El infierno de Guta: un nuevo Alepo en la guerra siria

22/Feb/2018

ABC España, por Mikel Ayestaran desde Jerusalem

El infierno de Guta: un nuevo Alepo en la guerra siria

Como alertaron el ministro de Exteriores ruso, Sergei
Lavrov, y el enviado de la ONU a Siria, Staffan de Mistura, Guta se ha
convertido en un nuevo Alepo, la segunda ciudad de Siria que volvió a manos del
Gobierno en diciembre pasado tras meses de cerco y combates. Desde el domingo,
según el recuento de fuentes opositoras, ya han fallecido más de 250 personas a
causa de unos bombardeos que, como recoge el diario sirio «Al Watan», no son más
que una «fase previa» a la auténtica ofensiva en la que el Ejército sirio y sus
fuerzas aliadas iniciarán la incursión terrestre al último bastión opositor que
queda en el cinturón rural de Damasco.
El régimen sirio repite estrategia y también lo hacen los
grupos armados de la oposición que desde 2012 controlan las ciudades y pueblos
que forman Guta, entre ellos el brazo sirio de Al Qaida. Estos grupos se han
hecho fuertes en estas poblaciones cercadas por el Ejército desde hace seis
años en las que podrían quedar unos 400.000 civiles, según los datos de la ONU.
El impacto de la artillería y de la aviación en las zonas
civiles es demoledor y se repiten las mismas imágenes que llegaban de los
barrios orientales de Alepo, bajo el fuego de Siria y Rusia, o de la ciudad
vieja de Mosul, durante los ataques de Estados Unidos contra el grupo yihadista
Daesh.
En nombre de la guerra contra el terror, argumento que
defienden los Gobiernos de Damasco y Moscú para justificar los bombardeos, no
hay líneas rojas y en los últimos cuatro días seis hospitales de Guta han sido
atacados, según Naciones Unidas.
Bombardeos «inaceptables»
El coordinador de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU para
Siria, Panos Moumtzis, calificó de «inaceptables» los bombardeos sobre
hospitales, entre ellos una maternidad.
En una entrevista telefónica concedida a la cadena BBC, el
doctor Bassam, vinculado a uno de los centros médicos atacados, calificó la
situación de «catastrófica» y lamentó el abandono por parte de la comunidad
internacional, que como en Alepo no es capaz de obtener una pausa humanitaria
que permita ayudar a los civiles.
«No tenemos nada, ni comida, ni medicina, ni refugio, ni
nada», lamentó este médico que aseguró que el ritmo de explosiones en los
momentos de mayor violencia «llega las 10 o 20 por minuto».