El Ministro de Relaciones Exteriores de Irán,
Javad Zarif, ha escrito un artículo de opinión en el Financial Times en el que
expone una secuencia distinta para resolver, presuntamente, los abrumadores
desafíos de seguridad de Medio Oriente.
En primer lugar, el P5+1 – el grupo de
naciones poderosas que negocian con Irán – debe llegar a un acuerdo sobre su
programa nuclear. Como resultado, argumenta, Teherán “abrirá nuevos horizontes”
y se unirá “a la batalla internacional” contra “el extremismo cada vez más
brutal que envuelve a Medio Oriente”.
La idea de que Irán es un socio en la lucha
contra el terrorismo no sólo es falsa, sino también absurda. Lo que Zarif está
buscando es un voto de confianza de sus lectores occidentales, a los que se les
pide que crean que un país que ha sido identificado repetidamente como el mayor
patrocinador del terrorismo en el mundo, de repente se convertirá, por un
acuerdo sobre su programa nuclear, en un aliado contra el terrorismo. Le está
pidiendo al mundo que simplemente confíe en Irán, que ésta transformación está
a punto de ocurrir.
No hay evidencia de que la confianza que Zarif
busca está justificada de alguna manera. Irán opera globalmente a través de
células controladas por la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica
(CGRI), a menudo con el respaldo de operativos de Hezbollah. Durante las
negociaciones nucleares, esta red no ha sido reducida; opera en 30 países y en
los cinco continentes – ataques apoyados por Irán han ocurrido en lugares tan
diversos como Argentina, Francia, Austria, Bulgaria, Líbano, Arabia Saudita,
Irak, India, Tailandia e incluso Estados Unidos.
De hecho, en octubre de 2011, EE.UU. descubrió
un complot de un operativo del CGRI para reclutar miembros de un cártel de
drogas mexicano para llevar a cabo un ataque, con víctimas en masa en
Washington DC, contra al embajador saudita en EE.UU. Desde entonces la
actividad del CGRI se ha intensificado. El mes pasado otra célula terrorista
iraní fue descubierta en Chipre.
En occidente, algunos esperan que, dado que
Irán está dirigido por un gobierno chiíta, puede ser reclutado en la lucha
contra el extremismo sunita, incluyendo el Estado Islámico (Isil). Este
análisis, a menudo, pasa por alto la probada voluntad de Irán de cruzar la
división entre sunitas y chiítas para promover también el jihadismo sunita.
Justo después del 11-S, extremistas sunitas, incluyendo a al-Qaeda, huyeron de
Afganistán y buscaron asilo en Irán. Estos incluyeron a Abu Musab al-Zarqawi,
el futuro comandante de al-Qaeda en Irak, que finalmente se convirtió en Isil.
El respaldo iraní a los jihadistas sunitas, con armas y entrenamiento, se ha
extendido a Hamas y a la Jihad Islámica, así como a los talibanes en
Afganistán.
Un acuerdo nuclear es probable que sólo
intensifique el apoyo iraní al terrorismo mundial por dos razones. En primer
lugar, el levantamiento de las sanciones contra Irán resultará en dinero caído
del cielo para el tesoro de Irán, que podría alcanzar los $150 mil millones en
el primer año. Como Irán decide qué insurgencia de Medio Oriente respalda con
sus unidades del CGRI, frecuentemente tiene que establecer prioridades, porque
está operando bajo restricciones económicas claras. Estas restricciones se
eliminarán cuando Irán obtenga los recursos para financiar totalmente, e
incluso ampliar, su actividad terrorista en todo el mundo.
En segundo lugar, en las últimas décadas, los
estados que apoyan el terrorismo temían operaciones de represalia por parte de
occidente, como el ataque de EE.UU. contra Libia en 1986. Se podía disuadir.
Pero si Irán se ubica en el umbral para ser un estado nuclear, como resultado
de su inminente acuerdo con el P5+1, ¿cuáles son las probabilidades de que la
disuasión de este tipo se mantenga? Irán tratará de actuar con impunidad cuando
el terrorismo que patrocina adquiera un protectivo paraguas nuclear.
Zarif es el último funcionario iraní que
debería hablar de rechazar el terrorismo. En enero pasado, realizó una visita
muy publicitada al Líbano y depositó una ofrenda floral en la tumba de Imad Mughniyeh,
la mente maestra del terrorismo de Hezbollah, que fue responsable de los
atentados en la década de los años 1980 contra las fuerzas estadounidenses y
francesas en Beirut, el secuestro de aviones civiles y la toma de rehenes
internacionales.
Se le ha atribuido a Winston Churchill el
dicho de que se negó a ser imparcial entre el cuerpo de bomberos y el fuego.
Para llevar un paso más adelante su distinción, depender de Irán para luchar
contra el terrorismo es como hacer formar parte del cuerpo de bomberos a un
pirómano. No hay ninguna base para creer que ésto posiblemente funcionará. Irán
debe abandonar de forma inequívoca su apoyo al terrorismo internacional si es
que quiere reincorporarse a la comunidad mundial.
El Dr. Gold es el Director General del
Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel
Confiar en Irán para detener el terrorismo es como invitar a un pirómano a unirse al cuerpo de bomberos
14/Jul/2015
PorIsrael, por: Dore Gold