El entierro de los Acuerdos de Oslo

26/Oct/2016

Enlace Judío, México, Guy Milliere

El entierro de los Acuerdos de Oslo

Los que honraron la memoria de Shimon Peres dejaron a un
lado los años que dedicó a crear la industria de defensa de Israel y a negociar
acuerdos de armas clave con Francia, Alemania y Estados Unidos. Los que
honraron la memoria de Peres sólo hablaban del hombre que firmó los Acuerdos de
Oslo y que encarna el “proceso de paz”. A continuación, utilizaron la ocasión
para acusar a Israel.
Barack Obama pronunció un discurso que podría haberse
parecido a una marca de amistad entrañable, hasta que evocó “la asignatura
pendiente de las conversaciones de paz”. Una sentencia dura y negativa siguió,
diciendo que “el pueblo judío no nació para gobernar a otro pueblo”. La
siguiente frase implicaba que Israel se está comportando como amo de esclavos:
“Desde el primer día estamos en contra de esclavos y amos”, pero está claro
para todo el mundo en Israel de que no existe una relación de este tipo ni que
se le parezca. Su conclusión siguió: “La idea sionista estará mejor protegida
cuando los palestinos tengan un estado propio”.
La primera ministra británica, Theresa May, y el presidente
francés François Hollande emitieron comunicados de prensa en la misma
dirección.
Israel y Egipto ratifican la mejora de sus relaciones
Israel y Egipto ratifican la mejora de sus relaciones
A pesar de las olas incesantes de asesinar a civiles
israelíes inocentes, los políticos occidentales hablan como si Israel no
estuviera bajo ataque. No les interesa ver la sangre derramada, las amenazas,
el odio constantemente difundido por diarios palestinos, y las incesante y feas
consecuencias de ese odio. Los políticos europeos y estadounidenses no están
interesados en escuchar lo que dicen los líderes palestinos cuando piden la
limpieza étnica de los judíos. Estos líderes parecen dispuestos a olvidar el
caos en Oriente Medio, la violencia global despiadada de extremistas islámicos,
y las francas intenciones genocidas de los gobernantes de Irán. En su lugar,
hablan en abstracto de la “paz” como si fuera algo que puede caer del cielo
sobre la gente que todos los días están amenazando con matar a los judíos.
Estos políticos practican la ceguera voluntaria y parecen
obsesionados por el deseo de imponer ilegalmente la creación de un estado
palestino – sean cuales sean las consecuencias para Israel. Estos líderes
occidentales pueden perfectamente imaginar cuáles serían esas consecuencias si
los árabes siguieran su camino: el genocidio. Uno sólo puede suponer que la
idea les satisface.
Los israelíes, sin embargo – musulmanes, cristianos y judíos
– no pueden practicar la ceguera voluntaria. La sangre derramada no es un
títular abstracto; es SU sangre roja. Las amenazas, el odio y las consecuencias
del odio son reales. Los israelíes oyen claramente lo que dicen los líderes
palestinos. No pueden olvidar lo que está sucediendo en Medio Oriente:
Jerusalem está a 150 millas de Damasco y 1000 millas de Teherán; Hezbolá tiene
más de 120.000 misiles dirigidos a Israel desde el Líbano.
Hamas, un grupo considerado terrorista dedicado abiertamente
a la destrucción de Israel, gobierna Gaza a pocas millas de distancia. Los
israelíes observan las amenazas genocidas de Irán: Irán puede obtener armas
nucleares en cualquier momento, además de misiles de largo alcance para
transportarlas.
A pesar de que muchos ciudadanos israelíes estaban
orgullosos de ver que tantos líderes occidentales llegaron a honrar a Shimon
Peres, que no se dejen engañar. Una encuesta reciente mostró que sólo el 28% de
la población israelí cree que un acuerdo de paz es concebible; el 64% piensa
que jamás se firmará ningún acuerdo. Otra encuesta de julio de 2016 mostró que
una clara mayoría de israelíes se oponen a cualquier retirada de Judea y
Samaria, y decididamente son hostiles a cualquier interferencia extranjera en
los asuntos israelíes.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu recibió
cortésmente a los líderes occidentales cuando llegaron a Jerusalem. Rindió
homenaje a Shimon Peres – sin omitir las primeras décadas de la vida de Peres.
También respondió a los que hablan de “paz”, como si no hubiera otros factores
importantes y manifestó con firmeza su posición: la seguridad es lo primero; no
hay manera de que pueda existir la paz sin seguridad.
Los misiles de Hezbolá apuntan desde el Líbano a Israel
Los misiles de Hezbolá apuntan desde el Líbano a Israel
Netanyahu escuchó el discurso de Obama. Leyó, sin duda, los
comunicados de prensa de Theresa May y François Hollande. Pudo descifrar
fácilmente las insinuaciones en los discursos y comunicados de prensa: las
mismas insinuaciones utilizados por los políticos occidentales durante un
cuarto de siglo.
