El Lic. Shai Abend (30) es una dirección clara cuando se quiere saber qué le importa a la juventud judía uruguaya. Más allá de su propio protagonismo en la Kehilá, encabeza justamente un proyecto que incentiva el contacto con jóvenes menores y algo mayores que él, que desean aportar a la actividad de la colectividad y no limitarse a su marco de acción estrechamente personal.
Eso, claro,
además de su apoyo al Centro Recordatorio del Holocausto y a la más reciente
participación en marcos de diálogo judeo-cristiano.
Para
conversar sobre todo esto, hemos realizado esta entrevista.
P: Shai,
entrevistarte a ti s es hablar con un joven comprometido, activo en diferentes
ámbitos comunitarios y eso me parece
especialmente reconfortante. Estás al frente de “Meoravut”, un programa de
involucramiento de jóvenes en la Kehilá, sos activo también en el Centro
Recordatorio del Holocausto y si no me equivoco, también en la sección juvenil de la Confraternidad
Judeo-Cristiana del Uruguay… ¿Estoy en lo cierto? ¿Me olvidé de algo
importante?
R: Gracias Ana por el elogio. Intentamos aportar en lo que se pueda…
P:
Comencemos pues, antes de entrar en detalles, por unos datos generales…Creo
que sería bueno que nos cuentes un poco de ti…
R: Nací en Israel
hace 30 años. En 1992 mi familia se mudó a Uruguay. Aquí estudié en el
Instituto Ariel y milité en el movimiento juvenil Habonim Dror. Transité por
distintas etapas dentro de la Tnuá y tuve la oportunidad de asumir la
Presidencia de la Federación Juvenil Sionista en 2003. Trabajé en distintas
instituciones comunitarias: Nativ, Hagshamá, Centro Recordatorio del
Holocausto. En 2005 decidí volver a Israel, donde viví unos 6 años. Tuve allí
una fantástica experiencia, me gradué en Ciencia Política y Humanidades en la
Universidad Hebrea de Jerusalem y cerré un círculo trabajando como parte del
equipo directivo del «Majón». Desde hace dos años regresé al Uruguay,
estoy cursando un posgrado en Políticas de Juventud y trabajando como Director
de Juventud de la Comunidad Israelita del Uruguay (Kehilá) y, como bien dijiste
antes, del Centro Recordatorio del Holocausto.
P: Y ahora,
entiendo que por cambios de estructura en la Kehila, tenés una nueva
responsabilidad…
R: Es cierto. Este mes asumí también como Director de Cultura. En
realidad, pasaré a crear un área nueva de Desarrollo Comunitario, que incluye los
actuales departamentos de Cultura y Juventud.
P: Muy bien, que sea con éxito pues. Shai ¿Por qué
decidiste sumarte a este marco de actividad joven de la Kehila? ¿Qué te parece
que vale la pena en espacial de lo que ofrece?
R: La misión de la Kehilá ha sido
muy clara desde sus inicios: satisfacer las necesidades de los integrantes de
la colectividad judía en Uruguay. Es así que se fueron creando distintos
departamentos para atender a esa diversidad de necesidades. El Departamento de
Juventud surge como una respuesta a la necesidad de crear espacios de involucramiento
comunitario para los y las jóvenes de la colectividad. De los estudios de
Porzecanski (2006) surge que en Uruguay
habría aproximadamente 5.000 jóvenes judíos entre 15 y 35 años. Estamos
hablando de prácticamente un tercio de la población judía.
P: Y seguramente, gran parte está fuera de la
estructura comunitaria institucional.
R: Menos del 15% está
institucionalizado. El desafío es ofrecerle a este público un espacio de
pertenencia a partir de un involucramiento comunitario activo. Ésa fue la
visión desde la cual se creó el Departamento de Juventud. No se trata de crear
una agrupación juvenil de la Kehilá, sino ofrecer una plataforma comunitaria desde
la cual jóvenes de distintos perfiles puedan involucrarse en una pluralidad de
proyectos. Esa plataforma es «Meoravut».
