Entre Jara y Beausejour: Uruguay, Chile y los códigos

08/Jul/2015

Lic. Rafael Winter (Rufo), de Copredi

Entre Jara y Beausejour: Uruguay, Chile y los códigos

Uruguay y Chile.
15 copas y un dedo.
Es en lo primero que pensé cuando, pocas horas después de ganar la final, un jugador chileno vociferaba «el que no salta es Uruguay».
Y entonces, mi sorpresa pasa a ser mayúscula cuando al día siguiente del partido me encuentro con algunas expresiones de periodistas ¡agradeciendo a Chile! (porque aún tenemos una copa más que Argentina, vaya consuelo temporal) y realmente no lo puedo entender. Quizás se deba a que el visceral sentimiento anti argentino, no solo futbolístico, de muchos (no me incluyo, para nada) – que no es el de los argentinos hacia nosotros-lleva a agradecer a… Chile.
A un Chile del cual salió un jugador que quebró los códigos futbolísticos que los hay o debería haberlos. Pegar un duro puntapié puede estar muy mal -lo está- pero es (con sus límites) parte de los códigos del fútbol. Pero a modo de algunos ejemplos: salivar a un contrario, (aunque se hace mucho y no se ve), insultar en términos discriminatorios o hacer lo que hizo Jara, hágalo quien lo haga, no está a mi juicio incluido en los códigos del fútbol.
Por supuesto que el criterio es subjetivo.
Escuché en todos estos días -hasta hoy- expresiones como por ejemplo «nosotros también hicimos cosas», «anda a llorar al cuartito», «esto es fútbol», «viveza criolla», etc.
No las comparto como atenuante.
Si nosotros también las hicimos-me consta que sí-no me vanaglorio de ello. En absoluto.
«¿Viveza criolla?» Esto no es viveza, son actos contrarios a la moral. A la ética futbolística. Y en el caso de que, como se dijo, le hubieran dicho -más bien ladrado- a Cavani en la cancha «tu padre se va a comer 20 años de cárcel», si realmente fue expresado así, me parece aberrante.
Al igual que sería aberrante también decirle en la cancha a un jugador que tiene a su hijo muy enfermo que «tu hijo se va a morir de cáncer».
No es ganar a cualquier precio. No es que vale todo. El fin no justifica los medios.
Parece que esto solamente lo entendió el equipo alemán en el cual juega Jara, equipo que, según leí hace algunos días, quería darlo de baja o incluirlo en la lista de prescindibles.
¡Bien por el equipo alemán!
Reitero que si el glorioso fútbol uruguayo -glorioso, sí- incurrió algunas o varias veces en ese tipo de artimañas, no por eso tenemos que ser condescendientes, a mi juicio, con aquellos que violan los códigos-poco claros es cierto-del deporte.
Y si a nivel de selecciones hay que marcar diferencias, no es con Argentina- porque aun tiene una Copa América menos- sino con Chile que recién ganó la primera.
La ganó en buena ley. A pesar de todo. Una cosa no quita la otra.
Chile demostró ser un muy buen equipo, supo hacer valer su condición de local y además tuvo la suerte del campeón. Y demostró todo esto en la final, planteándole un partido muy inteligente al combinado argentino -los penales para mí no cuentan- maniatando incluso al mejor jugador del mundo.
Todo lo más arriba mencionado no va, obviamente, en detrimento de Chile nación.
No hay que mezclar fútbol con patria y de ninguna manera llevar a un «nacionalismo futbolístico» extremo, que termina en el fanatismo, muchas veces en el chauvinismo y hasta en violencia, generado por lo anterior.
El pueblo chileno se merecía una alegría futbolística de este calibre desde hace tiempo y bien que la tuvo. A pesar de (los) Jara. Porque muchos lo apoyaron y la autocrítica chilena brilló por su ausencia en general.
Me quedo con una frase que leí recientemente, expresada por el jugador chileno Jean Beausejour: «en un lugar donde hubo tanta tristeza y muerte (se refería al Estadio Nacional de Santiago en la época de la dictadura militar) hoy le dimos una alegría a Chile».
Me quiero quedar con esta frase.
Como diría mi hermano Heriberto-a quien, dentro de un contexto, leí citando la frase anterior- «un solo Beausejour vale mucho más que mil Jaras».
Mucho más.
Lic. Rafael Winter (Rufo)