¿De la guerra al diálogo?

27/Ago/2014

El País, CLAUDIO FANTINI

¿De la guerra al diálogo?

En términos materiales y
militares, estaba perdiendo Hamas, cuyos misiles eran en su mayoría
interceptados por la defensa antiaérea del Estado judío, mientras que los
misiles lanzados desde Israel estaban matando y demoliendo al por mayor
infraestructura militar y civil en la Franja de Gaza.
Pero si esa fuese la
razón, Hamas habría capitulado mucho antes, dado que la abrumadora diferencia
entre el daño que causaba en Israel y el que estaba sufriendo Gaza se dio desde
el principio.
En rigor, la destrucción
y la muerte de civiles eran los verdaderos misiles que Hamas lanzó contra el
Estado judío. Su batalla se libra en la dimensión de la opinión pública mundial
y allí la Cúpula de Hierro no sirvió para proteger a Israel. Los proyectiles
eran las fotos de los niños muertos y todos impactaron contra la imagen
israelí, dañándola gravemente.
El argumento de que
Jerusalén cedió aceptando el alivio del bloqueo que rige desde 2007, no es
creíble, porque lo que aceptó Netanyahu es producir tal alivio sólo para que
ingresen en la Franja de Gaza ayuda humanitaria y materiales de reconstrucción.
En todo caso, la
concesión israelí fue aceptar negociar la posibilidad de construcción de un
aeropuerto y un puerto en Gaza.
¿Por qué entonces Hamas
aceptó el alto el fuego que antes había rechazado? Posiblemente, porque ya no
le quedaban lanzaderas de cohetes o porque la demoledora respuesta del gobierno
israelí empezaba a poner al victimizado pueblo gazatí en su contra.
¿Y por qué detuvo su
demoledor ataque el ejército israelí, si ya estaba cerca de la destrucción
total del aparato militar de Hamas y las milicias gazatíes no habían aceptado
el desarme exigido por Netanyahu?
Probablemente, porque el
primer ministro comenzó finalmente a entender el daño que sus bombardeos causan
a la imagen internacional de Israel y lo peligroso que resulta para el judaísmo
la estigmatización de Israel como Estado genocida.
El hecho es que el alto
el fuego reubica a Egipto en el rol de mediador que asumió con Anuar el-Sadat y
se consolidó con Hosni Mubarak durante décadas. Y con el gobierno egipcio en
esa función y la inédita disposición al diálogo entre Jerusalén y Hamas, es
posible que al menos se llegue a un armisticio como el que rige en la Península
de Corea, por el cual los estados norcoreano y surcoreano siguen sin
reconocerse, pero no volvieron a reiniciar la guerra que los desangró entre
1950 y 1953.