El Protocolo de Ottawa y la Lucha Contra el Antisemitismo

11/Dic/2014

El Financiero, León Opalín

El Protocolo de Ottawa y la Lucha Contra el Antisemitismo

Después de que el
gobierno de Suecia anunciara el reconocimiento de un Estado palestino en
octubre pasado, ahora el Partido Socialista de los Trabajadores de España aboga
porque el de España también lo haga; cabe mencionar que este último país votó
en las Naciones Unidas a favor de Palestina como Estado observador en ese
organismo en el 2012. Sin embargo, en el presente, la posición oficial del
gobierno español es que solo se reconocerá al Estado palestino cuando surja de
un proceso de negociaciones con Israel. Por lo demás, el Ministro de Relaciones
Exteriores de España indicó que el reconocimiento tendrá que darse de una
manera coordinada con la Unión Europea (UE). Cabe recordar que varios partidos
políticos de la Gran Bretaña recientemente solicitaron a su Parlamento la
aceptación del Estado palestino; el gobierno del Primer Ministro, David
Camerón, respondió de manera similar al de España.
En este contexto,
Francia, país marcadamente propalestino, ha mencionado la importancia de que el
reconocimiento de los palestinos no sea “meramente simbólico”, sino un
instrumento útil para la paz, de aquí que tres legisladores socialistas
integrantes del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento de Francia pidieran
en octubre pasado el reconocimiento de un Estado palestino en virtud de que
sería “la mejor garantía para la seguridad de Israel”. En este ámbito,
analistas políticos consideran que respondiendo a presiones políticas del mundo
árabe a los miembros de la UE, es cuestión de tiempo para que reconozcan al Estado
palestino. En un documento secreto de la UE se sugiere llamar a consulta a sus
embajadores en Israel si continúa la construcción de asentamientos en
Cisjordania y el Este de Jerusalén, para tomar medidas diplomáticas contra este
último; incluyendo condenas y protestas conjuntas dirigidas al Ministerio
israelí así como fortalecer la noción de un Estado palestino, que implica
dirigirse a los palestinos como Estado aunque no lo sea formalmente y otras
medidas vinculadas con la prohibición de relaciones con los líderes de colonos
u organizaciones relacionadas con los mismos. Benjamin Netanyahu apuntó que las
medidas diplomáticas unilaterales envían un mensaje equivocado a la Autoridad
Nacional Palestina porque “premian a los palestinos sin decirles que tendrán
que hacer compromisos genuinos y considerar seriamente las necesidades de
seguridad de Israel”.
En este marco, resulta
inverosímil como varias naciones de la UE ceden a las presiones de sus
residentes musulmanes que afectan a su ciudadanía que esta cansada de la
creciente islamización de Europa. En este entorno, en el Reino Unido las
autoridades acaban de eliminar el Holocausto de el plan de estudios de las
escuelas por que ofendía a la población musulmana que ha declarado que este
suceso histórico es ficción. Asimismo, en Francia, cuna de la moderna
democracia, las innumerables demandas de su población musulmana están
promoviendo su segregación de la sociedad francesa y creando serios conflictos
de convivencia. Muchas de las peticiones de los fundamentalistas islámicos al
gobierno francés tienen que ver con el ámbito educativo, entre otras:
– que las mujeres jóvenes
musulmanas queden exentas de las lecciones de biología y deportes sin que ello
afecte sus calificaciones.
– “descongelación” de los
horarios escolares para que los estudiantes musulmanes puedan realizar sus
oraciones y se les designe un local en las escuelas para este propósito.
– exigencia de una
revisión de los libros de historia de Francia a fin de incluir la historia de
los países musulmanes y su religión.
– excluir de los libros
didácticos todas las referencias a Charles Martel y a Juana de Arco para no
ofender a los musulmanes franceses.
– prohibir carne de cerdo
en las escuelas francesas donde los musulmanes son mayoría.
– limitación de las
estudiantes de medicina y de las médicos musulmanas de solo tratar con mujeres.
– abolir la Navidad en
las escuelas primarias y jardines de infantes.
La lista de demandas e
iniciativas del mundo musulmán en Francia y en otras naciones de Europa es
larga y verdaderamente aberrante, resulta difícil mantener el tejido social de
una sociedad moderna que se preocupa de ser democrática y multicultural. En el
entorno de antisemitismo y antiisraelismo, Canadá es el primer país que firma
un Protocolo para combatir estos fenómenos. El Protocolo denominado de Ottawa
(PO) reconoce que el antisemitismo representa “una percepción diabólica” y una
amenaza global para el pueblo judío, para el Estado de Israel y para todos los
Estados libres y democráticos. El Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper,
añadió que el PO también esta dirigido a los “que nos odian y quieren
destruirnos; y ello no será tolerado en Canadá”.
En el PO se establece un
plan de acción para apoyar iniciativas para combatir el antisemitismo y aporta un
marco a seguir para las naciones; el PO por primera vez en la historia vincula
el antisemitismo con la negación de el derecho del pueblo judío para tener su
patria ancestral, el Estado de Israel, que se estableció en 1948. El PO
reafirma la negociación del antisemitismo a la legitimidad del movimiento
Sionista que reclama la patria de Israel y rechaza la historia judía con su
Tierra Santa, en particular la Centralidad de Jerusalén para los Judíos.
En el PO se consigna que
el antisemitismo niega el Holocausto y al mismo tiempo acusa a los judíos de
nazis; no les reconoce poder vivir libres del odio y de intolerancia. Por su
parte, el Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, John Baird, ha indicado
que su gobierno apoya abiertamente a Israel frente a las amenazas de los
palestinos de proclamarse unilateralmente en un Estado y que no abandonará a
Israel en la ONU. Baird ha mencionado que cada vez es mayor el número de países
que se niegan a participar en la próxima Conferencia Durban III, que empezó en
el 2001 en Sudáfrica en defensa de los derechos humanos y que ha degenerado en
un foro antisemita en el que los Estados árabes y africanos han acusado a
Israel de todos los problemas que enfrentan y, en general, de los que se viven
en el mundo hoy día. En este sentido, recientemente los gobiernos de Francia,
Nueva Zelanda y Polonia se unieron a Canadá y otras diez naciones Occidentales
para no participar en la Conferencia de Durban.
El PO es en buena medida
resultado de un informe publicado por la Coalición Parlamentaria de Canadá para
combatir el antisemitismo y a través de el se ha forjado un compromiso de
líderes políticos canadienses que voluntariamente dedican esfuerzos para probar
el alarmante aumento del antisemitismo, que particularmente crece en los campus
universitarios que se han convertido en semilleros del odio antisemita. El
mundo debe cobrar consciencia de la importancia del PO y nunca olvidar las
lecciones del Holocausto cuando el mundo se mantuvo en silencio.