Netanyahu ha actuado para hacer a Israel inmune a los
ataques y la presión occidental. A pesar de las tensiones y desacuerdos con la
administración de Obama, se las arregló para mantener lazos fuertes de amistad
entre Israel y los Estados Unidos, y los Estados Unidos negoció un acuerdo de
ayuda militar de $ 38 mil millones en diez años.
Viendo que el presidente ruso, Vladimir Putin, ha llegado a
ocupar uno de los lugares en el Oriente Medio dejados vacantes por la
administración de Obama, Netanyahu estableció relaciones de trabajo con Putin y
utiliza la relación para contener el caos de Siria y asegurarse de que no se
desborde a Israel. Netanyahu también utiliza esas relaciones para frenar las
actividades de Hezbolá e Irán en el Golán y el sur del Líbano, y tratar de
reconciliarse con Turquía.
Comprendiendo que las relaciones económicas entre Israel y
Europa podrían deteriorarse, se dedicó a negociar acuerdos de libre comercio
con China, India, Corea del Sur y Japón, y firmó acuerdos de cooperación
económica y militar con siete países africanos también amenazados por el
terrorismo islámico (Uganda, Etiopía, Kenia, Ruanda, Sudán del Sur, Tanzania y
Zambia).
Al darse cuenta de que los países árabes sunitas estaban
preocupados por el creciente poder regional de Irán, reforzó los lazos
estratégicos con Jordania y Egipto. El canciller egipcio Sameh Shoukry visitó
Israel en julio, y hace unas semanas, el jefe adjunto del Estado Mayor de las
Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Yair Golan, dijo que la cooperación militar
entre Israel, Egipto y Jordania nunca había sido más estrecha.
Netanyahu comenzó un acercamiento entre Israel y Arabia
Saudita; en abril de 2016, el príncipe saudí Al-Waleed bin Talal de Arabia
Saudita se convirtió en el primer embajador honorario de Israel. Unos meses
antes, se anunció la apertura de una oficina diplomática israelí en los
Emiratos Árabes Unidos, en Abu Dhabi.
Contra todo pronóstico, Israel está ahora en una posición
mucho más fuerte de lo que estaba incluso hace unos años.
Putin y Netanyahu
Putin y Netanyahu
Netanyahu también, probablemente, se dio cuenta de que,
aunque los políticos occidentales quieran imponer la creación de un estado
palestino, los líderes árabes sunitas, Rusia, e incluso Irán, a pesar de los
mulás inflamatorios, deben tener en cuenta que la cuestión actualmente se puede
colocar en un segundo plano hasta que los múltiples incendios que plagan la región
se calmen; parece evidente que no se calmarán en el corto plazo.
Netanyahu también ve sin duda que Abbas llegó a Jerusalén
porque los líderes occidentales son ahora sus principales protectores, y que el
discurso acusatorio habitual de Abbas ante la Asamblea General de la ONU en
Nueva York este año fue recibido por la prensa y diplomáticos como un
espectáculo lateral.
Netanyahu seguramente también ve que los líderes árabes
sunitas se han cansado de Abbas; quieren la normalización entre el mundo árabe
e Israel, y tienen un plan que contempla básicamente relevar a Abbas de su
cargo.
Netanyahu tampoco puede dejar de ver que Francia y otras
potencias occidentales están preparando maniobras anti-israelíes y están
dispuestos a apoyar resoluciones cuestionables en la ONU. Un artículo reciente
en el Weekly Standard dijo que la administración Obama está “fabricando una
crisis con Israel en previsión de un impulso diplomático postelectoral dirigido
al Estado judío”.
Netanyahu subrayó, cuando fue su turno de hablar ante las
Naciones Unidas, unas pocas horas después de Mahmoud Abbas, que Israel no está
aislado, y que no aceptará que le dicetn malas condiciones.
Tanto Netanyahu como el gobierno israelí aparentemente
consideran que una página de la historia se ha girado, y que la centralidad del
conflicto sobre la paz entre Israel y Palestina en Oriente Medio pertenece
esencialmente al pasado.
En privado, algunas personas dicen que el entierro de Shimon
Peres fue también el entierro de los Acuerdos de Oslo y de un interminable
“proceso de paz” que sólo trajo la guerra.
En 2009, Daniel Pipes escribió que “los israelíes,
finalmente, tienen que volver a su política anterior a 1993 dejando claro que
Israel es fuerte, duro, y permanente”. Israel está yendo en esta dirección.
Otro eminente, Walter Russell Mead, señaló recientemente que
los éxitos de Netanyahu “no harán ni pueden hacer que los problemas y retos de
Israel desaparezcan”, pero sí que pusieron a Israel en una “posición global
mucho más fuerte”. Mead agregó que cuando los liberales estadounidenses
entiendan las causas de los éxitos de Netanyahu, podría comenzar “una nueva y
más inteligente era de debate de política exterior” .
Los políticos occidentales harían bien en escuchar.
Fuente: Gatestone Institute – Traducción: Silvia Schnessel –
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