El ladino es la lengua que se llevaron los judíos de España a finales del siglo XV. Fue conservada al interior de las familias por todos los países de Europa que esa comunidad fue ocupando a lo largo de los años, como Bulgaria, Yugoslavia, Francia e Italia, donde aprendió las lenguas locales, “pero nunca olvidó ese español, que se convirtió en un aglutinante, que los mantuvo juntos en su amor por España”, dice Myriam Moscona.