P: Que
significa en efecto “involucramiento”, excelente nombre para un marco de este
tipo. Todos conocemos el fenómeno de los jóvenes a los que se les termina el
período de actividad en sus respectivas tnuot y luego, por un tiempo, andan sin
un marco referente claro… No siempre los marcos para jóvenes mayores
funcionan.
P: ¿Esto
entra en esta categoría de intentos o es otra cosa totalmente diferente?
R: Es diferente por varias
razones: es un proyecto creado y dirigido por jóvenes; no busca su
«salvación» sino su empoderamiento; no exige más de lo que cada uno
pueda y quiera dar; ofrece distintas propuestas de involucramiento; y es una
manera alternativa –pero no menos significativa- de expresar la identidad judía
de cada uno. «Meoravut» se opone a la definición de un modelo
normativo de joven judío. Pretende fomentar la participación de todos los y las
jóvenes, independientemente de su género, origen étnico, afiliación política o
religiosa, vínculo previo con la comunidad, condición socioeconómica, condición
física o preferencia a la hora de elegir pareja. En resumen,
«Meoravut» es un proyecto plural, inclusivo y abierto.
P: ¿Cuáles
son los requisitos para participar en “Meoravut”? ¿Una edad determinada? ¿Algo
más?
R: Toda persona que quiera
involucrarse y pueda dedicar voluntariamente de su tiempo está invitada a
aportar. El único requisito es registrarse, a través de nuestro sitio web: www.meoravut.org.uy. Si bien el programa
apunta a un público joven, ya hemos tenido casos de personas adultas que se han
interesado en alguna de las propuestas. Buscamos la manera de hacer partícipes
a todos.
P:
Meoravut, en hebreo, significa involucramiento, como recién decíamos, se
refiere a la participación activa en
algo… ¿En qué dirección va la cosa? ¿Los jóvenes se involucran en el trabajo de
la comunidad o la comunidad se involucra en lo que interesa a los jóvenes? En
realidad, no hay contradicción entre ambas cosas…
R: Cuando hablamos de
«involucramiento comunitario» lo hacemos desde una perspectiva amplia
de «comunidad»; hay proyectos dentro de la comunidad judía y hay
proyectos que buscan el involucramiento con la sociedad uruguaya general.
Para el 2012 abrimos 10
propuestas de involucramiento: Payasos de Hospital, Gestión Cultural, Liderazgo
Comunitario, Beit Midrash Pluralista, Herencia judía, Discapacidad y
Accesibilidad, Israel 2.0, Multiculturalismo y DD.HH., Shoá y Voluntariado
personalizado. Cada grupo tiene un coordinador, se reúnen –en promedio- cada 15
días y juntos van definiendo el rumbo del proyecto.
P: Me imagino que en cada área, o en cada
propuesta como le has llamado, habrá muchas vivencias… ¿Podrías compartir con nuestros lectores alguna de
ellas? Tenés carta abierta, todo lo que te guste y tengas fuerzas de contar…
R: Es sumamente gratificante ver
cómo cada propuesta comienza a generar involucramiento. Cerramos el 2012 con
grandes logros: el grupo de Payasos de Hospital finalizó el primer año del
curso de formación en clown hospitalario, realizando intervenciones en espacios
públicos, en el Hogar y en el Hospital de Clínicas; los jóvenes que participan
en el proyecto de Israel 2.0 han estado muy activos en la defensa de Israel
durante el reciente conflicto con el Hamas, sobre todo en las redes sociales;
quienes militan por la accesibilidad han estado trabajando en la promoción de
los derechos de las personas con discapacidad y por un Uruguay más accesible,
con proyectos ambiciosos en conjunto con organismos públicos; unos 20 jóvenes
han estado participando de una propuesta de liderazgo comunitario llamada
«Think Tank», reuniéndose con distinguidos conferencistas locales e
internacionales a fin de analizar el acontecer judío local e internacional;
hemos creado un Beit Midrash Pluralista para generar un mayor acercamiento a
las fuentes judías, con una propuesta novedosa; logramos generar varios
espacios de diálogo con jóvenes de otras colectividades; en lo que refiere a
Herencia Judía, estamos formando jóvenes para que ejerzan como guías turísticos
comunitarios en distintos circuitos del «Montevideo Judío», mientras
trabajamos en paralelo en la conservación de algunos sitios históricos judíos y
en la organización de un Archivo comunitario.
