4-4-2011 El después. El final de una monarquía o de un régimen totalitario no trae, necesariamente, la democracia
El colapso de la Unión Soviética abrió la esperanza de renovadas democracias en las repúblicas que se desprendieron del sistema comunista. Lo mismo se piensa de lo que acontece hoy con las revueltas en el norte de África y Medio Oriente. Pero, no necesariamente tiene que ser así.
La salida de Hosni Mubarak en Egipto, tras casi 30 años en el trono, y de Ben Alí en Túnez, luego de 23 temporadas en la Presidencia, generó una ola de protestas sin precedentes en la región, que se expandió por Libia, que vive una guerra civil con intervención extranjera, Siria, Yemen, Baréin, Marruecos, Argelia e incluso Jordania e Irán. El Estado de derecho y la democracia, tal como se entienden en Occidente, no existen en esas naciones. Sin embargo, esto no significa que pasadas las protestas se abran procesos democráticos.
En Libia hubo una revolución en 1969 que terminó con la monarquía del rey Idris; después llegó Muammar Gadafi y ahí continúa. En Irán también echaron al régimen monárquico en 1979. Le siguió un sistema teocrático de corte islámico que, en los últimos dos años, reprimió duramente a la oposición. En Egipto había sucedido lo mismo con el rey Farouk, que fue derrocado por Gamal Abdel Nasser en 1952.
En otros países, como Corea del Norte, con el inefable Kim Jong-Il, Zimbabue, Angola, Guinea Ecuatorial –África es riquísima en tiranos–, las dictaduras parecen mantenerse firmes y sin mayores dificultades para controlar a la disidencia. Lo mismo sucede en las ex repúblicas soviéticas, que comenzaron una nueva vida al inicio de la década de 1990. Lejos de sentirse conmovidos, los autócratas que gobiernan Bielorrusia, Azerbaiyán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán y Kazajistán, no sienten que tengan que implementar mucha reforma. Incluso, el aumento del precio del petróleo por las revueltas en el norte de África ha beneficiado a economías que dependen de los petrodólares, como la propia Rusia, Kazajistán y Azerbaiyán. El control sobre la población, por ahora, es seguro, y ya llevan más de 20 años sin que exista un sistema democrático creíble, ese que se creyó que iba a nacer cuando Moscú perdió sus amplias pertenencias.
Los dictadores
Muammar Gadafi-Líder libio
Lleva 42 años en el poder al cual accedió el 1º de setiembre de 1969 tras una revolución contra el rey Idris. Hoy, lucha por mantener su liderazgo amenazado por los rebeldes y por fuerzas internacionales. El Libro Verde de Gadafi es la Constitución de esta nación africana. Su sistema de gobierno se ha basado en una amplia alianza con varias tribus del país.
Teodoro Obiang-presidente de Guinea Ecuatorial
Accedió a la Presidencia mediante un golpe de Estado el 3 de agosto de 1979. Son 31 años al frente de esta ex colonia española en África. Aministía Internacional lo ha acusado de tortura y de varias violaciones a los derechos humanos. Un hijo del presidente encargó un yate de US$ 380 millones.
José Eduardo dos Santos-presidente de Angola
En el poder desde hace 31 años. Alcanzó la Presidencia el 21 de setiembre de 1979 tras vencer en elecciones unipartidarias. Es el segundo mandatario desde la independencia de Portugal en 1975. La guerra civil terminó en 2002, pero aún no se ha activado ningún proceso democrático.
Robert Mugabe-presidente de Zimbabue
Alcanzó los 30 años como gobernante y es el único líder que tuvo esta nación africana desde que se independizó de Gran Bretaña, el 18 de abril de 1980. El país vive en una grave crisis económica. Zimbabue necesita US$ 2.000 millones para restaurar los sistemas de salud, educación y saneamiento.
Bashar Al Asad-presidente de Siria
En el poder desde 2000, tras la muerte de su padre, enfrenta manifestaciones que reclaman más libertades y democracia. La oposición dice que la represión causó decenas de muertos. El presidente cambiará todo el gabinete pensando en reformas. El país vive desde 1963 en estado de emergencia.
Ali Abdulá Saleh-presidente de Yemen
Dirige desde 1978 un país empobrecido, con movimientos secesionistas y con actividades de grupos afines a Al Qaeda. Siguiendo la ola de protestas en Medio Oriente y el norte de África, la oposición reclama, desde febrero, reformas y libertades. La represión ha sido brutal.
Kim Jong-Il-líder de Corea del Norte
Sucedió hace 16 años a su difunto padre Kim Il-Sung el 8 de julio de 1994. Gobierna un empobrecido y hermético país. Se hace llamar Amado líder por la población. La fecha de su cumpleaños es fiesta nacional. Es considerado por Occidente como uno de los peores dictadores del mundo.
Islam Karimov-Presidente de Uzbekistán
El pasado 24 de marzo cumplió 21 años como presidente, el único que conoce el país desde la independencia de la Unión Soviética. Se lo acusa de mantener una represión brutal contra la oposición. Suele acusar a la disidencia de “terroristas islámicos”. Ha encarcelado a unos 6.500 opositores, según organismos de derechos humanos.
Alexander Lukashenko -presidente de Bielorrusia
Conocido como el último dictador de Europa, llegó al poder hace 16 años, el 20 de julio de 1994. En diciembre fue reelecto con el 80% de los votos en esta ex república soviética. La oposición criticó el proceso electoral y Lukashenko ordenó el arresto de disidentes. Los observadores occidentales señalaron que hubo fraude.
Nursultan Nazarbayev-presidente de Kazajistán
Ayer, ganó las elecciones por una abrumadora mayoría del 95%. El “líder nacional” es el único presidente desde los tiempos soviéticos. En 2010, Kazajistán fue el primer país musulmán, asiático y ex soviético en presidir la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
Emomali Rahmon-presidente de Tayikistán
Un año después de la independencia de la Unión Soviética, en 1992, Rahmon asumió la Presidencia. Reformó la Constitución para mantenerse en el poder. Su estabilidad como mandatario depende del apoyo de Rusia. Dentro del territorio existen grupos de guerrilleros islámicos.
Decenas de dictadores todavía siembran terror en el mundo
04/Abr/2011
El Observador