Con la mirada fija en el piso, Hassan, un
refugiado de 21 años procedente de Idlib, en el noroccidente de Siria, sostiene
sus documentos de identificación. Entonces recoge un papelito color rosa donde
dice que debe obtener un contrato de trabajo, pues de lo contrario no le
renovarán su visa de residencia en Líbano.
A Hassan (nombre
ficticio) le dan dos meses para hallar un empleador y así tener un permiso de
trabajo, algo extremadamente improbable. Y cuando no lo consiga, su presencia
en Líbano se considerará ilegal.
El joven, que huyó de
Siria hace casi tres años para evitar hacer el servicio militar, dice a IPS
que, si vuelve a su país, todo lo que le espera es la cárcel, el ejército o la
muerte. Por lo tanto, tiene decidido que vivir ilegalmente en Líbano tras la
expiración de su visa es lo mejor que puede hacer.
Sentado junto a Hassan
está Ahmed (también nombre ficticio), de 24 años, oriundo de Deir Ezzor, en el
oriente de Siria. Él perdió su residencia hace un mes. Desde entonces vive
«con temor permanente» a que la policía lo detenga y lo deporte,
relata.
Desde el inicio de la
guerra civil en Siria, en marzo de 2011, unos 1.200 millones de sirios buscaron
refugio en Líbano, donde ahora representan casi un tercio de la población.
A partir de mayo, el
gobierno libanés introdujo medidas para limitar el ingreso de refugiados sirios
al país. En declaraciones tras una reunión de gabinete el 23 de octubre, el
ministro de Información, Ramzi Jreij, anunció que el gobierno había llegado a la
decisión de «dejar de dar la bienvenida a personas desplazadas, salvo
casos excepcionales, y pedir a la (oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados, Acnur) que deje de registrar a los
desplazados».
Dalia Aranki, del Consejo
Noruego para Refugiados, dijo a IPS que Líbano «no es signatario de la
Convención (sobre el Estatuto de los) Refugiados de 1951» y, a
consecuencia, «no está obligado a cumplir con todas las obligaciones
derivadas» de la misma.
«El estar registrado
con el ACNUR en el (sic) Líbano puede brindar alguna protección legal y es
importante para acceder a los servicios, pero no otorga a los refugiados el
derecho de solicitar asilo, tener estancia legal o la condición de refugiado.
Esto deja a los refugiados en una situación difícil», escribió junto con
Olivia Kalis en un artículo publicado en la revista Migraciones Forzadas.
Las actuales
restricciones legales afectan la admisión de recién llegados, la renovación de
visas de residencia y la regularización de las postulaciones a visas de
aquellos que ingresan al país a través de cruces fronterizos no oficiales.
Un trabajador humanitario
que brinda asistencia a refugiados sirios en Monte Líbano dijo a IPS que la
mayoría de los beneficiarios sirios con los que trabajan ya no poseen visa de
residencia legal.
Según Aranki, el temor a
ser arrestados a menudo obliga a quienes carecen de documentos de residencia
legal a limitar sus movimientos, y también restringe su capacidad de acceder a
varios servicios, de obtener un contrato de arrendamiento o de hallar empleo.
También puede obstaculizar el registro de nacimientos de sus hijos, con el
consecuente riesgo de quedar al margen del Estado, o forzar separaciones de
familias en la frontera.
Antes de mayo de este
año, los sirios podían ingresar a Líbano como «turistas» y obtener
una visa de residencia por seis meses (renovable cada seis meses y por hasta
tres años), aunque este proceso costaba 200 dólares anuales, lo que ya
resultaba prohibitivo para muchas familias de refugiados.
Sin embargo, el Consejo
Noruego para Refugiados observó que en el marco de las nuevas regulaciones los
sirios solo tienen permitido entrar a Líbano en casos excepcionales o
humanitarios, como por motivos médicos, o si el postulante tiene un vuelo que sale
del país, una cita en una embajada, un permiso de trabajo válido, o se
considera un turista «adinerado».
Desde el verano boreal de
2013, las restricciones para los refugiados palestinos llegados de Siria se han
vuelto aún más severas.
Bajo su nueva política,
el gobierno libanés también busca participar en el registro de nuevos
refugiados junto con Acnur. Jalil Gebara, asesor del ministro del Interior,
Nohad Majnouk, dijo que las autoridades tomaron estas medidas por dos motivos.
«Primero, porque el gobierno
decidió que necesita tener una decisión soberana conjunta sobre la cuestión de
cómo tratar la crisis siria. (…) Antes era Acnur quien decidía a quién se
consideraba refugiado y a quién no, el gobierno libanés no participaba en este
proceso», explicó.
Segundo, «porque el
gobierno cree que hay muchos sirios registrados que están abusando del sistema.
Muchos de ellos son migrantes económicos que viven en Líbano y que están
registrados ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El gobierno quiere
especificar quién merece realmente ser un refugiado y quién no», agregó.
Ron Redmond, portavoz de
Acnur, dijo que la agencia de la ONU alentó «durante mucho tiempo» al
gobierno libanés a asumir un rol en el registro de nuevos refugiados, y afirmó
que el registro continúa.
«Preocupa la
protección de los refugiados, pero también hay comprensión de parte de
Acnur», planteó Redmond. «Líbano tiene legítimas preocupaciones de
seguridad, demográficas y sociales».
Mientras, y junto con el
creciente temor a ser deportados de Líbano, los refugiados sirios también se
han visto forzados a lidiar con la discriminación.
Unas 45 municipalidades
de todo Líbano han impuesto toques de queda que restringen la circulación de
los sirios en horas de la noche. Según Nadim Houry, de la oficina de Human
Rights Watch para Medio Oriente, estas medidas infringen «las leyes
internacionales sobre derechos humanos, y parecen ser ilegales bajo las leyes
libanesas».
También han ocurrido
ataques contra sirios desarmados, particularmente desde que en agosto se
produjeron enfrentamientos entre el ejército libanés y hombres armados
afiliados a las organizaciones Jabhat al-Nusra y Estado Islámico en Arsal.
De este modo, para
Hassan, Ahmed y muchos otros refugiados sirios, la vida en Líbano se está
volviendo un nuevo exilio, inserto entre la espada y la pared.
Editado por Phil Harris
El traumático exilio de los refugiados sirios en Líbano
25/Nov/2014
Uypress, Oriol Gallart