Embajadores del mundo dejan Siria

08/Feb/2012

El País de Madrid

Embajadores del mundo dejan Siria

8-2-2012
Horror. Crece la represión contra los opositores; UNICEF denuncia la muerte de 400 niños
HOMS Y DAMASCO | AP, AFP Y ANSA
Monarquías árabes del Golfo y varios países europeos anunciaron ayer la llamada a consultas de sus embajadores en Damasco, añadiendo presión sobre el régimen del presidente Bashar Asad, que continuaba su brutal represión contra opositores.
En un comunicado, el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) pidió a los embajadores de Siria que «abandonen inmediatamente» los seis países que constituyen este grupo regional, encabezado por Arabia Saudita. El foro anunció también la retirada de los embajadores de estos países en Damasco.
El CCG «sigue con extrema inquietud y cólera la intensificación de las masacres y de la violencia en Siria, de la que no se salva ni un niño, mujer o anciano», afirma el comunicado, que fustiga «una masacre colectiva contra un pueblo inerme».
Las seis monarquías del Golfo (Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Qatar y Kuwait) celebrarán el sábado en Riad una reunión sobre Siria tras el fracaso de la ONU en adoptar una resolución de condena al régimen.
En Europa mientras tanto, España, Francia, Italia y Holanda anunciaron la llamada a consultas de sus embajadores en Damasco. El lunes, el Reino Unido y Bélgica hicieron otro tanto y Estados Unidos llegó más lejos que nadie al anunciar el cierre de su embajada por motivos de seguridad.
Sin embargo, la Unión Europea (UE) dijo que no tiene de momento «ningún plan para retirar al jefe de (su) delegación», el griego Vasilis Bontosoglu, señaló el portavoz comunitario Michael Mann.
«Pensamos que es importante mantener a nuestros representantes en sus puestos, porque no hay prensa libre» para estar informados, precisó.
Otros países de la UE como Polonia, Grecia, Bulgaria, República Checa, Rumanía o Eslovaquia prefirieron no unirse a la iniciativa.
Polonia en particular no retirará a su embajador porque el lunes aceptó representar los intereses de Estados Unidos en Siria, como ya lo hiciera en el Irak de Sadam Hussein entre 1991 y 2003.
Si bien la llamada a consultas de embajadores es una decisión nacional, los Veintisiete países miembros de la UE muestran un mayor concierto en cuanto a las sanciones contra el régimen de Damasco, cuya represión ha causado más de 6.000 muertos según organizaciones no gubernamentales.
En ese sentido, la UE analiza desde el lunes un nuevo refuerzo de sus medidas contra el gobierno de Bashar Asad.
La nueva tanda de sanciones, que sería la duodécima desde que empezara la revuelta en marzo de 2011, apenas empieza a perfilarse, según un diplomático europeo. Éste añadió que se tratará de medidas económicas destinadas a limitar «aún más el acceso del régimen sirio a fuentes de financiación».
Desde EE.UU., en tanto, el veterano senador republicano y excandidato a la Presidencia John McCain urgió al gobierno a considerar armar a las fuerzas de oposición sirias.
Promesas. Por su parte, Asad prometió cooperar con cualquier esfuerzo destinado a estabilizar su país, tras entrevistarse con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, indicó la agencia oficial Sana.
De todos modos, advirtió que mantendrá las operaciones militares contra la oposición pese al reclamo para el cese de la violencia. Además, manifestó al canciller Lavrov, que convocará a un referendo para una nueva Constitución.
La visita de Lavrov se produjo tras la imposición por parte de Rusia y China del veto a la resolución sobre Siria en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, cuando fueron reportados al menos 126 muertos desde ayer, la mayoría en la ciudad de Homs. La cifra lleva el número de víctimas mortales a más de 450, en tan solo cinco días de bombardeos.
Por otro lado, Unicef advirtió que al menos 400 niños murieron entre marzo de 2011 y enero de 2012 a raíz de la violencia, y sostuvo que «diciembre fue el mes más violento para los niños» en Siria.
La portavoz de Unicef, Marixie Mercado, en un encuentro de prensa en Ginebra, sostuvo que otros 400 niños fueron detenidos en el mismo período.
«Estamos desprotegidos, nos están volviendo locos»
HOMS | EL PAÍS DE MADRID
Homs se ha convertido en una enorme jaula en la que miles de personas tratan de seguir con vida bajo el asedio de las bombas, decenas de francotiradores en las azoteas de los edificios y un ambiente de terror generalizado y continuo, soportando la feroz ofensiva de los últimos días de las tropas del Geish, el Ejército de Bachar Asad, que según fuentes opositoras ya mató, en menos de una semana, a más de 300 personas.
El ataque en las zonas rebeldes comienza habitualmente a las seis y media de la mañana. En Homs, desde esa hora, llueven granadas de mortero sobre la población civil. La muerte puede sorprenderlos en el dormitorio o la cocina. A partir de las diez de la mañana, los morteros disparan cada diez minutos hasta que se hace de noche.
Salir a la puerta de la calle es un acto suicida. Los pocos habitantes que lo hacen en coche aprietan el acelerador a fondo y conducen agachados, evitando las grandes avenidas y esquivando los disparos, constantes. Los francotiradores son precisos y profesionales, acertando en la mayoría de las ocasiones en la cabeza o en la nuez. Casi todos los vehículos tienen impactos de bala y solo circulan los que transportan a los enfermos o a los cadáveres y eso solo a primera hora de la mañana. Escasos viandantes corren a toda prisa atravesando los cruces y andan pegados a las paredes, tratando de protegerse esporádicamente en algún portal, gritando Allah u Akbar, «Dios es grande», para armarse de valor.
Las tropas del régimen sirio rodean toda la ciudad, sin escapatoria posible. La brigada Al Faruk del Ejército de Siria Libre está presente en el interior, pero no puede hacer nada para frenar la ofensiva, según el activista Daniel Abu Dari. «La gente está muriendo, ¡necesitamos ayuda! Esto no es una guerra civil, los nuestros solo tienen Kaláshnikov y RPG (granadas autopropulsadas), y no nos están atacando por tierra, sino que lanzan bombas desde varios kilómetros de distancia con artillería pesada. ¿Cómo parar el bombardeo? Es imposible, estamos desprotegidos por completo, es desesperante, nos estamos volviendo locos», dijo.
Las furgonetas con heridos llegan a toda prisa a las puertas de uno de los hospitales clandestinos de Homs. Los sacan en volandas y entran por el estrecho pasillo esquivando tres cuerpos destrozados que yacen en el suelo, cubiertos en parte por mantas. En la sala de curas, una pequeña habitación, se acumula una decena de heridos, algunos acompañados de algún familiar que trata de curarles con sus propias manos. No hay doctor, solo dos enfermeros que no dan abasto. «¡Esto es lo que está haciendo Bachar, infórmenlo!», grita uno de ellos, suplicando que no se muestre su rostro. No hay medicinas ni pueden realizar operaciones y en total hay una decena de cuerpos destrozados, algunos de ellos sin identificar.
En una de las camillas están curando a Jaled Abul Salah, conocido en todo el mundo árabe al ser el único sirio que habla a cara descubierta con la prensa y explica lo que ocurre en Homs. Como represalia, los shabiha, las milicias del régimen, mataron a su hermano. En el exterior del edificio, cubren los cadáveres con una sábana blanca atada por los extremos por una cuerda y los cargan en la parte trasera de una camioneta. «No podemos ni siquiera enterrarlos ahora, ya no hacemos funerales porque nos disparan. Lo haremos esta noche», explica Daniel.