EEUU arma a los árabes con la atención puesta en Irán

20/Sep/2010

El Observador

EEUU arma a los árabes con la atención puesta en Irán

LA OPERACIÓN LEVANTA PREOCUPACIONES POR LO CONSERVADOR DEL RÉGIMEN SAUDITA
EEUU arma a los árabes con la atención puesta en Irán
Realizará la venta de armas más grande de la historia: US$ 60.000 millones a Arabia Saudita
Estados Unidos ultima los detalles de la venta de armas más grande de su historia. Y más allá de la sorpresa de que sea durante una presidencia demócrata, y de un presidente como Barack Obama defensor del desarme, más llama la atención el destino: Arabia Saudita
El gigante petrolero árabe es una verdadera incógnita: se trata del mayor aliado de EEUU en la región, porque simultáneamente garantiza un contrapeso a Irán y lucha contra el santuario que ha construido Al Qaeda en Yemen. Sin embargo, también es unos los países árabes más conservadores, y que defiende las políticas más discriminatorias de la región contra las mujeres, contra los homosexuales y los inmigrantes. Todo eso bajo la rama más aperturista de la familia real, que lucha por evitar que en un futuro no muy lejano acceda al trono el más radical de los integrantes de la monarquía, un hombre que opina que el 11S fue una “conspiración sionista”.
Suculento. La Casa Blanca presentó esta semana al Congreso un plan de venta a Riad de US$ 60 mil millones en aviones, helicópteros y misiles. El acuerdo permitiría modernizar las fuerzas armadas de Arabia Saudita, que también podría gastar entre US$ 24 mil y 27 mil millones adicionales en buques navales y sistemas de defensa antimisiles. El paquete incluye aviones de combate, helicópteros, misiles antirradar, bombas y material de alta tecnología.
El origen del acuerdo se remonta a la administración del ex presidente George W. Bush, quien en 2007 sentó las bases para grandes ventas de armas a aliados del golfo frente a la amenaza de Irán. “Este acuerdo encierra 10 a 15 años de estrecha cooperación defensiva” con Washington, aseguró Theodore Karasik, del Instituto Militar de Dubái. “Debemos garantizar nuestra seguridad y la seguridad de nuestros aliados”, agregó.
Mirando a Irán. En la mira del rey Abdulá bin Abdulaziz, lógicamente, está Irán. Es que las noticias permanentes sobre las negativas de Teherán a aceptar las inspecciones de sus emprendimientos nucleares, y el discurso incendiario del presidente Mahmoud Ahmadinejad, son suficiente alerta como parta tomar recaudos ante la posibilidad que el vecino persa se vuelva una potencia nuclear. “Si Israel no se implica, Arabia Saudita tendrá que cuidar de su propio espacio aéreo contra la amenaza iraní”, apuntó Karasik.
“La fuerza aérea de Irán no tiene gran capacidad. Creo que los sauditas o los Emiratos Árabes Unidos pueden vencerlo rápidamente”, subrayó el experto.
Dos caras. De todos modos, la alianza con uno de los gigantes de la región encierra muchos desafíos para Washington. Es que, en tiempos de condena internacional a Irán o a los talibanes por la lapidación de mujeres, el aliado de Washington aún la mantiene como una medida legal, además de la pena de muerte para la homosexualidad.
En ese sentido, la noticia provocó conmoción en la región. Israel protestó públicamente por la posibilidad de que el nuevo equipamiento militar estuviera dotado de armamento de largo alcance, ya que podía mermar su poder militar y apoyar a un gobierno con un “pobre historial en materia de derechos humanos”.
“Pero en este caso no es una verdadera amenaza para Israel. Tenemos realmente que verlo como algo dirigido contra Irán. En este caso, Israel y Arabia Saudita están en el mismo lado. No están acostumbrados a estarlo”, concluyó Yiftah Shapir, un experto militar del Instituto para Estudios Nacionales de Seguridad de la Universidad de Tel Aviv.
La estrategia diplomática de Washington ha sido garantizar que no equipará los aviones saudíes con ese armamento sofisticado, de manera de tranquilizar a los israelíes, a la vez que le han ofrecido una partida de aviones F-35, más avanzados que los concedidos a Arabia Saudí.
Vueltas familiares. Pero además, la política de aquella zona del mundo tiene demasiados vericuetos como para que Washington se descanse sobre el rumbo que puede tomar esa venta en un futuro. “Si se consumara, la venta llegaría en un momento en que la sociedad saudita atraviesa grandes contradicciones. El rey Abdulah, que ha intentado varios cambios políticos y sociales, permanece aislado y con la oposición de varios miembros de su familia, mucho más conservadores, y por los clérigos Wahhabi (radicales). Los más jóvenes están tornándose visiblemente fuera de la autoridad de la monarquía y el clero”, aseguraba esta semana la revista Weekly Standard.
“La mayoría de los ciudadanos saudíes temen que el rey, de 86 años, muera pronto. Eso le daría lugar a su sucesor y medio hermano, el príncipe Sultán, también próximo a los 80 años y enfermo. El tercero en la línea es el príncipe Nayef, el más rígido y antioccidental de toda la familia. Cercano a los 70 años, es el protector de los clérigos Wahhabi, y fue el primer líder saudí en declarar que el 11S era una ‘conspiración sionista´. Las armas americanas podrían, en un futuro no muy lejano, caer en manos muy peligrosas”, agregaba el artículo de esta publicación.
Por lo pronto, Washington defiende con entusiasmo el proyecto. De todos modos, la historia reciente demuestra como las apuestas de armar a los enemigos de sus enemigos puede transformarse en un grave tiro por la culata para EEUU. (El Observador y agencias)