombre bastante común. Pero para mí y mi familia siempre fue una carga.
Ha sido más fácil en los últimos años en los que pude hablar sobre el pasado
con mucha gente en muchos países.
Noticias: ¿Qué opina su
familia sobre su trabajo?
Katrin Himmler: Mis
parientes más cercanos me apoyan, que es lo que más me importa. Otros, cortaron
el contacto después de la publicación de “Los hermanos Himmler”, porque mi
visión difería mucho de la suya. La razón de su furia fue que, en mi familia,
durante años, hubo un consenso: Heinrich era el malvado y el único nazi entre
los Himmler. Yo fui la primera que destrozó esa imagen. Por eso, no a todos les
pareció bien lo que hice.
Noticias: ¿Tiene relación
con toda su familia, incluso con la hija de Heinrich?
Katrin Himmler: Sí, estoy
en contacto con la mayoría. La hija de Heinrich, Gudrun Burwitz (el nombre de
su marido) se rehusó a contactarse conmigo. No me sorprendió. Ella es una
militante muy activa en grupos de ultra derecha. Mis padres se distanciaron de
ella cuando yo era chica.
Noticias: ¿Fue Heinrich
Himmler un “burócrata” en el sentido que le dio Hannah Arendt al término para
describir a Eichmann?
Katrin Himmler: Por un lado,
yo diría que sí. Pero hoy conocemos
mucho más sobre Eichmann de lo que se sabía en tiempos de Hannah Arendt.
Él no era sólo un burócrata, como confesó en el juicio. Perteneció al grupo
altamente calificado de líderes de las SS, que trabajaron en la Oficina Central
de Seguridad bajo las órdenes de Himmler. La mayoría de esos hombres eran
idealistas, como el mismo Himmler. No solamente planearon la solución final e
hicieron el “trabajo” burocrático necesario, además fueron al Este y tomaron
parte personalmente en las ejecuciones masivas. A Himmler no le gustaba que sus
SS hicieran el trabajo sucio, sin embargo, sus hombres nunca tuvieron la menor
duda de que este trabajo tenía que ser hecho, por el futuro de la nación
alemana. La dicotomía fundamental entre “nosotros” y “ellos” en la ideología
nazi nunca permitió ninguna cohabitación pacífica con otras naciones, sólo una
lucha permanente contra los enemigos con el fin de alcanzar una victoria de la
“raza aria” sobre el mundo o, en su defecto, la caída.
Noticias: ¿Cómo llegó a
editar las cartas de Heinrich y su mujer?
Katrin Himmler: Eran
propiedad privada de un sobreviviente del Holocausto en Israel. No sabemos
dónde las tenía, porque contaba dos historias diferentes: que las había
encontrado en Belgica en un mercado de pulgas y que se las había dado una
persona de confianza de Himmler en México.
En 2007 se las vendió a la periodista israelí Vanessa Lapa, y ella
decidió de hacer un documental sobre la correspondencia. Lapa me conocía por mi primer libro y me
preguntó si me interesaría editar los documentos.
Noticias: ¿Qué revelan
estas cartas sobre Himmler y el nazismo?
Katrin Himmler: No
representan una revelación histórica. Pero nosotros aprendimos muchas cosas
nuevas sobre Himmler. Por ejemplo, que en los años ’20 estaba mucho más cerca
de Hitler de lo que suponíamos. Marga, su mujer, compartió su progresiva
radicalización durante muchos años, desde 1927 hasta 1945. Compartía su
nacionalismo, su antisemitismo, su intolerancia, su desdén por la debilidad, el
sueño de una Alemania fuerte y dominante. Las cartas muestran que Himmler no
tuvo que dividir su personalidad entre el asesino de masas público y el buen
padre privado. Para él esto no era una contradicción, sino diferentes aspectos
del mismo concepto. Se suponía que a los enemigos no se les tenía piedad, en
contraste con su propios compañeros, familia y amigos. Pero si los hombres de
las SS o sus hijos no se comportaban como se esperaba, si no obedecían, el
amistoso jefe de las SS o el cariñoso “Papi” tampoco sentía ninguna pena por
ellos. Himmler solía castigar a su hijo adoptivo (Gerhard, un chico que los
Himmler había acogido como hijo “de crianza”) tan brutal e implacablemente como
a sus subordinados
Noticias: ¿Por qué cree
que los libros y las investigaciones sobre el nazismo siguen teniendo tanto
interés para la gente?
Katrin Himmler: La
historia de la humanidad está llena de violencia y genocidios. Pero ningún otro
régimen, antes y después del nacionalsocialismo, trató de exterminar a un grupo
social completo de un modo tan consecuente y efectivo, con métodos
industriales, no sólo en su propio país sino también en el resto de Europa. El
interés explicito por la historia del nazismo y el Holocausto probablemente
tiene que ver con la fascinación que produce la maldad y el horror. Pero esa
explicación, por sí sola, es demasiado simple. Sabemos que la gran mayoría de
los nazis eran gente común, no monstruos, sádicos o asesinos por naturaleza.
Todavía resulta difícil entender cómo gente tan normal pudo formar parte de esa
maquinaria de matar. Esto nos lleva, por supuesto, a la pregunta de por qué el
nazismo fue tan atractivo para ellos. ¿Cuán atractiva fue la idea de pertenecer
a una raza superior? ¿Cuán fuerte fue su sentimiento de superioridad, de estar
haciendo lo correcto, si en su gran mayoría jamás expresaron ningún sentimiento
de culpa después de la guerra?
Herederos del mal
25/Nov/2014
Revista Noticias, Adriana Lorusso