Las personas tenemos opiniones. Y tenemos derecho a albergar y a expresar tales opiniones. Pero tú sabes -o deberías saber- que hay unas pocas profesiones que imponen límites al ejercicio público de ese derecho. Por caso, Juez de Corte Suprema te obliga a ser objetivo. Secretario General de las Naciones Unidas te obliga a ser equilibrado. Periodista te obliga a ser neutral.