El teatro como terapia

19/Ago/2013

El espectador, Colombia por Mariana Suárez Rueda

El teatro como terapia

Descifrando el psicodramaA través de este método, Yacoov Naor cerró las heridas del Holocausto y ha ayudado a israelíes y palestinos a lidiar con los traumas del conflicto. Sus bases las compartió en Colombia a quienes trabajan con víctimas.Yacoov Naor nació en un campo de sobrevivientes del Holocausto en Alemania. Desde hace años ayuda a otros a lidiar con el sufrimiento a través del psicodrama.Ya han pasado más de 60 años y el dolor persiste en la vida de Yacoov Naor. Aunque siendo sólo un niño comenzó a encontrar el camino para salvarse y no terminar condenado a estar muerto en vida como sucedió con sus padres, todavía se le quiebra la voz y se le encharcan los ojos cuando habla de su infancia y de las cicatrices que le dejó a su familia el Holocausto.“El trauma es transgeneracional”, sostiene, y tal vez por ello es que, a pesar de haber nacido al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en un campo de sobrevivientes en Alemania, es que tanto él como su hermano e incluso sus dos hijos han padecido el sufrimiento de los años de horror que antecedieron su llegada a este mundo y ensombrecieron para siempre la vida de sus papás.El dolor que se respiraba en su casa era tan grande, que a los cinco años Yacoov Naor sintió la necesidad de huir para poder salvarse. Pero no se fue sino a los 23, convencido de que el teatro sería su escapatoria. Entre tanto se esforzó por devolverle la alegría a su mamá, por rescatarla de ese mutismo en el que, dice, caen las víctimas para intentar huir de aquello que tanto las atormenta.Nunca lo logró y durante años se culpó por haber fracasado. Más adelante entendería, en las sesiones con su terapista, que a lo mejor ella no quería ser salvada. Viajó a Estados Unidos para unirse a un grupo de teatro en Nueva York, pero pronto escuchó del psicodrama y terminó estudiando esta forma de psicoterapia grupal, creada por el psiquiatra Jacob Levy Moreno, que durante los últimos 36 años ha practicado en Europa, Israel y ahora en Colombia.“Levy Moreno decía que subirse al escenario es una forma de ser reconocido, de gritarle al mundo ¡aquí estoy!, de salirse del anonimato, y eso es algo que las víctimas por lo general no sabemos cómo hacer, porque nos sentimos destruidas, solas. Pero además, advierte, poner en escena los traumas delante de un auditorio que no juzga ni rechaza, sino que sólo escucha y apoya, es de gran ayuda para continuar, para sobrevivir”.Este concepto, que apenas ahora se da a conocer en el país, lo compartió con El Espectador durante su primera visita a Colombia esta semana. Estuvo dictando un taller de psicodrama en la Universidad El Bosque con un grupo de funcionarios de varios ministerios y de la Unidad de Víctimas. Los traumas pasan de una generación a otra, reitera, y “aunque el psicodrama no puede parar ese dolor que afecta a las personas en sus relaciones con los demás y con ellas mismas, sí es una herramienta que ayuda a identificar cuál es su contribución a ese sufrimiento, a dejar de culpar a otros, a abrir los ojos y el corazón para darse de cuenta de que la vida está en sus manos”.Obviamente para que dé frutos es necesario un proceso y tener claro que “un trauma no termina, se aprende a vivir con él”. Y Naor es prueba de que es posible lograrlo. Inevitablemente en su rostro se reflejan la tristeza acumulada, los recuerdos de una infancia sin juegos ni alegrías, la dureza con que lo trataba su madre, la angustia de saber que sus ancestros habían sido exterminados.Ayudar a otros a poner en escena su dolor le devolvió poco a poco la esperanza y lo ayudó a entender que tiene derecho a estar en este mundo. “El psicodrama es un teatro muy poderoso”. Y esa fuerza la ha sentido de manera especial en su trabajo en Israel, en donde en un mismo escenario han estado reunidos palestinos e israelíes, representando cada uno sus angustias.“Es un ejercicio terapéutico que no crea paz entre ellos, sino reconocimiento y respeto por la historia del otro. Sorprende cómo se logra romper estereotipos y generar encuentros”. Los israelíes que han participado, cuenta Naor, confiesan sobre las tablas que solamente veían a los palestinos como unos terroristas, que jamás se detuvieron a pensar en que sus familias también habían sido desgarradas por el conflicto. Y lo mismo sucedía con los palestinos que compartieron su tragedia, pues aceptaban que no vieron más allá del uniforme de quien consideran su enemigo.Rompiendo el cicloCuando Yacoov Naor tuvo a sus hijos, las heridas del holocausto habían cerrado. Sin embargo, las cicatrices se evidenciaban en su dureza en el trato y en la dificultad para confiar en otros. Los sentimientos de amargura que todavía seguían en la familia motivaron a estos dos jóvenes a viajar a Polonia a indagar por sus raíces. Hoy en día ambos van a terapia, pero no porque estén traumatizados, aclara Naor, sino precisamente porque son conscientes de la necesidad de romper con ese ciclo de dolor.Y justamente ese es el mensaje que este psicólogo y psicodramatista quiso dejarle al país. “Siento que aquí hay mucho dolor del que no se ha hablado. Colombia está entrando en una etapa de transición, pues han sido décadas de guerra que han dejado muchos sobrevivientes, pero llegó el momento de vivir. No estoy seguro de qué tanto sirva hablar con los seres queridos de lo sucedido, pero sé por experiencia que hacer una puesta en escena y compartir el agobio con otras víctimas ayuda a sanar y a evitar que las siguientes generaciones sigan sufriendo con la misma intensidad”.