A pesar del Holocausto y
de la persecución histórica que sufre el pueblo judío, todavía hay resquicios
de antisemitismo en la sociedad. Coincidiendo con el ataque israelí en Gaza, se
ha reactivado una hemorragia latente en muchas partes del planeta.El antisemitismo hunde
sus raíces en la historia
El antisemitismo es el
odio o desprecio a los practicantes de la religión judía, pero al ser una religión
tan restrictiva, realmente es hacia el pueblo que se hace llamar a sí mismo
judío. Los judíos, al menos en la Europa cristiana, tuvieron colgado el injusto
sambenito de haber sido los que entregaron y dejaron morir a Jesucristo. Aunque
no fue así, quedó en el imaginario popular. Los judíos, por tanto, se les negó
el derecho a poder trabajar libremente en cualquier profesión porque se les
consideraba impuros. Por lo que tuvieron que dedicarse a profesiones que no
eran muy populares: recaudadores de impuestos, prestamistas, banqueros, etc. De
ahí la connotación de judío como “avaro”. No en vano, el arte ha representado a
los judíos dedicándose a esa clase de profesiones, prestamistas, vendedores de
metales preciosos…
España expulsó a los
judíos que no se convirtiesen al cristianismo en 1492, y éstos se dispersaron
por el Magreb y Oriente Próximo. Se fueron hablando la lengua de la época, que
posteriormente se llamó ladino o judeoespañol, que conservaron hasta nuestros
días. Estos judíos eran conocidos como sefardíes, por oposición a los
ashkenazíes, que son de procedencia eslava y germánica. A los judíos siempre se
les ha acusado de urdir planes para el control mundial -los Protocolos de los
Sabios de Sión- y siempre se han llevado la palma en el número de conspiraciones
del nuevo orden mundial, junto a los masones.
España es el tercer país de Europa con
mayores prejuicios a los judíos, según la Liga Antidifamación
El famoso Caso Dreyfus de
finales del siglo XIX pone de manifiesto el sentimiento antisemita en gran
parte de la sociedad europea de aquel momento y en concreto, de la francesa.
Dreyfus era un capitán del ejército francés, que fue acusado sin pruebas de
haber proporcionado al ejército alemán una serie de documentos confidenciales.
Fue condenado a cadena perpetua y al destierro por ello, y el escritor Émile
Zola escribió un manifiesto llamado “Yo acuso” para tratar de defender al
capitán caído en desgracia. Se reabrió su caso y se le volvió a condenar, esta
vez a trabajos forzados. Pero en 1906 se volvió a reabrir, y finalmente, le
devolvieron su puesto de trabajo y lo pusieron en libertad.
Durante el partido de la final del Real
Madrid y el Maccabi Tel Aviv, un elevadísimo número de tuiteros profirieron
comentarios antijudíos de un calibre difícil de digerir
No obstante, el mundo
quedó conmocionado en 1944 al conocerse el genocidio sistemático por parte de
los nazis del pueblo judío. El antisemitismo nazi acusaba a los judíos de
participar en la conspiración para que Alemania perdiese la guerra, utilizados
como chivo expiatorio de la crisis del 29. No obstante, también la Unión
Soviética envió a judíos al gulag. España es el tercer país de Europa con
mayores prejuicios a los judíos, según la Liga Antidifamación.
“¿Eres judío? Pues nunca
me habría dado cuenta”
Moisés lleva cinco años
viviendo en Israel. Él es venezolano, pero durante muchos años ha vivido en
España. “A los chavales del colegio San Patricio de Madrid les decían que los
profesores del Colegio Judío eran del Mossad”, señala. “Un profesor de historia
nos decía que Israel era un estado terrorista en medio de clase”, dice con
pesadumbre. Por suerte para él, “llevo cinco años residiendo en un país donde
el antisemitismo no existe, ya se me ha pasado y he olvidado gran parte de las
cosas que me decían”. “He tenido que borrar de Facebook y dejarme de hablar con
muchos amigos que se creen las mentiras de los medios sobre Israel, me duelen
mucho”, cuenta.
A Moisés no le falta
razón en muchas cosas de las que denuncia. Hace meses, durante el partido
contra Maccabi Tel Aviv, un elevadísimo número de tuiteros profirieron
comentarios antijudíos de un calibre difícil de digerir. La Federación de
Comunidades Judías de España denunció a muchos de los que aquel día descargaron
su decepción por la derrota del Real Madrid en la Final Four insultando a los
jugadores israelíes por ser judíos.
Y sin ir más lejos, como
recogía Vozpópuli hace pocos días, los jugadores del Maccabi Haifa sufrieron
una agresión por parte de ultras de izquierda.
La transversalidad del
fenómeno antisemita
“Yo no soy antisemita, yo
soy anti Israel”, nos cuenta Miguel, que milita en la izquierda antifascista.
“Para mí, existe una diferencia entre los judíos y los israelíes. Lo que ha
hecho Israel en Palestina es inhumano, es un genocidio, una ocupación en toda
regla”. La identificación del antisemitismo con el odio a Israel es también
parte del asunto. El antisemitismo en España, por ejemplo, no es excesivamente
militante, es decir, no se han reportado en los últimos años agresiones a
ciudadanos judíos por esta razón, pero no deja de ser grave mientras es callado
y silencioso.
El antisemitismo en
países como Francia, por ejemplo, viene del lado de la derecha y de los hijos
de inmigrantes musulmanes. En apenas una semana, bandas de jóvenes árabes y
musulmanes han atacado varias sinagogas de París y de suburbios como Asniéres y
Sarcelles, con el grito de “¡Muerte a los judíos!”. En otros países como
Alemania, la palabra “juden” sigue siendo un insulto en según qué entornos.
En apenas una semana, bandas de jóvenes
árabes y musulmanes han atacado varias sinagogas de París y de suburbios como
Asniéres y Sarcelles, con el grito de “¡Muerte a los judíos!”
Sin ir más lejos, en
Francia, un cómico de ultraderecha musulmán, hijo de padre camerunés y madre
francesa, llamado Dieudonné M’Bala, inventó un gesto conocido como la
“Quenelle” con tintes antisemitas. En su historial, conserva un gran número de
condenas por haber proferido insultos como “vendedores de esclavos”, o haber
llamado al museo del Holocausto “un memorial pornográfico”. Famosos y
futbolistas como Anelka se apuntaron al gesto de la Quenelle, que es un saludo
nazi invertido para sus detractores, y para sus defensores, un ataque al
sionismo, es decir, la identificación del ser judío con el Estado de Israel.
Un problema sentimental
de difícil solución
No parece que un
sentimiento irracional pueda ser resuelto de manera sencilla. Al tratarse de
algo que responde a un prejuicio, no se puede erradicar como si de una
enfermedad se tratase. Cada vez que Israel interviene en Palestina, se
despierta progresivamente el odio hacia los judíos e Israel en ciertos
sectores, y es algo que no se puede remediar. El antisemitismo actual, parece
estar motivado por la conducta que Israel mantiene en Palestina, que para sus
detractores, se trata de una ocupación y un genocidio.