En fin, reitero, es gratificante
comprobar que hay muchos jóvenes que demuestran su compromiso y responsabilidad
por los demás. Y eso no sería posible sin el gran compromiso de los
coordinadores: Alejandro Wajner, Andrea Waiter, Danna Liberman, Gal Brenner, Guillermo Wajner, Ilan Bajarlia,
Mauricio Lapchik, y Enrique Horowitz.
También he tenido la posibilidad de
viajar a presentar Meoravut en otros países –Ecuador, Brasil- y el feedback es
muy positivo. Hay jóvenes de otras comunidades que quieren que los ayudemos a
implementar Meoravut.
P: ¿Algún nuevo plan para el nuevo año que
comienza?
R: Estamos muy conformes con lo
que hemos logrado al cabo del primer año de Meoravut. Además de las vivencias
que ya mencionamos, es importante señalar que, fuera de los movimientos
juveniles, Meoravut es, actualmente, el mayor marco de participación juvenil
comunitaria. Aún así, queremos ampliar el alcance del programa, llegar a más
jóvenes que hoy se encuentran alejados.
Permanentemente surgen nuevas
propuestas. Hay jóvenes que se acercan con ideas interesantes y juntos
intentamos viabilizarlas. También analizamos los cambios que se dan a nivel
comunitario y nos preguntamos constantemente si hay nuevas necesidades o nuevas
demandas que no están siendo respondidas en la actualidad. Hay que renovarse
permanentemente.
P: ¿Qué necesidades comunitarias dirías que han identificado, que aún no tienen
respuesta?
R: De los sondeos que hemos realizado, surgen algunas demandas juveniles
que actualmente no estarían siendo respondidas por las instituciones
comunitarias –al menos, no de forma masiva-: en primer lugar, la necesidad de
una proporción considerable de jóvenes de vincularse con «lo judío»
pero desde una perspectiva no religiosa; en segundo lugar, hay jóvenes que
buscan marcos sociales en donde conocer gente,
en particular en lo que refiere a la búsqueda de pareja; otro reclamo que
efectúan varios jóvenes tiene que ver con la necesidad de sentir que la
comunidad trabaja temáticas vinculadas con cuestiones generales que van más
allá de lo particularmente judío y generar mayores espacios de intercambio con
otras colectividades; por supuesto que también es siempre relevante el reclamo
de mayor participación de los jóvenes en la toma de decisiones de las
instituciones comunitarias. Y hay más…
P:
Realmente suenan a desafíos interesantes ¿Cómo convencerías a otros jóvenes a
acercarse y participar?
R: Muchas veces se señala a los
jóvenes como un público apático y que no está interesado en participar en la
vida comunitaria. Quienes formamos parte de Meoravut sabemos que en general los
jóvenes quieren participar. El desafío es ofrecer propuestas atractivas y
genuinas. Y creo que «Meoravut» brinda esa posibilidad.
Los invitamos a entrar en www.meoravut.org.uy, mirar el video que
hemos editado y registrarse a alguna de las 10 propuestas.
P: Shai, pasando a otra faceta de tu actividad comunitaria ¿qué te llevó a
activar en el Centro Recordatorio del Holocausto? ¿Trasfondo familiar, o sea
algo personal, o simplemente otra dimensión de tu compromiso comunitario?
