El guardián del cine uruguayo

20/Mar/2013

El Observador, Pablo Zanocchi

El guardián del cine uruguayo

En una escena del filme 25 Watts, de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, Seba, uno de los tres protagonistas, alquila una película porno. Para hacerlo habla con “el Sandía”, el empleado del videoclub, quien le da una cátedra de recomendaciones. Le cuenta las características de los  filmes, las ventajas y desventajas de cada uno y le da algunas lecciones “filosóficas”, como que el “porno es la vida hecha realidad”.Es fácil imaginar que la dupla que la crítica consagra como creadora del mejor cine uruguayo, cuyos integrantes fueron clientes desde niños del Video Imagen Club (VIC), se inspiró en el local de Pocitos para retratar un videoclub en la película que marcó su debut cinematográfico. Ese trato cálido e inteligente  se ve todos los días en el VIC.En un momento en el que el rubro está en peligro de extinción –por internet, supermercados y multinacionales que pueblan sus instalaciones de estrenos repetidos y empleados neófitos– todavía quedan algunos videoclubes que ponen en duda los augurios sobre el final de su reinado. Además, a los vientos en contra, hay que sumarles esas pruebas de fuego que en ocasiones pone la vida.De cualquier modo, Video Imagen Club tienen con qué bancar, sobre todo porque es tal vez más un club que un video: es una escuela, el lugar para una charla, para un chiste, un romance. Un espacio apacible en la vida de los más de 15.000 socios que alguna vez pasaron por allí.Un lugar en el que se puede quedar debiendo, en el que uno expresa el sentimiento que busca en la cinta que quiere ver y el empleado recomienda. Un lugar que todavía usa ficheros de papel, con tachones y borrones, que ha cambiado poco, pero que ha triunfado. El VIC no sucumbió ante la crisis, no lo hizo cuando explotó la burbuja de los videoclubs y no parece sucumbir en la era de internet.Este lugar es obra de Ronald “Roni” Melzer, un contador de 56 años que a los 9 se enamoró del cine y cuya pasión, lo convirtió en una de las personas que más sabe del séptimo arte en Uruguay.Entre los 15 y los 22 años fue cuando vio más películas, entre 500 y 600 por año. “Era una época muy distinta, que coincidió con la dictadura y en la que no había muchas cosas para hacer. Yo agarré para ese lado, otros hicieron otras cosas y no los critico”, señala.El nacimiento del VICEn 1985, Melzer, quien se había recibido de contador, era empleado de un banco. Pero el negocio del VHS era un rubro floreciente y, dado que su amor por las películas seguía latiendo, decidió cambiar de rubro.“A mí me gustaba mucho el cine y era una manera de proseguir con lo que estaba haciendo ya como crítico en aquella época”, cuenta Melzer, que en ese tiempo publicaba reseñas en Aquí, Brecha y Cinemateca Revista. “Me dieron una plata en el banco, lo sumé a algo que tenía ahorrado y a algo que me dieron mis padres, y con eso puse el Video Imagen”.En 2002, el surgimiento del DVD coincidió con la crisis, pero Melzer hizo una apuesta fuerte y sobrevivió. Hoy tiene alrededor de 8.000 DVD, que recorren la historia de este arte y que incluyen algunas joyas cinematográficas únicas en el país.Feliz empresario“No sé si soy feliz, no sé si fui feliz”, dice Melzer titubeando y se queda pensativo. “Sí, en muchos aspectos sí. No estoy seguro de ser empresario, de lo que estoy seguro es de que no soy comerciante. Siempre fui bastante bueno para emprender cosas, bastante malo para terminarlas y bastante horrible para que esas cosas den un rédito económico”, asevera.De todas formas, redondea: “Me encanta hacer lo que hago. Hay un montón de expresiones audiovisuales que transmiten muchas cosas, vivencias, experiencias que creo que son útiles, bellas, interesantes, atractivas, y lo que trato de hacer es compartirlas. No quiero que se queden en mí”.Videoclub del XX en el XXIConsciente de los avances que permiten ver películas en cualquier lado y en distintas plataformas, Melzer dice que siempre tuvo miedo y que ahora también tiene miedo de quebrar. “La batalla es tratar de dar información, orientar, elegir bien y atender bien a tu público; es la única manera de sobrevivir”, señala. Melzer considera que el año próximo serán muy pocos los videoclubes en Uruguay.Los clientes más fanáticos creen que hay un “aura” alrededor del VIC, y Melzer asiente: “Es la explicación de su supervivencia. No sé si es un aura, pero es una tradición. Yo creo que se nota la pasión de los que trabajamos acá”.Cine uruguayo Algunas de las figuras más importantes del cine nacional pasaron por el VIC. Melzer cuenta orgulloso que hace poco vio una entrevista realizada por la televisión argentina a Daniel Hendler, -protagonista de Graduados, el programa que le ganó en rating a Marcelo Tinelli- y que el actor habló de cómo lo había influenciado.El filme 25 Watts, además de ser el comienzo cinematográfico de Rebella y Stoll, fue para Melzer el comienzo de Videograma, que con posterioridad se convirtió en Buen Cine Producciones, una distribuidora que ha sabido poner en cartel a varias de las mejores películas nacionales de la historia y también a algunas internacionales. 25 Watts fue también el filme que dejó entrever el espíritu creativo de la dupla de realizadores, quienes luego harían Whisky, “posiblemente la mejor película del cine uruguayo”, sostiene el propietario del VIC. Melzer se emociona al hablar del dúo y de la cinta. “El fallecimiento de Rebella es por lejos el peor momento del cine uruguayo en toda su historia”, comenta. El dramaMelzer se enteró de que tenía cáncer varios años atrás y la enfermedad fue empeorando. Ya no se lo vio más atendiendo gente en su videoclub, pues tuvo que someterse a quimioterapia y a otros tratamientos. De todas formas, el 25 de diciembre del 2012 y el 1º de enero de este año estuvo ahí. Usando un gorro de pescador para tapar la calvicie y visiblemente más flaco, atendió a la gente igual que dos décadas atrás.Padre de un niño de 4 años y medio, y con una lista enorme de cosas por hacer, Melzer vive estos tiempos complicados “con mucho optimismo y tratando de trabajar, de criar a mi hijo y cuidar a mi familia. Tratando de no pelearme con la gente; en eso no tengo mucho éxito (se ríe)… Mirando para adelante. Y haciendo todo lo que debo hacer en materia médica. Es una enfermedad difícil y trato de superarla”.Cuenta que hay algunos filmes que sirven para atravesar momentos como los que él está pasando. “Cualquier película que está hecha de esa mezcla, que no se da muy seguido, de genialidad y alma. Como La strada o ¡Qué bello es vivir!, de Frank Capra, que es sobre un tipo que decide suicidarse y un ángel le muestra todo lo que hubiera sido el mundo sin él y entonces decide seguir adelante”.