Hay abstenciones y abstenciones

31/Mar/2011

Lic. Rafael Winter (Rufo)

Hay abstenciones y abstenciones

31-3-2011 Por Lic. Rafael Winter (Rufo)
Sin duda que lo que concita nuestra atención al día de hoy, es el Foro de las Naciones Unidas para Medio Oriente que, al momento de escribir este artículo, se está desarrollando en nuestra capital. Foro que –esperamos- tal como lo dice su título, “Reunión de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe en apoyo a la paz israelo-palestina” pueda, a su manera, también ser un granito de arena que contribuya a la paz en tan conflictiva región. Demás está decir que, para quien esto escribe, significativo como el Foro mismo es la postura que nuestro país pueda tener.
Y sobre este tema pensábamos escribir el artículo. Sin embargo, en estos días, otra noticia, también vinculada al Uruguay y su política exterior, nos sorprendió. Mejor dicho, nos decepcionó, y a eso queremos referirnos.
De acuerdo a dicha noticia, en la votación realizada en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas “sobre la apertura de una investigación en torno a violaciones de los derechos humanos en la República Islámica de Irán”, Uruguay se abstuvo. A favor de esta iniciativa votaron, entre otros Brasil –parecería que su actual presidenta se distancia de la política de su predecesor Lula en relación a Irán- y también la Argentina. Dicho de otra forma, nuestro Uruguay no apoyó la iniciativa y posterior resolución de investigar las violaciones a los derechos humanos en Irán.
No deja de ser penoso. Obviamente, cada país es libre y soberano en cuanto a votaciones se refiere. La abstención, que a veces puede significar “quedar bien con Dios y con el diablo”, también es un derecho. Pero hay abstenciones y abstenciones. Por más intereses políticos y económicos que un país tenga, por más acuerdos comerciales que se firmen, no puede ni debe haber abstención cuando de violación a los derechos humanos se trata. En este caso, hay a mi juicio, una sola opción posible: votar contra el país que transgrede estos derechos. Independientemente de cual sea el país y más allá de que las circunstancias puedan ser distintas en cada caso.
En mi opinión, al abstenerse nuestro país dio, en términos de principios, un paso atrás. Los derechos humanos son universales. La condena a la violación de los derechos humanos no puede ni debe ser selectiva. Y aquí fue aplicado nuevamente un criterio de selectividad. Nos decepciona y nos duele. Subjetiva y objetivamente. Aunque lo subjetivo y lo objetivo, considero, están relacionados. Irán quiere destruir al Estado de Israel. Lo ha proclamado públicamente. Niega el holocausto: también lo ha proclamado públicamente. Pero también discrimina a las mujeres, a los homosexuales, reprime violentamente a opositores, cercena derechos y libertades, aplica castigos medievales y condena a muerte, en situaciones que ofenden a cualquier ser humano de buena voluntad.
En algunos casos, la abstención puede “servir” y hasta puede ser “el mal menor”. En este caso no. Además ¿no es contradicción que en el propio país se luche como corresponde, por los derechos humanos -ya sea en el presente como tratando de esclarecer acontecimientos trágicos del pasado- y cuando se trata de otros países, por ejemplo Irán, se mira hacia el costado? Sí: ya sé. Los negocios, el comercio, el arroz. Los intereses. No es menor, sin duda. También sé que, lamentablemente la política y la moral no acostumbran a ir juntas.
Aún así: cuando en el país con el cual se comercia, la violación a los derechos humanos es tan flagrante (en realidad si es más o menos flagrante no me cambia demasiado), la abstención…no vale de nada. Que me digan que, haber votado en contra de la iniciativa antes mencionada hubiese sido aún peor, no es ningún consuelo.
A mi juicio, la abstención, moralmente hablando, deja muchísimo que desear y es contradictoria reiteramos, con los principios que, tantas veces, nuestro Uruguay -país que queremos y seguiremos queriendo más allá de cómo vote- ha pregonado.
Más que nunca resuena en nuestros oídos la frase del prócer “no venderé el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad”. Y si la necesidad tiene precio bajo o alto, no me cambia cuando de transgresiones a los derechos humanos se trata.