Esa vez no se cumplió la
obediencia debida. El coronel tenía claro que se debía destruir el inmenso
mural porque con esa acción, creyó, iba a contribuir a eliminar cualquier
vestigio de arte vinculado a los trabajadores de los frigoríficos del Cerro. Y
dio la orden a un capitán. Pero el subalterno dudó. Pocos saben si fue porque la
tarea era harto difícil –como hago para hacer pelota un mural de 19 metros de
largo aproximadamente, hecho de paneles de madera de 2,90 x 1,60 cada uno- o
porque le gustó el mural como para no destruirlo. Y el capitán dio otra orden:
Sargento!! desmóntelo y guárdelo ahí. Y así fue.
GURVICH Y EL CAPITÁN.
José Gurvich vivía en el Cerro, pintaba, creaba, daba clases. Muchas veces
recibía como pago baldes de barro que sus discípulos, como Adolfo Nigro,
recogían de la orilla del Pantanoso. Y de aquel barro –recibido como pago-
nacían las más maravillosas cerámicas de Gurvich. El año 1962 fue
particularmente intenso para Gurvich por la cantidad de murales que realizó.
Según cuentan, él quería invadir los muros de la ciudad. En ese marco nació un
gran mural que iba a estar colocado en la sucursal del Cerro de la Caja de
Pensiones del Frigorífico, un lugar frecuentado por sus vecinos del Cerro, en
su mayoría obreros.
«La pintura deja de
ser un privilegio de cierta clase económicamente poderosa para estar al alcance
de todos como parte de la vida diaria», explicó Gurvich entonces. Así se
cumplía la visión del Taller de que el constructivismo alcanzara a la Sociedad
y no quedara encerrado en unj ámbito para creyentes. En ese lugar, el mural de
Gurvich se extendía del suelo al techo y abarcaba una pared lateral en su
totalidad, lo que permitía al espectador sentir su dimensión en relación a la
arquitectura del local.
EL MURAL SALVADO. En
1985, con el advenimiento de la democracia, el mural que un capitán se negó a destruir,
fue encontrado en un depósito del BPS. Un joven doctor Rodolfo Saldain
–integrante del directorio- propuso recuperarlo y tras desempolvarlo fue
ubicado en el hall central del edificio donde funciona ATYR, dependencia del
BPS, frente a la Plaza Matriz. El año pasado, en la sesión del 9 de mayo de
2013, el Directorio del BPS resolvió ceder al Museo Gurvich aquel mural. “Esta
obra, patrimonio de nuestra institución, donado por el artista a trabajadores
del Cerro, hallará en el museo un lugar de mejor y mayor exhibición,
contribución que nos enorgullece”, dice la resolución. José Gurvich murió en
1974, en Nueva York, sin saber que el mural se recuperaría casi diez años
después de su deceso.
EL NUEVO MUSEO. El Museo
Gurvich fue creado en 2005 con el fin de promover la obra y vida del artista
uruguayo. A finales de 2013 el museo
comunicó un cierre temporal por cambio de sede. Se preveía su inauguración en
2014, pero las obras recién estarán prontas en 2015. El arquitecto Rafael
Lorente Mourelle –junto al arquitecto Fernando Giordano- son los proyectistas
del nuevo museo. No es casualidad: Lorente Mourelle es hijo de otro arquitecto,
Rafael Lorente Escudero, discípulo de Joaquín Torres García y condiscípulo de
Gurvich. Y este Lorente fue, a su vez, alumno de Gurvich. Con ese aire
torresgarciano, Lorente explica a Retazo de los Cielos: “Nosotros aquí hicimos
antropología constructiva. Descubrimos en esta casa (Peatonal Sarandí 522)
datos que nos remontan a 1840. El proyecto nació de adentro y se hizo arquitectura
desde la historia del local”. Este edificio pertenecía a Cutcsa y las
diferentes reformas habían ocultado calidades que hoy resplandecen: vigas,
techos y paredes de ladrillos de 40 centímetros. El predio tiene 8 metros de
frente por 25 metros de fondo. En la planta baja (como se observa en la foto)
estará el enorme mural de Gurvich que un capitán no quiso destruir. Luego habrá
cuatro niveles más, dos de exhibición y los dos últimos dedicados a
exposiciones temporarias. La nueva construcción tiene dos puntos de luz que
traviesan verticalmente el museo y en el nivel superior habrá una suerte de
balcón hacia la Peatonal Sarandí. La obra insumirá algo más de un millón de
dólares.
HACIA EL NUEVO TIEMPO.
Joaquín Ragni integra junto a Lorente la Fundación Gurvich y cuenta: “estamos
con un cronograma que nos permite decir que la inauguración será el 15 de abril
del año próximo. Ha demandado mucho esfuerzo de múltiples personas, en especial
del Ministro de Educación y Cultura, que nos ha facilitado las cosas”. La
inauguración oficial presentará una vigorosa exposición de obras importantes de
Gurvich, de colecciones particulares. Estarán en el 4to. y 5to. Piso. En la
misma fecha se inaugurará otra muestra que dialogará con la anterior, en el
tercer piso, con importantes obras del Maestro Joaquín Torres García y artistas
que fueron compañeros de Gurvich en el Taller Torres García, como Augusto y
Horacio Torres, Gonzalo Fonseca, Julio U. Alpuy, Francisco Matto y Manuel
Pailós, conformando una selección de alto interés, provenientes, también de
colecciones particulares. “Será todo un acontecimiento en la plástica
nacional”, subraya Ragni. En el correr del año 2015 se pretende llevar adelante
algunas exposiciones programadas en las que se recordará como homenaje también
a dos integrantes del TTG fallecidos en fechas relativamente recientes:
Guillermo Fernández y Josep Collell. La Tienda del Museo estará en el frente
del museo, sobre la Peatonal Sarandí y contará con publicaciones, catálogos y
libros sobre arte, artesanías de calidad, rompecabezas con reproducciones de
obras de arte, importados de Europa, así como merchandising del mismo origen.
La Direcciòn del Museo seguirá en manos de Martín Gurvich, hijo único del
artista, apoyado por un equipo conformado por Sylvia Barriola y Ragni y con el
asesoramiento de los integrantes de la Fundación: Mecha Gattás, los arquitectos
Rafael Lorente y Mariano Arana y Dr. Wilfredo Penco.
El nuevo Museo Gurvich y la rebelión del capitán
06/Nov/2014
El Observador Digital, Por Linng Cardozo