No son los asentamientos de Judea y Samaria la causa del amargo conflicto con los palestinos. Son una de las consecuencias. Pero no su causa. La razón principal del conflicto ha sido y sigue siendo la negativa de los palestinos-y de buena parte del mundo árabe- de reconocer abiertamente el derecho de Israel a existir como estado libre y soberano en la región, con fronteras seguras y reconocidas.