El planteo «unanimista» respecto a esa convocatoria apela al horror de la guerra, al espanto ante la muerte y sus cifras, al escalofrío que produce ver niños morir indefensos. Presume ser pacifista, pero toma partido por un único bando y al hacerlo, deja de ser pacifista y pasa a ser genuinamente bélica. Parecen llamados a favor de la paz pero son un recurso propagandístico para lograr adherentes a una causa y contra la otra.