R: Las historias de los
sobrevivientes siempre me conmovieron. Afortunadamente, mis abuelos lograron
salir de Europa previo a la guerra. Pero en mi familia política sí hubo
sobrevivientes: Enrique Benkel y Ana Vinocur. Cuando uno comienza a conocer a
los sobrevivientes y escucha sus vivencias, se hace difícil permanecer ajeno a
ellos. Concuerdo con la definición del Prof. Rafael «Rufo» Winter, un
gran militante del CRH, quien siempre señala que colaborar con el CRH es una
mitzvá que se hace con mucho placer y honor.
P: Estar en el Centro Recordatorio te lleva
seguramente a muchas enseñanzas…con los propios sobrevivientes que supieron
empezar de nuevo, con la segunda generación de la que sin duda Rita Vinocur es
una de las representantes más conocidas y queridas en la colectividad, y
también con quienes se acercan porque sienten la necesidad de apoyar, inclusive
fuera de la colectividad, como nuestro querido amigo Juan Raúl Ferreira. ¿Cómo
vivís vos todos estos diferentes círculos?
R: Es así, Ana. Los
sobrevivientes de la Shoá son seres muy especiales. Son personas que vieron
cómo el mundo se derrumbaba frente a sus ojos. Tuvieron que resolver dilemas
imposibles y tomar decisiones que siempre tenían consecuencias. Y al finalizar
la guerra tuvieron que reconstruir sus vidas de la nada. Son un ejemplo de resistencia,
de lucha, de perseverancia. Ellos fundaron el Centro Recordatorio del
Holocausto por la necesidad de congregarse, para transmitir lo ocurrido y
luchar contra todo tipo de discriminación. Puedo citar como ejemplo al
recientemente fallecido Jacobo Turim (Z»L), presidente del CRH.
Cada vez que levantaba la mano
los demás callaban, porque siempre sabía qué decir en el momento adecuado. O
Giza, quien transmite su mensaje de vida en cada colegio a donde es invitada. Vaya
si uno aprende del contacto con ellos. Y afortunadamente son muchos los que
apoyan a la institución, cada cual de acuerdo a sus posibilidades. Rita, Juan
Raúl y muchos otros compañeros y compañeras dan de su tiempo para garantizar la
continuidad del legado de los sobrevivientes.
P: En Israel, en determinados años de liceo,
los alumnos participan en actividades de tipo comunitario, de aporte a la
sociedad. Y una de las opciones es ayudar a sobrevivientes en diferentes
aspectos, por ejemplo a aquellos que quieren escribir su testimonio… ¿Hay algo
en la colectividad judía uruguaya que se asemeje a ello, algún intento de
acercar a los más jóvenes a la experiencia de sobrevivientes que viven en su
seno?
R: Durante el 2012 hemos estado
trabajando en un proyecto de encuentro entre jóvenes y sobrevivientes llamado
«Legados». Consiste en el emparentamiento de un joven y un
sobreviviente, a fin de que el primero garantice el legado del segundo. El
modelo lo tomamos del proyecto «Aprendiz» que desarrolló la
organización Generaciones de la Shoá en Argentina. Lo estaremos lanzando en los
próximos meses.
P: Suena interesante, y además de lo bueno de
preservar el legado, está el contacto entre generaciones…Muy importante. Shai,
mencioné al principio a la Confraternidad Judeo-Cristiana. Si mal no recuerdo,
viajaste recientemente a Budapest a un
encuentro relacionado al diálogo judeo-cristiano. ¿En qué consistió? ¿Por qué
activas en ese tema?
R: Participar en marcos de
diálogo inter-religioso, así como de otras instancias de diálogo inter-comunitario,
es una oportunidad para acercarse a personas que, a priori, son distintas a
uno, pero en las que a medida que uno va
interactuando con ellas y conociéndolas, descubre todo lo que hay en común. La
Confraternidad JC es un puente de diálogo que ayuda a eliminar prejuicios y a
construir una sociedad mejor.
