Los deportes son un gran
negocio en Israel, al igual que en casi todo el mundo. Hoy en día, los
israelíes suelen ser activos espectadores del deporte: el mundial de fútbol,
por ejemplo, cuenta con uno de los mejores ratings en el planeta. Pero los
amantes del deporte en Tierra Santa no son solo espectadores fanáticos pegados
a la pantalla del televisor; cada vez más israelíes participan en deportes que
abarcan una gama que va desde el tenis y el squash hasta el jogging, incluyendo
el fútbol y el baloncesto que son los más destacados. Particularmente populares
son los deportes de playa y los acuáticos, incluidos la natación, el buceo, el
surf y la navegación.
En creciente superación
Históricamente, el
Judaísmo y el deporte se consideraban incompatibles. Esta aversión se remonta
al siglo III aec, cuando los griegos gobernaban en la tierra de Israel. En
aquel entonces, los judíos veían los deportes como un concepto griego ajeno y
rara vez tomaron parte en los Juegos Olímpicos clásicos, porque los
participantes debían estar desnudos y elevar ofrendas al dios griego Hércules.
Durante el período romano
los deportes estaban asociados con la crueldad y la violencia de las luchas de
los gladiadores. A pesar de ello, el rey Herodes construyó estadios en todo el
país y alentó las competencias de boxeo, arco y flecha, carreras y combates de
gladiadores. Pero esto no modificó las opiniones, y durante muchos siglos los
judíos vieron en los deportes un mal “helenista” que debía ser rechazado. Este
punto de vista persiste hasta hoy en día entre algunos ultraortodoxos.
Sin embargo, desde la
Edad Media la actitud de los judíos hacia el deporte tiene cierto paralelo con
la del mundo no judío. El filósofo medieval Maimónides, quien era también un
médico eminente, recalcó la importancia de un cuerpo sano para albergar una
mente y un alma sanas. Registros históricos de la Edad Media revelan un
crecimiento en la popularidad de los juegos de pelota, y algunas discusiones
rabínicas de entonces versan acerca de cuáles de ellos podían jugarse en
sábado. El tono de la época contemporánea lo dio a mediados del siglo XX el
Gran Rabino Kook, quien enfatizó la importancia de los deportes e insistió en
que solo un cuerpo sano podía garantizar un alma sana.
Las modernas Macabiadas
Max Nordau, uno de los
primeros líderes sionistas, llamó a los jóvenes judíos a ejercitarse para
fortalecer su cuerpo, y promovió el deporte en lo que se llamó el “Sionismo de
los músculos”.
El movimiento macabeo,
creado en Europa a principios del siglo XX, fue el primero en organizar
actividades deportivas judías. En 1914 había más de 100 clubes macabeos y otros
en toda Europa, y los más grandes de ellos —Hacóaj de Viena, Bar Kojbá de
Berlín, M.T.K. de Budapest y Haguibor de Praga— produjeron algunos de los
equipos continentales más destacados, incluidos equipos de fútbol que jugaron
en las primeras divisiones de sus respectivos países.
En 1932 se realizó en la
entonces Palestina británica la primera Macabiada, Olimpíada judía reconocida
por el Comité Olímpico Internacional, que congregó a 500 atletas judíos de 23
países. La segunda Macabiada tuvo lugar en 1935, con una participación similar.
Muchos atletas se quedaron en el país, prefiriendo no regresar a la Europa
amenazada por los nazis. Actualmente, las Macabiadas son el tercer
acontecimiento deportivo mundial en número de participantes, después de las Olimpíadas
y los Juegos Mundiales de Estudiantes.
