En un Museo, Polonia va al rescate de su historia judía

06/Nov/2014

Clarín, Revista Ñ

En un Museo, Polonia va al rescate de su historia judía

Tres millones de
ciudadanos polacos judíos fueron asesinados durante la ocupación alemana en la
Segunda Guerra Mundial. Pero no se reduce a eso la historia del pueblo judío en
Polonia. De sus vidas, sus costumbres, de los 1000 años que vivieron allí se trata
la muestra permanente que ayer se inauguró en el Museo de Historia de los
Judíos Polacos que desde 2013 se levanta sobre lo que fue el Ghetto de
Varsovia.
Frente al edificio se
alza el monumento de 1948 a los héroes del ghetto, construido como un homenaje
a los judíos muertos. El museo y esta muestra llegaron para completar la
visión. Como explicó a los medios Bárbara Kirhenbalt, responsable de la
exposición permanente: “el centro quiere ser un recuerdo de cómo vivieron”.
Es por eso que la muestra
no se organiza en torno a fotografías de pilas de cadáveres sino a las
palabras: los diarios del consejero judío del ghetto, que se suicidó en 1942,
los nombres de los 600 ghettos polacos o las largas listas de los sentenciados
a muerte son algunos de los platos fuertes de esta exposición.
Y, además, se reconstruye
un templo del siglo XVII y se recuerdan una estación de tren del siglo XIX y
una calle de principios del siglo XX.
“Si me asesinaran mañana” –afirmó Dariusz Stola, director del museo– “me
gustaría que la gente me recordase por mi vida y no sólo por mi muerte.
Pero también hay
películas y fotos como las tomadas por los propios nazis durante la destrucción
del ghetto de Varsovia o las de los crematorios de Awschwitz, que fueron
enviadas a la resistencia polaca escondidas en tubos de pasta de dientes.
Porque aunque la muestra pretenda hablar de mil años de historia del pueblo
judío en Polonia, desde mucho antes, y también mucho después del Holocausto, la
muerte y el horror siguen siendo protagonistas inevitables en esta historia.
“Pocos arriesgaron sus
vidas, algunos denunciaron a los judíos o los asesinaron ellos mismos” –se
puede leer en la muestra– “y la mayoría permaneció indiferente a sus
sufrimientos”. Y en esta zona se pueden ver detalladas descripciones de la
masacre de Jedwabne donde, en 1941, los polacos asesinaron a cientos de sus
vecinos judíos mientras los nazis aplaudían.
La muestra está integrada
por ocho salas; pretende lograr medio millón de visitantes al año y todo su
material está en tres idiomas: inglés, hebreo y polaco. A ella se accede a
través de un vestíbulo que sugiere la apertura bíblica del Mar Rojo y que
arranca en un bosque: el de la leyenda que cuenta la llegada de los judíos a
Polonia.