Los refugiados judíos de los países árabes – en su gran mayoría – debieron abandonar los lugares donde habían nacido y vivido sin bienes ni posesiones materiales. Se trata de un proceso que comenzó en los años 30 del Siglo XX, que fue creciendo y se intensificó por decisión de la Liga Árabe en la época de la creación del Estado de Israel y continuó en los años 50 y 60. Durante estos años los judíos sufrieron pogromos, persecuciones, detenciones y ejecuciones, y a medida que se intensificaba el proceso dejaron de existir comunidades con una historia de cientos y miles de años, en lo que se definió como “limpieza étnica” de la población judía de los países árabes.