En los Juegos Olímpicos
Israel ha participado
regularmente en los Juegos Olímpicos desde 1952. En 1992 ganó sus primeras
medallas olímpicas en los juegos de Barcelona, cuando la yudoca Yael Arad
(categoría femenina de menos de 61 kilogramos) ganó la medalla de plata y Oren
Smadja (yudo, categoría masculina de menos de 78 kilogramos), la de bronce. En
los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988, Eitán Friedlander y Shimshón Brockman
llegaron en cuarto lugar en la categoría de navegación, y habrían ganado una
medalla, pero se abstuvieron de participar en Yom Kipur, ausentándose así de
una carrera crucial. Esther Roth, sexta en la carrera de 110 metros con vallas
para mujeres en las Olimpíadas de Múnich de 1972, y Edouard Weitz, quinto en la
competencia de levantamiento de pesas en Montreal 1976, estuvieron también
cerca de ganar medallas para Israel. No obstante, el mayor impacto de Israel en
las Olimpíadas se produjo trágicamente en los juegos de 1972 en Múnich, cuando
terroristas de la OLP masacraron brutalmente a 11 atletas y entrenadores
israelíes.
La cosecha de los
deportistas
Desde principios del
siglo XX, los deportes en la tierra de Israel estuvieron estrechamente ligados
a la política. El movimiento macabeo (Macabi), fundado en Jerusalén en 1911,
estaba inicialmente afiliado al Movimiento Sionista General, predecesor del
Partido Liberal que posteriormente pasó a formar parte del partido Likud. Pero
el movimiento Macabi se despolitizó rápidamente.
El Hapoel, fundado en
1924 y afiliado a la Histadrut, la Federación General de Trabajadores
controlada por los sucesivos partidos laboristas, tardó más en despolitizarse.
Desde un principio, el objetivo declarado de Hapoel fue socialista: llevar los
deportes a las masas y no producir campeones; pero en tiempos de la creación
del Estado se entrenaba ya a sus equipos deportivos líderes más para lograr
campeonatos que para alentar la participación de las masas.
El movimiento deportivo
Betar, fundado en 1924, estaba afiliado al Movimiento Revisionista de derecha;
y el movimiento deportivo Elitzur, creado en 1939, fue fundado por el partido
religioso Hapoel Mizraji. La Asociación de Fútbol, primera federación deportiva
pre-estatal creada en 1928, fue la primera de las 14 organizaciones-techo
deportivas, creadas para absorber a cientos de atletas destacados que
inmigraron en la década de 1930, cuando el antisemitismo se intensificó en
Europa Central y en la URSS.
En los primeros años del
Estado los deportes siguieron indisolublemente ligados a los partidos
políticos, con la excepción de Macabi. Consecuentemente, el Hapoel, apoyado por
la Histadrut y el Partido Laborista, floreció en comparación con las otras
asociaciones. En 1970 Hapoel se enorgullecía de sus 300 ramas deportivas y
85.000 miembros, mientras que Macabi tenía 75 ramas y 18.000 miembros, Elitzur
contaba con 80 ramas y 10.000 miembros, y Betar tenía 74 ramas y 5.000
miembros. La Asociación de Deportes Académicos (ADA), fundada en 1953 y sin
afiliación política, tenía nueve ramas y 5.000 miembros.
Más allá de la afiliación
a estas organizaciones, cientos de miles de israelíes dedican su tiempo libre a
tomar parte en deportes tales como fútbol, baloncesto, tenis, aerobismo,
natación, tenis de mesa, bowling de diez palos y juegos de pelota en la playa.
Las maratones anuales de Tel Aviv y Jerusalén, por ejemplo, atraen a miles de
corredores. Israel tiene la tasa de buzos per cápita más alta del mundo, a los
que atrae en especial la belleza singular de la vida marina del Mar Rojo.
Las Fuerzas de Defensa de
Israel tienen también equipos deportivos, porque el buen estado físico es
considerado parte integral de la preparación para el combate. El ejército
autoriza a varios cientos de deportistas talentosos de ambos sexos, recomendados
por un comité, para que presten su servicio militar en posiciones no
combatientes cerca de sus lugares de entrenamiento, y les da licencia para
viajar al exterior a fin de participar en los campeonatos importantes.
