Seguir recordado a Wallenberg es una obligación moral. Monumentos y calles en muchos países del mundo llevan su nombre en agradecimiento. Buenos Aires lo recuerda con un busto conmemorativo en la avenida Figueroa Alcorta y la calle Austria. En Yad Vashem, el Museo del Holocausto en Jerusalén, tiene un lugar destacado en la avenida «Los justos entre las naciones».