A fines de agosto tuve la
oportunidad de formar parte –junto con otro joven, Sebastián Kanovich-, de una
delegación de jóvenes uruguayos del Movimiento de los Focolares, que viajó a
Budapest para participar del Genfest. El Genfest es un encuentro de miles de
jóvenes procedentes de todo el mundo, de diversas etnias, culturas y religiones
movidos por la idea de trabajar juntos con base en valores universales
compartidos, en campos como la solidaridad, la paz y la justicia, a favor de la
fraternidad de todo el mundo. Éramos los
primeros judíos que participábamos de este evento y fuimos tratados de manera
espléndida. Fue una experiencia increíble. Agradezco enormemente esta
oportunidad que fue posible gracias al apoyo de los Focolares, del Congreso
Judío Latinoamericano y, por supuesto, de la Kehilá.
P: ¡Qué bueno Shai! ¿Y qué te ha enseñado este
contacto?
R: Como decía recién, que el
diálogo entre las distintas culturas de una sociedad es fundamental para una
sana y pacífica convivencia.
P: ¿Qué significa que los trataron de manera
espléndida? Me gustaría conocer un poco de detalles al respecto…
R: Desde el primer día, se nos
han acercado las máximas autoridades del movimiento de los Focolares para
saludarnos y agradecernos por nuestra presencia. Hemos tenido la oportunidad de
conocer personalmente a Mari Voce, presidenta mundial de los Focolares, así
como de participar en un agasajo organizado por el cardenal Peter Erdo, Arzobispo
de Esztergom-Budapest y Presidente del Consejo de Conferencias Episcopales de
Europa. Los propios jóvenes de la delegación, así como los líderes focolares en
Uruguay nos han hecho sentir siempre muy cómodos.
P: Yo recuerdo con mucho aprecio a Gustavo
Clariá, de los Focolares, argentino que estuvo mucho tiempo en Uruguay. Tuve el
gusto de compartir con él varios ratos también en Jerusalem hace unos años. Mi
papá, de bendita memoria, decía que “el mejor conocimiento ahonda la amistad”. La
gente que participa en diálogo interreligioso, aporta al permitir que el otro
aprenda sobre uno y también aprende sobre el interlocutor… ¿Cómo te sentís al
respecto?
R: Sabias palabras. Concuerdo
100%. Y es, justamente, en el encuentro con un «otro» donde uno
aprende sobre sí mismo y donde fortalece su propia identidad.
P: Ahora hay vacaciones…y se combina el descanso con la
preparación de los próximos planes… ¿En qué andás pensando de cara al 2013?
R: El 2013 será un año de grandes
cambios. En lo que respecta a lo laboral, acabo de sumir la dirección del
Departamento de Cultura de la Kehilá, como mencionamos antes. Estamos creando
una nueva área de Desarrollo Comunitario que incluirá a actuales departamentos
de Cultura y Juventud. Es un gran desafío.
P: El hecho que se cambia de Presidente,
finaliza sus funciones el Cr. Gerardo Szwedzki y asume el mes próximo Alberto Buszkaniec ¿cambia algo
de fondo?
R: Debo decir que desde
el inicio me he sentido respaldado por los dirigentes. Creo que han sabido
otorgar a los jóvenes la autonomía y autogestión necesarias para que el
proyecto pueda funcionar. También han respetado los espacios de los jóvenes y
comprendido que se trata de un proceso a largo plazo. Sin dudas, Abel Bronstein
como director y Gerardo Szwedzki como presidente han sido los principales defensores
de esta concepción. Pero no tengo dudas de que la directiva encabezada por
Alberto continuará apostando por los jóvenes e invirtiendo en ellos.
P: ¿Algún evento más para los próximos tiempos,
que valga la pena mencionar?
R: Si, te cuento, a nivel personal,
que el 2013 comienza con mucha alegría ya que a fines de enero me caso con
Dina, quien ha sido mi pareja durante los últimos 9 años.
P: ¡Enhorabuena Shai! Que sea con mucha
felicidad!
R: Muchas gracias! Aprovecho la
oportunidad para desearles a todos los lectores y lectoras un gran 2013 y un
gran saludo para ti también Ana.
P: Muchas gracias Shai, por tu tiempo, por
compartir con nosotros tantas cosas buenas.