Separación del deporte de
la política
A partir de 1980, los
deportes se han ido desconectando de la política, si bien los diferentes
movimientos conservan sus viejos vínculos.
Pero si la relación entre
el deporte y la política ha declinado, la presencia del deporte israelí se ha
intensificado en la palestra internacional. Aunque los países árabes vecinos
trataron de aislar a Israel a partir de 1973, esa táctica fracasó: mientras
Israel era expulsado de todas las federaciones deportivas de Asia, con el
tiempo fue aceptado en las organizaciones deportivas de Europa, lo que le
permitió participar en muchas de las competencias más prestigiosas del mundo,
como los campeonatos europeos de atletismo y de natación, la copa FIFA de
fútbol, las copas europeas de baloncesto y otros grandes torneos.
Deportes que hacen aliá
En un país de inmigración
como Israel, no es sorprendente que los olim introduzcan los deportes que
conocían de sus países de origen. Uno de estos es el béisbol.
En 2007 quedó constituida
la Liga Israelí de Béisbol. El encuentro inaugural fue presenciado por 3000
espectadores y trasmitido por televisión. En la final de 2007, el equipo Blue
Sox de Beit Shemesh ganó a Modi’in, coronándose así como primer campeón de
Israel.
Inmigrantes oriundos de
países de habla inglesa han importado otros deportes como el softbol, el
cricket, el rugby, el fútbol americano y los bolos (o bochas) sobre hierba.
El Instituto Wingate
Un factor importante en
el desarrollo de los deportes en Israel es el Instituto Wingate de Educación
Física, un centro nacional de formación deportiva que posee sus propias
instalaciones en las cercanías de la ciudad de Netania, en el centro del país.
El instituto comprende una escuela especial para jóvenes deportistas
talentosos, así como un Departamento de Medicina del Deporte de reputación
internacional. El Consejo de Excelencia en el Deporte, que elige a quienes
reciben becas para permitirles dedicarse a los entrenamientos a tiempo
completo, está ubicado también en el Instituto Wingate. Numerosos deportistas
israelíes de ambos sexos que han alcanzado éxitos en sus carreras deportivas
han recibido su entrenamiento en Wingate, entre ellos Shahar Pe’er, Andy Ram y Yoni Ehrlich.
La Autoridad del Deporte
patrocina la formación de entrenadores en el Instituto Wingate y supervisa,
además, toda la actividad deportiva en Israel, coordinando las federaciones y
organizaciones deportivas y asistiendo en el desarrollo de programas.
Para personas con
discapacidad
Los deportistas israelíes
que tienen alguna discapacidad se han anotado éxitos notables en los Juegos
Paralímpicos, ganando un número significativo de medallas en distintas
disciplinas. En los Juegos Paralímpicos de Atenas de 2004, por ejemplo,
participaron 24 deportistas de Israel en ciclismo, equitación, natación, tiro
al blanco, tiro con arco, atletismo, tenis de mesa y tenis en silla de ruedas.
Un equipo de tres regatistas ganó la medalla de oro en la competición Sonar, y
los nadadores israelíes obtuvieron una medalla de oro, cuatro de plata y tres
de bronce. La deportista con discapacidad más famosa de Israel es la nadadora
Keren Leibowitz, quien ganó tres medallas de oro en Sydney en 2000, y además
obtuvo también oro en tres campeonatos del mundo y cinco de Europa.
La Asociación Israelí de
Deportes para Discapacitados organiza actividades y competencias en diversas
disciplinas, entre ellas baloncesto, tenis, vóleibol, bádminton, tenis de mesa,
tiro al blanco, tiro con arco, natación y regatas a vela. Los clubes deportivos
Beit Halojem, para los excombatientes con discapacidad, y la organización Ilan,
para los discapacitados por cualquier otra causa, organizan regularmente
actividades para sus afiliados.