Clarín- por Mario Eduardo Cohen
El mundo científico se acaba de conmocionar con el descubrimiento de un escrito en romance (base de nuestro actual idioma castellano), de puño y letra de Maimónides. En el escrito, el sabio se interesa en los temas más variados y fue encontrado en la Universidad de Cambridge.
El manuscrito. El texto del pensador a través de los ojos de eruditos.
¿Quién era Maimónides? ¿En qué radica su importancia? Rabí Moisés Ben Maimón nació en Córdoba hacia 1138 y falleció en El Cairo, en 1204. Es conocido entre los judíos con el acrónimo de RAMBAM, entre los árabes como Musa Ibn Maimún y en el mundo occidental, desde el Renacimiento, como Maimónides o Moisés Maimónides.
Se destacó como filósofo, médico, comentarista de la ley judía, astrónomo, entre otras disciplinas. En síntesis, un sabio universal citado por personalidades de las tres grandes religiones monoteístas. Incluso Isaac Newton, cinco siglos después, leyó sus textos sobre astronomía (según lo informa una exposición recientemente inaugurada en Nueva York).
Su mayor contribución es, quizás, el haber tratado de compatibilizar la fe con la razón. La primera representada por la Biblia y la segunda, por la filosofía aristotélica. Simbólicamente, en Maimónides se dan la mano el Moisés hebreo con el griego Aristóteles.
Escribió la mayoría de su obra en árabe, la lengua culta de la época, y en hebreo, los textos relacionados con la ley judía, pero hasta hoy no se conocía ningún texto manuscrito en nuestro idioma. Justamente el destacado investigador José Martínez Delgado de la Universidad de Granada acaba de descubrir, en la biblioteca de la Universidad de Cambridge, un documento en romance.
En el escrito Maimónides se interesa en varios temas: colores, sabores, acciones y alimentos escritos en judeo-árabe y su traducción a nuestro idioma (aparecen palabras como pan, agua, fruta, carne, grano, etc.). Podría tratarse de una ayuda memoria o una base para escribir un texto.
Pero ¿por qué causa este documento se encuentra en Cambridge? Debemos retrotraernos a 1896, cuando sucedieron una serie de hechos casuales que hoy nos permiten conocer textos de puño y letra de Maimónides, escritos hace más de 800 años.
Ocurrió que en mayo de ese año regresaron a Londres Agnes y Margaret Smith, coleccionistas de documentos de Medio Oriente. Habían comprado en un comercio de El Cairo documentos que sorprendieron a Salomón Schechter, rabino y profesor de la Universidad de Cambridge.
Inmediatamente Schechter se puso en campaña, con ayuda del profesor Taylor, para viajar a El Cairo a buscar más documentos. En diciembre consiguió, luego de una búsqueda detectivesca, entrar en la llamada Guenizá de la sinagoga. Se trataba de una muy pequeña habitación donde se guardaban documentos sagrados y profanos de hasta diez siglos de antigüedad. El clima seco de El Cairo ayudó a su conservación.
El investigador llevó a Cambridge unos 140.000 documentos, lo que constituyó el mayor descubrimiento de escritos de la Edad Media. Frente al rico material hallado, Schechter declaró: “Esta no es la tarea de un solo hombre, ni siquiera para una generación”. El citado documento en romance pertenece justamente a la colección Taylor- Schechter, donde hay unos 60 escritos relacionados con Maimónides, en proceso de digitalización.
Para concluir, incluimos la opinión del profesor Alberto Frutos de la Universidad de Zaragoza: “El manuscrito nos confirma que Maimónides tenía intereses y conocimientos muy amplios, nos ofrece una faceta nueva en un personaje clave en la historia del pensamiento universal
“El manuscrito confirma que el autor tenía conocimientos muy amplios”.